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6 recetas de Halloween para hacer con niños

 


Ayer subí el video que llevaba dos semanas preparando con 6 recetas muy fáciles y rápidas para hacer con niños en Halloween, ya que no podemos salir este año a buscar caramelos por las calles, podemos entretenernos un buen rato en la cocina y pasarlo bien haciendo decoraciones que les encantan. Estas son sólo algunas ideas, en cada una de ellas os daré algún tip o idea para hacerlo de otra manera por si no tenéis en ese momento algún ingrediente o utensilio en concreto. Al final del post os dejo también el video por si queréis verlo todo de manera más rápida, y os animo también a que os suscribáis y que le echéis un vistazo a la sección Especial Halloween del blog. Vamos allá!

Mini donuts con telarañas:


Esta es una receta para hacer en el horno con un molde específico para donuts, o mini donuts, pero si no tenéis uno, también podéis hacerlo tipo magdalenas, simplemente poniendo la masa en unas cápsulas de papel. Si queréis podéis adquirir el molde en Amazon:



La masa es, como podéis ver en el video, bastante densa, por lo que no os recomiendo que rellenéis los moldes con manga pastelera, mejor utilizar una cuchara, una espátula... Eso sí, tienen una miga que me ha encantado y con un sabor a cacao increíble. Los ingredientes son:
- 150 gramos de harina común
- 25 gramos de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 huevo L
- 100 gramos de azúcar
- 1 yogur natural o de limón (125 gramos)
- 25 gramos de mantequilla fundida
- Opcional: 1/2 cucharadita de vainilla líquida

Para el glaseado de la decoración, se trata de uno muy básico, simplemente tendremos que mezclar azúcar glass con agua, pero echándola muy de poco en poco, de cucharada en cucharada e ir removiendo. El resultado debe ser de una consistencia media, para que deslice bien. El resto de la receta podéis verlo en el video, la verdad es que es sencillísimo!

Mini pizzas con cortadores:


Las formas que elegí para estas mini pizzas fueron el fantasma, el murciélago y la calabaza, pero podemos utilizar cualquier otro cortador de galleta que tengamos, ya sea con forma típica de Halloween o no, a los niños en realidad lo que les gusta es "trastear" con la masa...jejeje La receta de la masa es la que ya publiqué y que se puede hacer manual o con thermomix. El resto ya sólo es ponerle tomate frito, u otra salsa, como por ejemplo salsa pesto, por aquello del color verde... y ponerle encima los ingredientes que más nos gusten o que tengamos a mano: jamón, anchoas, aceitunas, atún, etc y cubrir con queso rallado, orégano, albahaca...

Cupcakes con gusanos:


Para estos cupcakes, o muffins o magdalenas, como queráis llamarlos, utilicé la receta de los muffins estilo Starbucks que hice hace ya bastante tiempo, sólo que sin añadirle los chips de chocolate y rellenando menos las cápsulas de papel para que no rebosaran tanto. Después, simplemente hay que triturar unas cuantas galletas tipo Oreo, untar la superficie de las magdalenas con crema de cacao tipo nocilla o nutella y rebozarlo en el polvo de oreo. Finalmente se decora con gusanos de gominola. También se puede hacer un agujerito en la magdalena y poner el gusano como si saliera de la tierra (podéis verlo en el video). Otra opción, en lugar de usar gusanos, es utilizar alguna golosina que tenga forma de pie, de mano... como si fuera de zombie saliendo, incluso ponerle una mini lápida hecha con fondant o con chocolate (se pueden hacer caseras o comprarlas ya hechas en tiendas de repostería).

Dedos de zombie:


No es la primera vez que hago unos dedos de zombie, ya publiqué unos hace tiempo, pero en aquella ocasión eran de masa de galleta, con sabor a almendra, y el "pegamento" de la uña era mermelada de fresa... Esta vez, la masa es de pizza (la que me sobró de hacer las mini pizzas), y el pegamento de la uña es ketchup. Para acompañar podemos utilizar cualquier salsa que se nos ocurra, o varias. En este caso acompañé estos dedos de pizza con salsa agridulce.

Fantasmas de merengue:


Estos pequeños fantasmas están hechos con merengue italiano (si queréis saber más, podéis ver el post que publiqué sobre los tipos de merengue). En esta ocasión los he dejado sin hornear, ya que son pequeños bocados que con un par de cucharadas ya te los has comido. Si queremos darle un toque mate para que no sean tan brillantes, siempre podemos espolvorear un poco de azúcar glass por encima. Las cápsulas que he utilizado son las de los mini cupcakes, ya que con las grandes se haría muy pesado comer sólo merengue (aunque yo no tengo ningún problema en comerme yo sola una buena milhojas...jejeje). 
Para que el merengue italiano nos salga perfecto, tendremos las claras de huevo a temperatura ambiente, y antes de empezar a batirlas le pondremos una pizca de sal o unas gotas de zumo de limón. También es importante que el recipiente y las varillas estén lo más limpios posible, sin ningún resto de grasa, al igual que las claras, que no deberán tener restos de yema. Para hacer el almíbar que echaremos sobre las claras, se suele utilizar 1/3 de agua de la cantidad de azúcar aproximadamente y ponerlo al fuego hasta que llegue a los 115º C (para saber más podéis ver el post Puntos del caramelo). La temperatura se alcanza bastante rápido, por lo que podemos empezar a batir las claras cuando pongamos el almíbar al fuego, cuando estén a medio montar, empezaremos a verter el almíbar con mucho cuidado sin que toque las varillas, en forma de hilo fino, para que no se formen grumos de caramelo, y una vez terminemos de echar el almíbar, continuar batiendo hasta que el bol se enfríe a temperatura ambiente. Nos quedará un merengue maravilloso, prieto, blanquísimo y brillante. 

En cuanto a las medidas que utilicé son las siguientes:
- 2 claras de huevo a temperatura ambiente
- 125 gramos de azúcar blanco
- 50 ml de agua

Spookyguetis:


Para finalizar quise hacer una receta salada muy sencilla, unos simples espagueti "nero di seppia" que podemos comprar en cualquier supermercado, aunque si nos animamos podemos hacerlos de pasta fresca. Las cantidades son al gusto, o según las necesidades, ya que sólo se necesitan: la pasta propiamente dicha, unos huevos de codorniz, unas aceitunas rellenas, y para rehogar, mantequilla, ajo, perejil y sal. Aunque podemos sustituir el perejil por otra hierba que nos guste más, como el orégano, por ejemplo.

Y hasta aquí este pequeño recopilatorio de recetas que he hecho este año que espero que os guste y entretenga a los más peques de la casa. Ahora sí, os dejo el video para que le echéis un vistazo, ¡feliz noche de halloween!



Phoskitos caseros

 

¿Quién no se ha comido alguna vez uno de estos pastelitos? Pasa como con los Pantera Rosa, nos traen recuerdos de la infancia... Pero las grasas y demás componentes que llevan me frenan a la hora de comprarlos, por lo que prefiero hacerlos caseros, por ello hace tiempo que yo también quise hacer mi propia versión de esta receta y la publiqué en un blog antiguo en mayo de 2013. Hoy la rescato y os la traigo para que os animéis a probarla, a ver qué os parece.

Lo primero que hay que hacer es una plancha de bizcocho, como cuando hacemos un brazo de gitano. La diferencia con los originales es que yo el relleno lo hice con crema de chocolate en lugar de crema de mantequilla, por lo que es a elección vuestra. Finalmente, lo recubriremos con un baño de chocolate y listo!

Ingredientes para el bizcocho:
- 4 huevos
- 150 gramos de harina
- 150 gramos de azúcar
- 1 cucharada de leche
- 1 cucharada de aceite de girasol

Ingredientes para el relleno de chocolate:
- 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 100 gramos de azúcar glass
- 75 gramos de cacao en polvo

Ingredientes para el relleno clásico:
- 200 ml de nata para montar
- 100 gramos de leche condensada

Ingredientes para la cobertura:
- 100 gramos de mantequilla para la cobertura
- 200 gramos de chocolate de postres para fundir

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 180º C. Separamos las claras de las yemas. Reservamos las claras un momento.
2. Batimos las yemas junto con el azúcar. Tamizamos la harina y la añadimos a la mezcla. Añadimos la leche y el aceite para que la mezcla no sea tan espesa.
3. Montamos las claras a punto de nieve con unas varillas eléctricas. Para lograr un mejor resultado tanto el bol como las varillas deben estar totalmente libres de todo resto de grasa, lo mejor es pasarles un papel de cocina rociado con vinagre. Además de eso, a las claras podemos añadirle una pizca de sal (media cucharadita) o unas gotas de zumo de limón.
4. Con una espátula, vamos añadiendo porciones de las claras montadas a la masa y las vamos mezclando con movimientos envolventes, para evitar que se bajen.
5. Sobre la bandeja del horno, ponemos una lámina de papel de hornear y vertemos la masa, dándole forma rectangular, alisando la superficie para dejarla lo más uniforme posible. Metemos al horno y lo dejamos 20 minutos.
6. Terminado el tiempo, lo sacamos y ponemos otra lámina de papel de horno encima y, con cuidado, damos la vuelta al bizcocho y le quitamos la lámina de papel vieja. Con ayuda del papel nuevo (que ahora ha quedado abajo), vamos enrollando el bizcocho sobre sí mismo por el lado largo. Una vez enrollado, podemos envolverlo en un paño limpio o en papel film transparente para evitar que se abra. Lo dejaremos así hasta que enfríe por completo y pueda mantener la forma.
7. Mientras, continuaremos elaborando el relleno, para ello, mezclaremos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente para que sea más fácil de manejar, junto con el azúcar glass tamizado previamente y el cacao en polvo, con ayuda de una espátula, hasta obtener una crema. Como decía antes, el cacao es opcional, pudiendo ser el relleno únicamente de crema de mantequilla, incluso podemos añadirle unas gotitas de extracto de vainilla clara, almendra, u otro saborizante que nos guste. Si optamos por el relleno clásico, tendremos que montar la nata con la leche condensada hasta que esté bien firme.
8. Una vez frío el bizcocho, lo desenrollamos con cuidado, y empezamos poniendo el relleno a lo largo, y vamos enrollando a medida que vamos poniendo relleno, así hasta acabar de enrollarlo. El mismo relleno nos servirá como "pegamento" para cerrar el bizcocho.


9. Ahora, si lo queremos así, podemos cubrirlo con chocolate, con azúcar glass, o lo que queramos, y tendríamos un brazo de gitano. Si queremos continuar con los phoskitos, cortamos el rollo en rodajas de unos 2 cm de grosor y las colocamos sobre una rejilla a la espera del baño de chocolate (poniendo debajo una bandeja para recoger el chocolate que caiga).
10. Para la cobertura, ponemos el baño María la mantequilla con el chocolate troceado y removemos hasta que se funda por completo. Finalmente, bañamos los pastelitos con ello y dejamos que solidifique y ya podemos degustarlos. Podemos conservarlos en el frigorífico unos 3 ó 4 días.



Tarta Pantera Rosa


Cuando mi hermana cumplió los 18 años (allá por el año 2011) me pidió que le hiciera una tarta rosa con gominolas y se me ocurrió hacerla de los famosos Pastelitos Pantera Rosa. Por aquel entonces no había tantos ingredientes específicos de repostería en España que fueran fácilmente accesibles, y tampoco tanta información y blogs de recetas como hay hoy en día. Yo tampoco es que tuviera mucha idea e iba (y voy) aprendiendo sobre la marcha, a base de ensayo y error... Así que le hice un bizcocho sencillo, de yogur, y lo cubrí con una cobertura que parecía de pantera rosa, pero que en realidad no lo era, aunque en ese momento lo publiqué toda orgullosa de mí en mi antiguo blog... jejeje. Como os decía, no había tanta información y tiendas especializadas y en lugar de usar candy melts como he utilizado esta vez, usé gelatina de fresa para darle color a una cobertura formada por nata, queso crema y leche condensada. Ni por asomo se me ocurrió utilizar chocolate blanco, que es el ingrediente principal, no sé en qué estaría pensando...

Poco después publiqué otra receta de los pastelitos en la que no utilizaba molde, sino que los hacía como brazos de gitano en miniatura y ahí para la cobertura sí que utilicé chocolate blanco, pero en lugar de colorante específico para chocolate o candy melts rosas, volví a utilizar de nuevo gelatina de fresa, y algo de nata. La receta se acercaba un poco más pero no era exactamente lo que yo buscaba, aunque estaban ricos, eso sí. Pero ya nunca más volví a repetir la receta ni a experimentar de nuevo con ella, de hecho, han tenido que pasar casi ¡10 años! para volver a planteármelo... El motivo fue otro cumpleaños, aunque los ingredientes ya los tenía comprados antes de decidir que la tarta sería para dicha celebración, y he de decir que en esta ocasión sí que he quedado contenta con el resultado. Bueno, quizá la pega que le pongo es que el sabor a naranja de bizcocho era más débil que el original, pero eso se arregla añadiendo más esencia, lo mismo ocurre con el color rosa de la cobertura, que me salió un poco más "pálida", pero eran casi las 12 de la noche y ya no veía mucho que digamos...jejeje


Así que os traigo una tarta que, si no sabe exactamente igual que los pastelitos, sí que se acerca muchísimo, de hecho me dijeron que sabía igual o mejor... El molde que utilicé fue de 20 cm de diámetro. Eso sí, sobró bastante porque llena mucho, así que tuvimos para merendar ese día y desayunar después!

Ingredientes para el bizcocho:
- 3 huevos M
- Pizca de sal
- 300 gramos de azúcar blanco
- 200 ml de aceite de girasol
- 250 ml de leche
- 400 gramos de harina común
- 15 gramos de levadura química (1 sobre/1 cucharada)
- Ralladura de naranja
- Esencia/aroma de naranja y esencia de vainilla (al gusto)

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 175º C y preparando un molde de 20 cm de diámetro con un trozo de papel de hornear y reservamos.
2. Separamos las claras de las yemas. Las claras las montamos a punto de nieve con la pizca de sal.
3. Las yemas las batimos a mano con el azúcar y la ralladura de naranja. Les añadimos el aceite y la leche junto con las esencias/aromas y mezclamos bien.
4. Sobre el bol de las yemas, tamizamos la harina con la levadura y mezclamos todo bien con una espátula, deshaciendo cualquier grumo que pudiera salir.
5. Finalmente, agregamos las claras montadas, poco a poco y con movimientos envolventes.
6. Vertemos la mezcla sobre el molde y lo metemos en el horno unos 60 minutos. Acabado el tiempo lo dejamos reposar dentro del horno apagado una media hora y lo sacamos y dejamos enfriar completamente antes de desmoldar. Mientras, hacemos el relleno.

Ingredientes para el relleno:
- 150 gramos de queso crema (tipo Philadelphia)
- 200 ml de nata para montar (mínimo 35% M.G.)
- 50 gramos de azúcar glass
- Aroma de vainilla clara y aroma de naranja al gusto

Elaboración:
1. Montamos la nata junto con el azúcar glass con ayuda de unas varillas eléctricas, teniendo cuidado de no pasarnos para no convertirla en mantequilla.
2. Cuando esté montada, añadimos el queso crema y las esencias. Aquí yo cambié las varillas de la máquina por el accesorio de la pala, pero también podéis continuar con las varillas, o bien, mezclarlo a mano con una espátula de silicona. Mezclamos a velocidad media-baja hasta obtener una mezcla homogénea.
3. Refrigeramos mientras cortamos la tarta. Para ello, la desmoldamos y la cortamos por la mitad (es decir, tendrá dos capas). La parte de arriba (la que queda con "copete") la retiramos, pero no la tiramos, podemos reutilizarla para hacer cakepops, un pudding, o simplemente, comerla tal cual, estará buenísima para desayunar.
4. Sobre la base, vertemos las 3/4 partes del relleno, cubrimos con la otra mitad del bizcocho y utilizamos la cuarta parte restante del relleno para cubrir todo el exterior de la tarta y la refrigeramos mientras preparamos la cobertura final.

Ingredientes para la cobertura:
- 400 ml de nata para montar
- 600 gramos de chocolate blanco especial para postres
- 50 gramos de candy melts rosas (si no tenemos candy melts, podemos utilizar colorante alimentario rosa, no es necesario que sea específico para chocolate, porque lo pondremos en la nata, ya que la cobertura es en realidad una ganache).


Elaboración:
1. Vamos a realizar una ganache, por lo que, en un cazo u olla, pondremos la nata a calentar junto con el chocolate troceado y los candy melts (o el colorante) a fuego medio, es decir, lo suficiente para que la nata caliente derrita el chocolate, pero no se queme.
2. Una vez derretido y que el color sea homogéneo, lo retiramos y lo dejamos enfriar para que coja la consistencia suficiente como para poder untarlo sobre la tarta antes de que se endurezca del todo.
3. Cubriremos la tarta y con ayuda de una espátula o cualquier herramienta lisa, iremos alisando la superficie al gusto. No es necesario dejarla completamente lisa, podemos dejarla con imperfecciones o irregularidades, para darle un toque más casero o rústico, eso ya al gusto. Para decorarla, yo utilicé un par de pastelitos originales y le hice un "topper" con el propio envoltorio, pegándolo en una cartulina y poniéndole un palito de brocheta.


Bueno, la foto del corte la hicimos con un móvil, pero es para que veáis que la cobertura queda bastante gruesa y el bizcocho ¡contundente!

Angel Food de chocolate (thermomix)


La receta del Angel Food Cake (o "pastel alimento de ángel") la he hecho ya en varias ocasiones, tanto el clásico de vainilla, como el de limón y este de chocolate. En esta ocasión lo he hecho con la thermomix, pero perfectamente se puede hacer de forma manual, os lo explico en la receta del de limón.

El Angel Food es un bizcocho muy esponjoso que proviene de EEUU, donde se popularizó a finales del XIX. La esponjosidad, ligereza y suavidad que le da la gran cantidad de claras de huevo que lleva es lo que le dió este nombre, como contrapunto del Devil's Food Cake, una tarta de un intenso sabor a chocolate que quita el sentido.
Para hacerlo, en principio, no nos sirve cualquier molde, sino uno específico ("molde Angel Food") que tiene unas "patitas" para que, una vez sacado del horno, podamos ponerlo boca abajo. Esto es porque el bizcocho, al no llevar levadura ni engrasarse el molde, la masa va, digamos, "trepando" por las paredes del molde durante la cocción en el horno, por lo que al sarcarlo, debemos ponerlo boca abajo para que no se hunda y así circule el aire.


En cuanto a las claras de huevo, usaremos 9 - 10 dependiendo de su tamaño. Lo más cómodo es utilizar las que vienen en botellas pasteurizadas que podemos encontrar en la sección de refrigerados del supermercado, ya que viene la cantidad justa (bueno, hay otras botellas de 30 claras pero, a menos que vayamos a hacer tres bizcochos a la vez, tendríamos que congelarlas o emplearlas para otra cosa en pocos días).
Y sobre el "cremor tártaro", podéis encontrarlo en tiendas especializadas de repostería o por internet, pero si aún así no lo encontráis, siempre se puede sustituir por un sobre doble de gasificantes, son los que vienen un sobre blanco y otro de color (que puede ser morado, verde o azul, los hay de diferentes marcas), uno contiene el gasificante, y el otro, el ácido para que reaccione, es decir, viene a ser como cuando mezclamos zumo de limón o vinagre con el bicarbonato sódico cuando hacemos, por ejemplo, la Red Velvet Cake.

La cobertura de chocolate que le he puesto es opcional, el bizcocho está bueno solo, pero la cobertura le da ese "plus", aunque también podéis cubrirlo con azúcar glass, acompañarlo de nata montada, frutos rojos o cualquier otra cosa que os apetezca.

Ingredientes para el bizcocho:
- 200 gramos de azúcar granulado
- 100 gramos de harina común
- 25 gramos de cacao puro en polvo
- 300 gramos de clara de huevo (aprox. 9-10 claras)
- 1 cucharadita de cremor tártaro (o un sobre doble de gasificantes)
- Pizca de sal

Para la cobertura:
- 100 gramos de chocolate negro para postres
- 100 gramos de nata para montar
- 50 gramos de mantequilla

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 170º C.
2. Ponemos una jarra o vaso sobre la tapa de la thermomix y pesamos el azúcar. Reservamos.
3. Ponemos la mariposa sobre las cuchillas y añadimos las claras de huevo, la pizca de sal y el cremor tártaro o gasificantes. Es importante que, para este paso, tanto el vaso, como las cuchillas y la mariposa estén lo más limpios posible, sin restos de grasa, para que las claras monten adecuadamente. Un truco sería, antes de poner ningún ingrediente, pasar por todos estos elementos una servilleta o papel de cocina impregnado en vinagre y secarlos bien, así nos aseguraremos de que no hay restos de grasa de elaboraciones anteriores.
4. Montamos las claras 10 min/vel 3,5.
5. Cuando falten dos minutos para finalizar, quitamos el cubilete, y añadimos poco a poco el azúcar que habíamos pesado. Cuando termine, vertemos este merengue sobre un bol.
6. Mezclamos la harina con el cacao y tamizamos sobre el merengue. Mezclamos suavemente con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula o lengua de silicona.
7. Vertemos esta masa en el molde directamente sin engrasar y sin poner papel de hornear (es desmontable). Horneamos 30 minutos y al sacarlo, lo ponemos boca abajo hasta que se enfríe completamente antes de desmoldar.
8. Para hacer la cobertura, ponemos la nata, el chocolate troceado y la mantequilla en el vaso y calentamos 2 min/90º/vel 2.
9. Vertemos sobre un recipiente para que se enfríe un poco. Cuando esté tibio y más o menos manejable (es decir, ni muy líquido y demasiado sólido), lo vertemos sobre la superficie del bizcocho, ayudándolo con la espátula para que resbale un poco por los bordes y haga ese efecto de "drip cake".

Muffins de Conguitos


La verdad es que nunca había hecho ningún postre con este tipo de grageas de chocolate (salvo para usarlas en decoración de alguna tarta), y el otro día se me ocurrió que podía hacer unos muffins de M & M's que tengo en casa, pero vi los Conguitos cuando fui a la compra y me decanté por ellos. Las proporciones me las fui inventando un poco sobre la marcha, teniendo en mente las que se usan para otras recetas, así que los fui apuntando y en total me salieron 16 unidades con estas cápsulas (del Ikea), si utilizamos otras más pequeñas, lógicamente, nos saldrán más. Como son bastante estrechas y más altas que las normales, en vez de utilizar un molde para magdalenas, utilicé unas flaneras individuales metálicas, igual que hice con los muffins de arándanos, aunque también podríamos utilizar de las que son de papel rígido, como las usé para estos muffins de chocolate y que también nos sirven para servir helado.


Ingredientes:
- 2 huevos L
- Pizca de sal
- 200 gramos de azúcar blanco
- 100 ml de aceite
- 1 cucharadita de vainilla líquida o extracto
- 250 gramos de harina común
- 150 ml de leche
- 2 cucharaditas de levadura química
- 200 gramos de grageas de chocolate tipo Conguitos

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 180º C y ponemos las cápsulas de papel en las flaneras.
2. Separamos las claras de las yemas. Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y reservamos.
3. Mezclamos las yemas con unas varillas manuales con el azúcar y el resto de ingredientes líquidos: aceite, vainilla y leche.
4. Encima de la mezcla anterior, tamizamos la harina con la levadura y mezclamos con espátula hasta que no quede ningún grumo.
5. Con cuidado, incorporamos las claras montadas, con movimientos envolventes.
6. Finalmente, agregamos los Conguitos, reservando un puñadito para poner por encima de los muffins.
7. Con ayuda de una cuchara para helados, vertemos la masa en las cápsulas hasta 3/4 de su capacidad y ponemos dos o tres conguitos por encima de cada una.
8. Horneamos unos 25 minutos, sacamos y dejamos enfriar. Se conservan a temperatura ambiente sin problema.


Cheesecake de vainilla al horno (thermomix)


Creo que no hay nada más rico que una buena tarta de queso... Personalmente las prefiero horneadas que las que se hacen en frío, sin horno, creo que debe ser por la textura. Esta en particular es muy esponjosa y cremosa, no tan jugosa como la de La Viña, pero quizá me quedo con esta en primer lugar.
La receta es de un libro de la plataforma cookidoo titulado, precisamente, "Cheesecakes", que contiene 12 recetas de las que ya he hecho tres: esta de vainilla, otra de frambuesas, y otra de mascarpone y arándanos. Ni que decir tiene que he quedado encantadísima con todas ellas y que espero repetir y hacer todas las de la colección...


El molde utilizado es uno desmontable de 24 cm de diámetro, siendo, pues, para unas 12 raciones.

Ingredientes para la base:
- 350 gramos de harina de repostería
- 120 gramos de azúcar
- 150 gramos de mantequilla en trozos
- 1 huevo

Ingredientes para el relleno:
- 110 gramos de azúcar glass
- 60 gramos de azúcar vainillado
- 5 claras de huevo
- 400 gramos de queso mascarpone
- 400 gramos de queso crema
- 1 cucharada de maicena
- Pizca de sal
- 5 yemas de huevo

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 180º C y forramos la base y las paredes del molde.
2. Ponemos en el vaso los ingredientes de la base y mezclamos 15 seg/vel 6, bajamos la mezcla de las paredes hacia el fondo con ayuda de la espátula y volvemos a mezclar 15 seg/vel 6.
3. Cubrimos el fondo y la base del molde con la mezcla uniformemente y reservamos en el frigorífico.
4. Ponemos un bol sobre la tapa del vaso y pesamos el azúcar y el azúcar vainillado y reservamos.
5. Ponemos la mariposa en las cuchillas y añadimos las claras. Batimos, sin poner el cubilete, 3 min/vel 3,5.
6. Programamos 2 min/vel 3 y vamos añadiendo la mezcla de azúcar por la abertura. Retiramos la mariposa y ponemos este merengue en un bol y reservamos.
7. Ahora ponemos en el vaso los dos tipos de queso, la maicena, la pizca de sal y las yemas y mezclamos 45 seg/vel 6. Bajamos los ingredientes hacia el fondo y mezclamos otros 15 seg/vel 5.
8. Añadimos las claras montadas y mezclamos con la espátula.
9. Vertemos en el molde y horneamos 75 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el centro se mueva ligeramente. Dejamos enfriar y reservamos en el frigorífico de un día para otro y ya podremos desmoldarlo y disfrutarlo.


Huevos nube


¿Os acordabais de ellos? Los huevos nube o cloud eggs se pusieron muy de moda hace unos años, sobre todo en redes sociales como Instagram o Pinterest. Su nombre deriva de su textura, ya que, al montar las claras a punto de nieve, en lugar de freír el huevo en una sartén, adquieren esa sensación de esponjosidad que nos recuerda a las nubes. Además, la manera de cocinarlos, al horno y sin ningún tipo de grasa, hace que sea una opción muy saludable de comer este producto.

Ingredientes:
- 1 huevo
- Gotas de zumo de limón
- Sal y pimienta al gusto

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 220º C y ponemos sobre la bandeja del horno un trozo de papel de hornear y un aro de emplatar. Lo del aro es opcional, si no lo tenemos no pasa nada, es sólo para hacer que la forma sea perfectamente redonda.
2. Con mucho cuidado, separamos la clara de la yema para que ésta no se rompa y la reservamos.
3. Añadimos las gotas del zumo de limón a las claras y, en un bol amplio, las montamos a punto de nieve con ayuda de unas varillas eléctricas.
4. Ponemos nuestro "casi" merengue dentro del aro, o lo colocamos lo mejor que podamos en la bandeja, con ayuda de una espátula, haciendo un pequeño hueco en el centro para después poder poner la yema.


5. Retiramos el aro con cuidado y cocemos la clara en el horno unos 4 - 5 minutos, hasta que veamos que empieza a coger color y dorarse.
6. Ponemos entonces la yema en el hueco que habíamos hecho y horneamos un par de minutos más.
7. Sacamos del horno y salpimentamos al gusto.

Notas:
- Podemos hornear varios huevos a la vez, ya que sólo utilizaríamos un aro para darle forma, aunque ya hemos visto que no es necesario.
- También podemos ponerle al final algún tipo de hierba aromática, como orégano, albahaca, cebollino... En este caso, yo le puse tomillo.


Cupcakes de cookies


Hace ya bastantes años que publiqué en mi antiguo blog unas magdalenas estilo "cookies", pero no les puse el "copete" para que fueran unos cupcakes propiamente dichos... Así que hoy rescato aquella receta (con algunos cambios) y la acompaño de una buttercream de merengue suizo hecho con azúcar moreno, en lugar de blanco, y con sabor a vainilla. Yo aún no los he probado (acabo de terminar ahora mismito de hacerlos) pero sólo con verlos ya estoy empezando a salivar... ¿Os apetece probarlos?

Ingredientes: (salen 12 unidades exactas)
- 200 gramos de harina común
- 150 gramos de azúcar
- 2 cucharaditas de levadura
- 1 yogur natural
- 1 huevo y 3 yemas (las claras las usaremos después)
- 50 ml de aceite de girasol
- 1 cucharadita de vainilla líquida o extracto de vainilla
- 100 gramos (aprox) de chips de chocolate

Para el buttercream de merengue suizo:
- 3 claras
- 100 gramos de azúcar moreno
- 125 gramos de mantequilla
- 1 cucharadita de vainilla líquida

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 180º C y ponemos 12 cápsulas de papel en el molde para magdalenas.
2. En un bol, mezclamos el huevo y las yemas con el azúcar y batimos con unas varillas manuales.
3. Agregamos el yogur y la vainilla e integramos bien.
4. Ponemos un colador grande o tamiz encima y tamizamos la harina con la levadura. Mezclamos con ayuda de una espátula.
5. Añadimos el aceite y mezclamos bien. Veréis que la masa es más bien espesa, esto es para que los chips de chocolate no se vayan al fondo durante la cocción, ya que si la masa fuese más líquida se hundirían.
6. Por último, agregamos los chips de chocolate y, con ayuda de una cuchara para helado o simplemente una cuchara grande, repartimos la mezcla en las cápsulas, que deben quedar rellenas hasta 3/4 partes de su capacidad.
7. Honeamos durante 25-30 minutos, dependiendo de vuestro horno. Sacamos y dejamos enfriar por completo.
8. Para hacer el merengue suizo, pondremos las claras junto con el azúcar moreno en un recipiente que llevaremos al baño María para que el azúcar se disuelva. Debemos tener cuidado de no pasarnos con la temperatura para que las claras no cuajen. Si tenemos un termómetro de cocina, la temperatura sería unos 55º C, si no, bastará con que toquemos la mezcla y no notemos los granillos del azúcar entre los dedos.
9. Pasamos la mezcla al bol donde lo batiremos con varillas eléctricas hasta que monte y pierda temperatura. Al principio puede que le cueste pero continuad a velocidad máxima y se montará el merengue.
10. Cuando esté montado, bajamos la velocidad a la mitad y agregamos la vainilla y la mantequilla troceada, mezclamos así unos segundos y volvemos a subir la velocidad al máximo.
11. Parecerá que la mezcla se corta (se quema como grumosa), pero es completamente normal, continuad batiendo y la mezcla se alisará al cabo de unos minutos.


12. Ya sólo nos queda rellenar una manga con una boquilla rizada (yo he utilizado la 1M de Wilton) y decorar al gusto. En esta ocasión he puesto cookies en miniatura (de venta en cualquier supermercado), pero podéis utilizar cookies enteras, cortadas por la mitad, o rotas en trocitos y espolvoreadas por encima...


Ingredientes especiales: merengue en polvo

Merengue en polvo marca Wilton

El polvo de merengue, o merengue en polvo, es un ingrediente utilizado en repostería como sustituto de la clara de huevo y que se emplea para elaborar la glasa real (o royal icing), pero también merengue, cremas y rellenos.
La ventaja de utilizar el merengue en polvo es evidente, ya que al ser un producto deshidratado, nos evita tener que utilizar claras frescas, sin pasteurizar, con el riesgo que conllevaría... Cierto es que podríamos utilizar claras pasteurizadas, pero el período de conservación de las mismas es corto, y si tan solo necesitamos una cucharada, como en el caso del royal icing, no vamos a comprar un bote entero de 9 o 10 claras para después no saber qué hacer con ello, o no tener tiempo de preparar algo antes de que se caduquen (aunque se podrían congelar)... De esta forma, podemos tener el merengue en polvo conservado mucho mas tiempo y no es necesario refrigerarlo.
El merengue en polvo puede conseguirse en tiendas de repostería creativa, pero también podemos fabricarlo en casa, ¿como?, Mabel de Pasteles de Colores nos da la solución: se trataría de reducir a polvo unos merengues secos (cocinados) y añadir Goma Xantana, que podéis encontrar en tiendas de repostería creativa, o en tiendas de productos para celiacos. La proporción seria: por cada 4 cucharadas de merengue en polvo, añadir 1/4 de cucharadita de goma xantana.
Con esta receta, podemos tener hecho nuestro merengue en polvo y guardarlo en un bote hermético para tenerlo disponible para nuestros glaseados y merengues.

Tipos de merengue. Trucos y consejos

[imagen de sugarfreelondoner.com]
  
Existen básicamente tres diferentes tipos de merengue: el francés, el italiano y el suizo. De ellos pueden surgir variantes, como el japonés, que sería un subtipo del francés. Pero el miedo llega a la hora de hacerlos, ya que el merengue es un dulce muy delicado y requiere de una preparación a conciencia y añadir los ingredientes en el momento justo para un resultado óptimo y espectacular. Es por ello que aquí vamos a hablar de estos merengues, cómo se hacen, para qué se utilizan y algunos trucos y consejos para evitar problemas y hacerlos correctamente.

Para empezar, deberíamos decir primero que la palabra "merengue" proviene del latín "merenda", palabra que designaba a un tentempié que se comía por la tarde para matar el hambre antes de la cena (como hoy nuestra "merienda"). Según el experto Harold McGee debió unirse con la palabra francesa "meringa" en algún momento del siglo XVII, cuando fue publicada la receta por el francés Massialot y los cocineros de entonces vieron las increíbles ventajas de montar las claras antes de añadir el azúcar, ya que la preparación se veía más brillante, más firme y más consistente.
Según McGee, la definición de merengue sería la siguiente: "Los merengues son espumas de clara de huevo que pueden ser blandas, masticables o quebradizas, dependiendo del contenido de azúcar y de cómo se cocinan". En efecto, dependiendo de la proporción de sus ingredientes, básicamente claras de huevo y azúcar, y de la forma en que los cocinemos, obtendremos un tipo de merengue u otro.

Merengue francés
Empezaremos por el más básico de todos. Es el más sencillo de hacer y el más básico. Se consigue simplemente batiendo las claras, primero a baja velocidad para ir incorporando aire en la mezcla y luego al máximo. Cuando estén casi montadas, se va añadiendo el azúcar, sin dejar de batir, poco a poco, en forma de lluvia. Y ya tendríamos nuestro merengue básico.
Las proporciones para elaborar este merengue serían el doble de peso de azúcar que de claras, y el azúcar debe ser mitad azúcar normal granulado y mitad azúcar glass.
Este merengue puede servirnos para hacer macarons, Pavlova, etc.

Merengue italiano
Este es un merengue que normalmente se usa como complemento, es decir, para rellenar o cubrir, pero también puede usarse solo si queremos hacer formas con manga pastelera o ponerlo en cápsulas de magdalena y secarlos al horno.
Este tipo de merengue se monta no con el azúcar solo (que también), sino con un almíbar, es decir, por un lado montamos las claras con una pequeña cantidad de azúcar granulado y por otra hacemos un almíbar con azúcar y agua. Cuando ese almíbar alcanza una temperatura de unos 110-120º C (con termómetro de caramelo) o lo que es lo mismo, a punto de bola blanda/floja (ver post "puntos del caramelo") entonces retiramos el almíbar y lo vamos incorporando a las claras mientras siguen montando. Lo añadimos muy poco a poco, en forma de hilo, para evitar que las varillas de la batidora se atasquen. La alta temperatura del almíbar hará que las claras se "cuezan" ligeramente, haciendo que el resultado sea más firme y brillante. Seguir batiendo hasta que el merengue esté frío a temperatura ambiente.
Según Paco Torreblanca, las proporciones de ingredientes para elaborar este merengue son: 150 gramos de azúcar y 45 ml. de agua para el almíbar; y 150 gramos de claras y otros 40 gramos de azúcar para montar las claras.
Con este tipo de merengue podemos hacer soufflés, bavaroises, mousses, la tarta "lemon pie", etc.

Merengue suizo
Este merengue se caracteriza porque lo que hacemos es calentar las claras con el azúcar al baño María. Es un merengue muy firme que suele usarse como base de algunas tartas, como decoración de cupcakes (mezclado con mantequilla), como relleno...
Para prepararlo, como decíamos, se ponen las claras con el azúcar al baño María, y cuando la preparación alcanza los 55-60º C se retiran del fuego y se montan a punto de nieve.
Las proporciones para este tipo de merengue varían según la receta. En algunos casos se dice que se usa la misma cantidad en peso de claras que de azúcar, pero Paco Torreblanca nos dice que las proporciones deben ser: 150 gramos de claras por 220 de azúcar.

Una vez visto los tipos de merengue y cómo prepararlos, veamos algunos trucos y consejos para obtener un buen merengue:
- Lo más importante es saber que el azúcar disuelve las proteínas de las claras, por lo que hay que añadirlo después de montarlas, para que el aire se introduzca y el azúcar no interfiera en ellas.
- Otro asunto importante es que evitemos a toda costa que caiga restos de yema en las claras, ya que las yemas contienen colesterol, que impedirán la formación de espuma. No será imposible montarlas, pero sí muy difícil y nos llevará más tiempo. Por la misma razón, debemos evitar que tanto el recipiente donde las montemos y los utensilios que utilicemos estén completamente libres de grasa (por ejemplo de mantequilla), pero también de agua. Todo debe estar perfectamente limpio y seco.
- El azúcar que añadimos debe disolverse completamente, ya que los cristales de azúcar absorben agua y atraen la humedad, además de que el merengue nos quedaría con textura granulada y notaríamos los cristales del azúcar al comerlo.
- En cuanto al tiempo de batido, es otro tema espinoso, ya que si batimos poco, la mezcla goteará, pero si nos pasamos batiendo también. Debemos atender muy bien a lo que diga la receta.
- Lo ideal es utilizar las claras a temperatura ambiente, y mejor si son frescas, ya que las pasteurizadas no dan el mismo resultado y el merengue queda con menos cuerpo.
- Un truco muy sencillo es añadir una pizca de sal o cremor tártaro a las claras antes de montarlas, ya que así se logra un buen merengue y en menos tiempo.
- Para secar un merengue en el horno, debe hacerse a una temperatura baja, unos 100º C y dejarlo 2 o 3 horas, y después, abrir la puerta del horno y dejarlo dentro para que se enfríe dentro del horno, mejor si lo dejamos toda la noche.
- Si la temperatura del horno es muy alta, el merengue se puede agrietar (cosa que suele suceder con los macarons, que se agrietan en la superficie cuando tenemos el horno muy alto de temperatura).
- La humedad es fatídica para el merengue, ya que el azúcar, como decíamos antes, la absorbe, dejando el merengue blando y pegajoso, es por ello que si lo horneamos, no lo refrigeremos en la nevera, sino que lo debemos guardar en algún recipiente hermético y conservarlo a temperatura ambiente no más de dos días.

Macarons de naranja y chocolate


Hacer macarons es una cosa muy delicada que muchas veces nos da miedo hacer, ya que lleva su tiempo y luego nos da rabia haber empleado tiempo y materiales para que no nos salga... Los trucos son sencillos y si seguimos bien los pasos no habrá ningún problema. En esta ocasión la receta es con merengue francés, pero también se puede hacer con merengue italiano (que a mí me gusta más porque me tarda menos tiempo en secar).
Por mi experiencia os puedo decir que lo de usar claras "viejas" o directamente sacadas del huevo no influye en el resultado. Podéis tenerlas envejeciendo un par de días en la nevera si queréis, pero si se os ha olvidado o no habéis tenido tiempo, podéis usarlas directamente. Lo que sí os recomiendo, ya que yo lo hago siempre, es tenerlas a temperatura ambiente, para que pierdan el frío y el vaho que se pueda formar y no impida que los macarons tarden siglos en secarse...

Ingredientes para los macarons:
- 3 claras de huevo (yo las uso siempre de tamaño L).
- 100 gramos de harina de almendra o de almendra en polvo.
- 200 gramos de azúcar glass.
- 50 gramos de azúcar blanco normal.

Preparación:
1. Tamizamos la almendra por un lado y el azúcar glass por otro, aunque os confieso que a veces lo tamizo todo junto una sola vez y el resultado es igualmente bueno... Reservamos.

Tamizando la almendra

Tamizando el azúcar glass

Tamizando la almendra y el azúcar glass juntos

2. Montamos las claras a punto de nieve con unas varillas eléctricas. Cuando veamos que empieza a espumar, sin dejar de batir, añadiremos los 50 gramos de azúcar blanco poco a poco. Seguiremos batiendo hasta que nos quede un merengue bien firme (que haga "picos").


3. Echamos sobre el merengue la mezcla de almendra y azúcar glass de golpe, ¡sin miedo!


4. Mezclamos con una espátula haciendo movimientos envolventes y de atrás hacia delante, como si estuviéramos pintando con una brocha.
5. Después, al ser los macarons de naranja (aunque esto es opcional), echaremos colorante naranja en gel o en polvo (no en líquido porque nos cambiaría la textura y nos saldría la masa líquida...). Sólo echamos el colorante, ya que el sabor a naranja se lo daremos al relleno ¿por qué? Muy sencillo: si usamos aromas de los que vienen en botecitos, o incluso, zumo natural, nos pasaría lo mismo que con el colorante líquido, nos cambiaría la textura, y si son de los de tipo oleoso o concentrados harán que los macarons tarden horas y horas en secarse, para después no subir nada en el horno y quedarse por dentro como un chicle pegajoso (os hablo desde la experiencia...).
6. Una vez teñida nuestra masa, la pondremos en una manga pastelera con una boquilla redonda lisa (por ejemplo, la número 10 de Wilton). Pondremos un papel de horno sobre la bandeja o una lámina de silicona y haremos círculos de la siguiente manera:


De forma alterna, para que el aire del horno circule libremente entre ellos. He querido hacer de forma exagerada los picos que veis en los macarons para que veáis la forma de retirar la manga cuando pongamos la masa: haciendo un movimiento en el sentido del reloj (contrario o no, es indiferente) sin apretar la manga y alrededor del borde, para que el pico no nos quede en todo el centro, aunque de todas formas, si la masa está como tiene que estar, con el siguiente paso debería arreglarse lo del pico y quedarse una superficie lisa: tendremos que dar unos cuantos golpes con la bandeja encima de la mesa, así saldrán a la superficie las burbujas de aire que pueda haber dentro.

7. Tras esto, los dejamos secar hasta que al tocarlos no se nos manche el dedo, que suele ser un tiempo estimado de una a dos horas... 
8. Cuando al tocarlo no nos manchemos, precalentamos el horno a 150º C y metemos los macarons en la parte media-baja del horno, con calor arriba y abajo y sin aire y los tendremos 10 minutos.

Macarons en el horno...

¿Veis como se forma el "pie"? Cuando nos sale por primera vez después de muchos intentos fallidos es una alegría enorme!
9. Cuando pasen los 10 minutos, yo suelo apagar el horno y dejarlos 5 minutos más, después los sacamos y los dejamos enfriar un poco antes de quitarlos de la bandeja. Ya sólo nos queda hacer el relleno...

Ingredientes para el relleno:
- Crema de chocolate tipo Nocilla/Nutella.
- Aroma de naranja.

1. Tan sencillo como estos dos ingredientes para rellenar nuestros macarons. Mezclamos ambos y los rellenamos una vez fríos y ¡listo!

Y bueno, para que veáis que no es oro todo lo que reluce y que no siempre me sale todo lo perfecto que quisiera, aquí os dejo la foto de algunos que se agrietaron en el horno...


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