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Coca de shiitake y ajo negro

 

Me encanta el sabor de las setas y, aunque ahora es posible encontrarlas prácticamente todo el año en los supermercados, cuando llega la temporada de otoño aprovecho para comprar todo lo que me encuentre... como este año que me traje del tirón un montón de setas de cardo, shiitake y cantarelos, y a los pocos días volví a ir y me compré boletus y unos champiñones portobello también. Me quedé con las ganas de unos buenos níscalos, pero en fin, otra vez será...

Con los shiitake hice esta coca, que a mí me gusta llamar "a la japonesa" por llevar esta variedad de seta y el ajo negro, y también hice un hojaldre con verduras que improvisé con un poco de prisa pero que quedó delicioso. Con los cantarelos hice un arroz con pollo, con los boletus hice las típicas croquetas y con las setas de cardo hice un revuelto con huevo y espárragos. Si os encantan las setas os invito a probar todas esas recetas, ¡no os defraudarán!

En cuanto a las cocas, podríamos decir que son como "primas-hermanas" de las pizzas y las focaccias. Todas se elaboran en el Mediterráneo occidental y las cocas, en particular, en el levante español (zonas de Cataluña, Valencia, Baleares, e incluso en Aragón). Cuenta la cocinera Eliana Thibaut i Comalada en su libro "Les coques catalanes" (ed. Proa, Barcelona, 1995) que su origen se halla en el aprovechamiento de la masa de pan que no se había hinchado y que, para no tirarla, las amas de casa cocían plana.
Su popularidad llegaría ya en el siglo XX gracias al interés gastronómico y cultural, siendo usual que se preparen en fechas señaladas, ya que se relacionan con distintos días festivos, como la Noche de San Juan. Como dice la propia Eliana Thibaut: "Puede afirmarse que las cocas son ciertamente un ejemplo de gastronomía popular asociada al ritual religioso" (pág. 19 de su libro).


En cuanto a la receta, no existe una única, sino que cada zona tiene una forma de hacerla y con unos ingredientes que le son típicos, como es el caso de la coca de recapte (típica de Cataluña), la coca de trempó (de Baleares), la coca de atún o "amb tonyina" (de Alicante), etc... Y también en versión dulce, como la famosa coca boca o de llanda, la coca de vidre, la de albaricoque, o la de Monserrat, esta última más parecida al brioche.

La receta para la masa que yo he utilizado es la que viene en el libro básico verde de la thermomix, y ya a partir de ahí, lo hice todo manual, pero voy a explicar cómo hacer la masa a mano, aunque si tenéis la máquina podéis hacer la masa ahí y seguir después con el resto de la receta.


Ingredientes:
- 50 gramos de aceite de oliva
- 100 ml de agua
- 50 gramos de manteca de cerdo
- 20 gramos de levadura fresca prensada o bien 2 cucharaditas de levadura seca de panadería
- 300 gramos de harina de fuerza
- 1 cucharadita de sal
- Pizca de azúcar
- Aceite para rehogar las setas
- 250 gramos de setas shiitake frescas
- Sal al gusto
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de perejil picado seco
- 5 - 6 dientes de ajo negro
- Chorro de vino blanco

Elaboración:
1. Primero haremos la masa, para ello, tendremos que calentar unos segundos el agua en el microondas, no mucho, sólo que esté tibia, y disolvemos en ello la levadura.
2. En un bol, ponemos la harina y hacemos un hueco en el centro. En ese hueco vertemos el agua con la levadura, el aceite, la sal y la pizca de azúcar, y mezclamos todo con ayuda de una espátula o cuchara de madera.
3. Cuando nos sea imposible seguir mezclando con la cuchara, pasaremos a las manos, amasando bien hasta obtener una bola lisa. La dejaremos reposar en un bol untado con aceite y la taparemos con un paño. La dejaremos así mínimo 30 minutos en lugar cálido.
4. Mientras, prepararemos las setas: las limpiamos y cortamos en láminas o en trozos y las ponemos a rehogar en una sartén con aceite. Salamos al gusto (aunque también podríamos utilizar salsa de soja para hacerlo aún más "oriental").
5. Les añadimos el ajo en polvo y el perejil y continuamos rehogando y removiendo de vez en cuando.
6. Agregamos el chorro de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol y que prácticamente se consuma casi todo el líquido, pero no todo. Retiramos del fuego. Precalentamos el horno a 200º C.
7. Sobre una lámina de papel de hornear, ponemos la masa de coca y la estiramos con un rodillo hasta darle forma rectangular.
8. Ponemos la masa estirada sobre la bandeja del horno (con el papel incluido) y repartimos por encima el salteado de shiitake.
9. Pelamos los ajos y negros y los cortamos en láminas, y los distribuimos por encima de las setas, por toda la superficie.
10. Metemos la coca al horno y la cocemos unos 10 ó 12 minutos, cuando veamos que los bordes han tomado color (como si se tratara de una pizza), y ya podemos servirla. Probadla y me contáis!



Todo lo que hay que saber sobre la nata

[imagen de FoodMorning]

Algunos me habéis preguntado por email acerca de la nata sobre todo en relación a su uso como relleno para tartas fondant y su conservación a temperatura ambiente o no... Así que voy a intentar con este post aclarar alguna dudas, hablar sobre los tipos de nata y sus usos. De todas formas, cualquier duda o consulta que tengáis, siempre podéis dejar un comentario aquí o en Facebook. Y ahora sí, vayamos con esa información sobre la nata.
Bueno, empezaremos diciendo que la nata, aunque lo correcto sería decir "crema", es precisamente una crema que surge de la leche cruda, recién ordeñada, cuando se encuentra en reposo. Esa crema está constituida por glóbulos de materia grasa que flotan sobre la superficie de la leche, ambas se separan mediante un proceso de centrifugado y ser envasan por separado, es decir, ya tendríamos por un lado el cartón de leche y por otro el cartón de nata que encontramos en el supermercado.
Esta crema o nata no se debe confundir con la "nata" a la que llamamos cuando hervimos la leche, es decir, a esa película que surge, ya que ésta es una aglomeración de lactoalbúmina (proteína de la leche), que se desnaturaliza con el calor, por tanto, aunque lo llamemos con el mismo nombre, no son la misma cosa.
Los tipos de nata principalmente se clasifican por su proporción de grasa:
- La nata ligera, también denominada "para cocinar", es esa nata de textura semi-líquida que tiene en su composición como media un 18% de materia grasa. No sirve para montar, pero sí para cocinar, ya que aporta cremosidad a salsas, cremas...
- La nata para montar debe tener un mínimo de un 30% de materia grasa en su composición para que nos permita montarla. Es la que usamos en repostería para hacer rellenos, coberturas, decoraciones, ganaches, mousses, helados...
- La nata doble: es una crema que no es muy conocida en España pero sí en países anglosajones. Es una nata muy espesa que puede usarse para untar, pero también para montar o dar cremosidad a un plato. Dentro de este tipo podemos distinguir además tres tipos, según el libro de Harold McGee, La cocina y los alimentos (considerada una auténtica Biblia para los cocineros). Estos tres tipos de nata muy espesa son: la nata doble propiamente dicha, que tiene más de un 48% de grasa; la nata cuajada, con más de un 55% de materia grasa; y la nata plástica, que contiene entre un 65 y un 85% de grasa.
Viendo la gran cantidad de porcentaje de grasa que contiene la nata es, por tanto, preciso decir que es un producto que aporta muchas calorías, dados su alta composición en grasas saturadas. A pesar de que aporta nutrientes esenciales como hidratos de carbono (lactosa), proteínas, minerales (calcio) y vitaminas (A y D, necesaria para la absorción del calcio), no es recomendable su consumo excesivo por ser causa de algunas enfermedades cardiovasculares, colesterol, obesidad... Pero que esto no os quite las ganas de degustar comida o productos que lleven nata, ya que su consumo moderado, como todo, no tiene porqué hacernos daño...
Dicho esto, vamos a ver ahora el principal tipo de nata que usamos en repostería: la nata montada (también conocida como crema batida). Como hemos dicho anteriormente, para que la nata se "monte", es decir, doble su volumen debido a la entrada de burbujas de aire que quedan atrapadas en su red de grasa, es necesario que contenga un mínimo de un 30% de materia grasa. En España, por lo general, nos encontramos que en los bricks de nata de los supermercados viene indicado un 35% de materia grasa. El otro requisito para que quede bien montada es utilizarla bien fría, al igual que los utensilios, que también deberán estar fríos. El recipiente donde se monte, además, debe ser amplio, para que el aire entre con facilidad en la crema, es decir, no podemos (o no debemos) hacerlo en el vaso de la batidora (quiero decir, ese que usamos para hacer mahonesa...).
Por otro lado, es importante saber que si batimos en exceso, esas gotas de grasa que formaban la red que atrapaba el aire, se unirán, quedando por un lado una mantequilla y por otro, un líquido, que es el suero. Para evitar esto, lo que hacemos es añadir azúcar glass (también llamada "en polvo", "lustre" o "flor"), que reforzará la crema y nos ayudará a que no nos pasemos con el batido.
La nata ya montada podemos encontrarla en los supermercados en botes presurizados que la montan mediante óxido nitroso, el problema es que éste es inestable, por lo que no nos sirve para hacer rellenos ni decoraciones, tan sólo como acompañamiento en postres que vayan a ser consumidos al instante, como un flan o una macedonia de frutas, ya que en cuestión de minutos comienza a regresar a su estado líquido. Existen imitaciones que utilizan, en vez de óxido nitroso, caseinato de sodio, como la Cool Whip de Kraft.
A todo esto, no he mencionado que la nata, aunque pasteurizada, es un producto fresco, por tanto, hay que mantenerlo siempre refrigerado, lo cual, se extiende a las preparaciones que la lleven entre sus ingredientes, como por ejemplo, si decoramos unos cupcakes, si rellenamos un bizcocho, o si hacemos unos profiteroles rellenos, una mousse... Pero se da el caso (bastante a menudo) que un familiar, amigo o conocido, nos pide que le hagamos una tarta de cumpleaños al peque de la casa, o queremos tener un detalle con los compañeros del trabajo, y el pastel en cuestión, que en este ejemplo lleva nata montada, va a estar bastante tiempo fuera del frigorífico y la temperatura ambiente es muy calurosa, ¿Qué hacemos entonces? La respuesta llega con el siguiente punto:
La nata vegetal
La comparación de la nata vegetal respecto a la nata normal sería como comparar la margarina con la mantequilla, es decir, se usan de forma similar, pero no son lo mismo. La nata vegetal, como su nombre indica, tiene un origen vegetal, y es además menos grasa (sólo un 4%), pero aún así, sirve para montar. La ventaja es que puede permanecer a temperatura ambiente (aunque siempre debemos tener en cuenta las indicaciones del fabricante), se monta sin grandes esfuerzos, es más estable que la nata normal, cunde mucho (ya que también dobla su volumen) y se puede teñir con colorantes alimentarios, además de poder añadirle esencias de sabores.
Eso sí, para montarla, también debe estar fría. Si os sobra nata sin montar, podéis conservar el brick en el frigorífico si vais a usarlo en los siguientes días, o bien guardarla en recipientes herméticos y congelarla (todo esto, me refiero a en estado líquido, sin haberla montado).
Aunque parece que son todo ventajas, a mucha gente no le gusta y prefiere la nata normal, la de toda la vida, pero es necesario saber que este tipo también existe y que puede ahorrarnos más de un disgusto si vamos a ofrecer un postre en verano con nata y no tengamos la posibilidad de mantenerlo en frío...
Por último, decir que la nata vegetal se puede encontrar en algunos supermercados, en tiendas especializadas de repostería y en tiendas de venta online (con que pongáis "nata vegetal online" en el buscador de google os saldrán multitud de webs vendiéndola...).
Y finalmente, voy a decir unas breves palabras sobre otras "natas" que podemos encontrar en el mercado:
La nata agria
Conocida en inglés como sour cream o panna agra en italiano, es una crema a la que se han añadido unos microorganismos que han provocado su fermentación, y por tanto, su acidificación, de ahí su sabor agrio. Aunque se usa alguna que otra vez en repostería, lo más común es verla en platos salados, sobre todo en la gastronomía de Norteamérica y Europa.
La crème fraîche
Es confundida a veces con la nata agria, pero en realidad, no son lo mismo. La crème fraîche es un tipo de nata francesa, espesa (ya que contiene entre un 30 y un 40% de materia grasa), menos amarga que la nata agria y con un delicado aroma como a nueces. Puede ser líquida (fleurette), usadaen salsas, sopas, cremas... o espesa (épaise), que puede ser untada a modo de mantequilla.
Y hasta aquí este extenso post sobre la nata, espero no haberos aburrido mucho pero sí haberos aclarado las dudas que tuviérais... Un abrazo!

Sirope de maíz. Qué es, para qué se usa y receta casera


El sirope o jarabe de maíz es un edulcorante líquido creado a partir del almidón o fécula de maíz. Fue descubierto en la década de los 70 del siglo XX y actualmente es fundamental en la repostería americana. Tiene un alto contenido en fructosa, no contiene gluten y en el mercado podemos encontrarlo en dos versiones: la oscura y como la de la imagen: transparente, para no modificar el color de nuestras preparaciones.

Su acción humectante le da una jugosidad a las preparaciones que el azúcar normal no consigue, por lo que así las preparaciones (por ejemplo, pasteles) no se resecan y se mantienen por más tiempo.
Su textura es como la de la miel, por lo que, en caso de no tenerlo a mano, se podría sustituir por ésta (una clarita, para que no modifique el color o el sabor) o incluso por glucosa (de venta en tiendas especializadas de repostería). Su precio oscila entre los 5,50 € y los 6,50 € aproximadamente.
Pero, ¿para qué más se utiliza? Podemos utilizarlo para elaborar fondant casero, nubes de azúcar o incluso darle brillo a la glasa de las galletas. También evita que las preparaciones se cristalicen, por lo que cumpliría la misma función que el azúcar invertido a la hora de hacer helados... También podemos usarlo para darle más consistencia a nuestra buttercream.
La pega es que, debido a su alta concentración de fructosa, resulta un producto hiper calórico, de hecho, en muchas páginas se lo acusa de ser uno de los factores de la obesidad norteamericana... aunque esto es como todo: todo lo utilizado o consumido en exceso puede ser perjudicial...

Como hemos dicho antes, se podría sustituir por miel o glucosa, pero si queremos hacer nuestro propio jarabe casero, podemos elaborar un almíbar espeso con los siguientes ingredientes:
- 225 gramos de azúcar.
- 100 ml de agua.

Pondríamos ambos ingredientes en una olla o cazo y lo pondríamos a fuego medio, sin dejar de remover, ya que el azúcar se quema en seguida, lo dejaríamos cocer hasta obtener la consistencia deseada (más o menos como la de la miel). Lo dejaríamos enfriar a temperatura ambiente y así tendríamos nuestro sirope listo para usar en la receta que nos haga falta...

Función de los ingredientes en repostería


Hoy vamos a conocer un poquito el porqué ponemos los ingredientes que ponemos en los bizcochos, ya que cada uno tiene su función, incluida la sal, ¿la sal? ¿en un bizcocho? Sí, sí, hasta esa pizca de sal que a veces viene indicada en las recetas tiene su porqué... veamos, pues, cuáles son:

HARINA
La harina es el producto pulverizado que se obtiene del grano del trigo (aunque también de otros productos, como el maíz). Es el ingrediente básico para la creación de bollos y pasteles, ya que es lo que les da estructura.
Cuando en una receta se requiere harina, lo más común es usar harina de trigo, ya que si se requiere otro tipo de harina, como la harina de maíz para recetas aptas para celíacos, se especificará en la receta.
En el mercado podemos encontrarnos con una gran variedad de harinas, entre ellas:
  • Harina blanca: es la harina común de fuerza, también llamada "todo uso" ("all purpose" en inglés), que es una mezcla de trigo duro y blando, sin salvado ni germen. Es la harina ideal para hornear con levadura y hacer panes, hojaldres, buñuelos, bizcochos...
  • Harina integral: es la harina completa a la que no se le ha quitado ninguna parte (salvado, germen...), por lo que conserva todos sus componentes y vitaminas, pero no es recomendable almacenarla por largos períodos de tiempo.
  • Harina leudante: es la harina común a la que se ha añadido levadura seca. No es conveniente almacenarla más de tres meses, ya que pierde la fuerza.
  • Harina de centeno: harina que se obtiene del centeno, cereal que se cultiva principalmente en el norte de Europa. Es el segundo cereal de panificación más importante, por detrás del trigo. Su color es pardo, por lo que los productos resultantes serán también oscuros. Es pobre en gluten, por lo que los productos obtenidos no son voluminosos.
AZÚCAR
El azúcar está presente en la pastelería con la misma importancia que la harina y también podemos encontrarla de varios tipos, como los contenidos en la harina, la lactosa (procedente de la leche), la fructosa (contenida en las frutas) o la sacarosa, extraída de la caña de azúcar y la remolacha y que cuando está cruda presenta un color amarillento oscuro (lo que conocemos como azúcar moreno) y que cuando se refina y se le quita la melaza pasa a ser de color blanco (lo que conocemos como azúcar blanco).
El azúcar endulza, aromatiza, ayuda a la conservación del bizcocho (además de a las frutas abrillantadas), y también cumple una función decoradora si se emplea espolvoreada o mezclada con otros ingredientes, como la clara de huevo, para formar decoraciones tridimensionales (flores, figuras, etc).
En el mercado podemos encontrarnos el azúcar de diferentes formas:
  • Azúcar granulado: el que empleamos en las recetas de forma usual.
  • Azúcar glass: un azúcar pulverizado, de gran importancia para la repostería, pues se usa en multitud de recetas y también como elemento decorativo.
  • Terrones de azúcar: empleados normalmente para servir con el café o el té.
  • Azúcar líquido: usado también para endulzar el café.
Es importante saber que añadir pequeñas cantidades de azúcar a las masas de nuestros postres, produce una fermentación más activa, es decir, la sacarosa se descompone transformándose en glucosa y fructosa, elementos que alimentan a la levadura. Ésta los utiliza para producir dióxido de carbono, que es retenido por el gluten de la harina, lo que hace crecer la masa. Si echamos más cantidad de azúcar de la necesaria, provocaremos el efecto contrario, frenando la fermentación y haciendo que nuestra masa quede bloqueada, hundida y cruda.

GRASAS
La más utilizada es la manteca de cerdo y la mantequilla. La manteca es una grasa animal procedente del vientre del cerdo y que tiene un aspecto blanquecino cuando está en estado sólido. Se utiliza en muchos platos, como por ejemplo en la cocina china, pero también como elemento de fritura para verduras, carnes o pescados, y también para la elaboración de embutidos. Se usa también en la elaboración de masas de repostería cuando se la mezcla con harina.
La mantequilla es el producto resultante de la emulsión de agua en grasa a partir de la crema de la leche. Es un producto rico en grasas saturadas, colesterol y calorías, por lo que es muy recomendable su consumo en personas deportistas. La mantequilla no debe confundirse con la manteca vegetal (margarina), que es un aceite de origen vegetal sometido a un proceso de hidrogenación.
La mantequilla, debido a sus características químicas, tiene una gran resistencia a las bacterias, por lo que es posible mantenerla a temperatura ambiente durante varios días sin que sea atacada por bacterias que la deterioren. Sin embargo, es capaz de absorber olores y sabores, por lo que debe ser guardada herméticamente o bien envuelta en papel plástico (nunca en papel aluminio, ya que al contacto con él, se oxida rápidamente).
La adición de estas grasas a las masas tiene como efecto varias funciones. Por un lado, está la función aireadora, muy importante, ya que es la que produce el aumento de volumen de las masas. Esto se debe a que la materia grasa captura el aire en forma de pequeñas burbujas que acumulan el calor durante la cocción en el horno. Otra de las funciones es la de estabilizante, lo que evita que la masa se "caiga" durante el horneado. Y finalmente, propician la conservación durante más tiempo, debido a que las grasas mantienen la humedad de los bizcochos, rellenos o cremas.


LEVADURAS

Las levaduras son unos hongos unicelulares que provocan la fermentación del azúcar en una masa harinosa, lo que hace que la masa crezca y se puedan elaborar así panes, bizcochos, magdalenas...
La levadura debe almacenarse en lugar fresco y seco y en sus envases o sobres, que vienen cerrados herméticamente.
Podemos encontrarnos también con otros productos en el mercado que actúan como fermentadores de la masa, por ejemplo, el bicarbonato sódico, el cual necesita alguna sustancia ácida para reaccionar, es decir, para producir dióxido de carbono. Un ácido muy conocido en repostería es el cremor tártaro, empleado, por ejemplo, para la elaboración del Angel Food Cake.


HUEVOS

En repostería se utilizan los huevos de gallina, sirven para mejorar el aspecto y gusto de nuestras preparaciones, además de añadirles valor nutritivo. Además, posee propiedades emulsionantes que actúan como unión en las masas fermentadas, además de aportarles más volumen, haciendo que el producto quede más esponjoso.
Pueden utilizarse frescos o productos ya pasteurizados que podemos encontrar en las cámaras refrigeradas de los supermercados. También es posible encontrar clara de huevo en polvo, pero su capacidad espumante es menor, ya que el huevo, en este caso, se encuentra deshidratado.

LECHE

La leche también aporta valor nutritivo a nuestras masas. La grasa que contiene la leche, al igual que la mantequilla, le da elasticidad, por lo que la masa adquiere más volumen.
La caramelización de la lactosa es lo que le da color a la corteza de los bizcochos y panes. La leche, además, contiene grasas que ayudan a la conservación de las masas. Otros de sus componentes también ayudan a dar esponjosidad a las masas, como la caseína, sensible al ácido, y la albúmina, sensible al calor. Además, sus sales minerales fortifican el gluten, lo que da mayor consistencia.
La leche es la base de numerosos productos, como el queso o el yogurt y con ella pueden hacerse otros productos para usar como ingredientes, como la leche condensada, que puede ser usada para endulzar rellenos o para elaborar el dulce de leche, también usado para elaborar rellenos o coberturas. También se usa, mezclada con una cucharada de vinagre o de zumo de limón, para crear suero de leche, utilizado en bizcochos como el famoso Red Velvet.


SAL

Seguramente nos hemos preguntado más de una vez para qué es esa pizca de sal que aparece en numerosas recetas. La respuesta es que la sal potencia y resalta el sabor de los demás ingredientes, además de absorber el agua, mejorar el color y espesar la corteza. También posee una última cualidad muy importante, y es que ejerce una función bactericida.

EXTRACTOS, AROMAS, ESENCIAS

Son las empleadas para aromatizar o dar sabor a nuestras masas. La más empleada es el aroma o extracto de vainilla, que se usa para hacer flanes, bizcochos, magdalenas, galletas... También es muy utilizado el aroma de almendra, o el agua de azahar, empleado para hacer, por ejemplo, el Roscón de Reyes.
Actualmente, existen otros aromatizantes con los que conseguir sabores y olores diferentes y originales, como el aroma de champagne, el de algodón de azúcar, chicle, etc.
Aunque siempre podremos conseguir sabores de manera natural, añadiendo zumos de frutas, como la naranja, el pomelo, el limón, los frutos rojos... o licores que podemos comprar en cualquier supermercado, como el ron, el anís, el amaretto...

Y bueno, hasta aquí este pequeño post sobre cuál es la función de los ingredientes en los bizcochos durante el horneado, espero que os haya gustado, y si tenéis alguna pregunta, no dudéis en comentar!

Tipos de fondant. Recetas y Consejos.

[imagen: cookidoo]

Hoy quería hablaros un poco de los tipos de fondant, cómo conseguirlos de forma casera y fácil y daros algunos trucos y consejos para su elaboración y mantenimiento. El vocablo proviene del francés y significa "que se funde", por tanto, si es un ingrediente sólido que se puede fundir, nos proporciona infinitas posibilidades como decoración y relleno y/o cobertura. Pero vayamos por partes, empecemos por los tipos:
Realmente no es que haya una gran variedad de tipos, sino solamente dos, el líquido y el sólido. El fondant líquido es una especie de glaseado, una crema que podemos utilizar bien como relleno o bien como cobertura. Para usarlo, sólo debemos introducir en él los dulces que queramos cubrir, como por ejemplo, la parte de arriba de los cupcakes (como en la imagen de arriba) o bien poner los dulces sobre una rejilla y bañarlos por encima completamente, como haríamos por ejemplo, con unos petit fours:
[imagen de Patricia Arribálzaga]

Este fondant, en su estado líquido, tiene la textura como de un glaseado líquido o una crema líquida. Cuando se seca, deja un acabado liso y brillante sobre la superficie del postre. Básicamente, se trata de azúcar, agua y glucosa, aunque este último ingrediente es opcional (pero sí que es verdad que le aporta más elasticidad y brillo).
En cuanto al fondant sólido o elástico, podríamos decir que es ya universalmente conocido y utilizado por todos. Es esa masa flexible que se vende en forma de pastillas similares a la plastilina y que podemos teñir o comprar ya teñida y decorar nuestros pasteles, cupcakes, galletas... hacer decoraciones tridimensionales como figuras, algunas flores..., también se puede pintar con pincel, con spray, con aerógrafo, darle brillo con colorantes en polvo mates, perlados... Vamos, que es muy versátil.
En la composición del fondant clásico (en el que se vende ya hecho) nos encontramos con ingredientes como glucosa, manteca vegetal, glicerina, azúcar glass... Estos ingredientes podéis encontrarlos sin problema en tiendas de repostería creativa, pero también se puede elaborar fondant sin ellos (exceptuando el azúcar glass) con unas simples recetas.

[imagen propia]
 Veamos ahora cuáles son las recetas para conseguir los dos tipos de fondant:
Fondant líquido:
Podemos hacerlo de cero, simplemente calentando medio kilo de azúcar normal, con 140 ml de agua y 350 ml de sirope de maíz (de venta en tiendas de repostería) hasta que se mezclen, pero sin que lleguen a hervir. Entonces se baten con las varillas eléctricas en el vaso de la batidora, y se deja reposar un día bien cerrado. Para poder utilizarlo, sólo será necesario calentarlo un poco en el microondas.
Fondant elástico:
De este sí que existen diversas recetas, de las cuales, daremos dos: una básica con sólo tres ingredientes, y otra que no contiene ni glicerina ni glucosa.
En cuanto al fondant básico necesitaríamos 300 gramos de azúcar blanca normal, 100 ml de agua y 50 gramos de glucosa. Ponemos estos tres ingredientes en una olla o cazo y los calentamos hasta lograr un almíbar. Si tenemos a mano un termómetro de caramelo, éste debería marcar unos 110 grados. Volcamos entonces esta masa sobre una superficie de piedra o metálica, ya que al estar fría, logramos que se enfríe antes y no quemamos la superficie de la encimera de la cocina... También podéis utilizar un mantel de silicona tipo "Silpat". Con esto tened precaución: el azúcar quema muchísimo, así que trabajad la masa primero con una espátula y después, cuando esté lo suficientemente fría, con las manos. Amasar hasta obtener una masa elástica, flexible y blanca.
La tercera receta, sin glucosa ni glicerina, tengo que agradecerla a la web de Entrechiquitines, una completa web sobre embarazo y niños donde podréis encontrar un apartado de recetas para niños y recetas veganas. Según su receta, necesitaríamos: 25 gramos de mantequilla reblandecida (no fundida), 105 gramos de sirope de maíz, 1 cucharadita (5 gramos) de extracto de vainilla, media cucharadita (2,5 gramos) de sal y 500 gramos de azúcar glass tamizada.
Para elaborarlo, mezclaríamos en un recipiente todos los ingredientes, menos el azúcar glass, el cual añadiríamos después poco a poco mientras vamos mezclando hasta obtener la masa de fondant que todos conocemos.
Vistas estas recetas, he creído conveniente dar también algunos consejos sobre su manejo y modo de conservación:
  • Respecto al fondant de nubes, lo ideal es utilizar nubes blancas, para obtener un fondant igualmente blanco que después podamos teñir del color que queramos.
  • En cuanto a los colorantes que podemos usar para teñir nuestro fondant: el fondant líquido puede teñirse con cualquier tipo de colorante (gel, líquido, pasta o polvo), pero el fondant elástico sólo podemos teñirlo con colorantes en gel, pasta o en polvo, nunca líquidos, ya que nos modificarían la textura haciéndolo más pegajoso. Pero si aún así, sólo tenemos colorantes líquidos, podemos utilizarlos en las recetas en las que hay que calentar los ingredientes para obtenerlo ya teñido, es decir en la de nubes y en el básico, teniendo en cuenta que los colorantes con el calor se vuelven más oscuros, por lo que hay que tener medida con las cantidades.
  • El fondant de nubes tarda en endurecerse, por lo que no es aconsejable su uso para hacer figuras, a no ser que las sujetemos con un palillo (mondadientes) en su interior (avisad antes de que se lo coman!!).
  • Si queremos que el fondant elástico tenga más elasticidad y las decoraciones (figuras, flores...) se endurezcan más rápidamente, podemos añadirle una cucharadita de CMC o goma tragacanto (ver artículo sobre qué es el CMC).
  • El fondant, tal y como se dice en algunos sitios en internet, no es necesario guardarlo en la nevera, ya que su composición básica es de azúcar, el cual, es un conservante natural (acordaos de las mermeladas...). Lo que sí será necesario es envolver el fondant en papel film y guardarlo en un recipiente hermético o tupper y ponerlo fuera de la luz solar. Con tenerlo en una estantería o dentro de un armario será suficiente.
  • El fondant casero, al igual que el comprado, os puede durar varios meses. Aunque en el comprado ponga fecha de caducidad en la etiqueta, en realidad "no caducaría", por la misma razón que el punto anterior, por el azúcar. Por tanto, podemos utilizarlo incluso cuatro o cinco meses después, siempre que esté bien aislado, para que no se endurezca y podamos trabajar con él.
  • Y por último, mi recomendación sobre el azúcar glass: hay que utilizarlo comprado, nunca hecho en casa, ya que el industrial es realmente fino, mientras que el casero, por mucho que lo procesemos, siempre se notará el granillo de azúcar... Otro consejo es tamizar el azúcar glass, para evitar que en la masa queden grumos. 

Ingredientes especiales: merengue en polvo

Merengue en polvo marca Wilton

El polvo de merengue, o merengue en polvo, es un ingrediente utilizado en repostería como sustituto de la clara de huevo y que se emplea para elaborar la glasa real (o royal icing), pero también merengue, cremas y rellenos.
La ventaja de utilizar el merengue en polvo es evidente, ya que al ser un producto deshidratado, nos evita tener que utilizar claras frescas, sin pasteurizar, con el riesgo que conllevaría... Cierto es que podríamos utilizar claras pasteurizadas, pero el período de conservación de las mismas es corto, y si tan solo necesitamos una cucharada, como en el caso del royal icing, no vamos a comprar un bote entero de 9 o 10 claras para después no saber qué hacer con ello, o no tener tiempo de preparar algo antes de que se caduquen (aunque se podrían congelar)... De esta forma, podemos tener el merengue en polvo conservado mucho mas tiempo y no es necesario refrigerarlo.
El merengue en polvo puede conseguirse en tiendas de repostería creativa, pero también podemos fabricarlo en casa, ¿como?, Mabel de Pasteles de Colores nos da la solución: se trataría de reducir a polvo unos merengues secos (cocinados) y añadir Goma Xantana, que podéis encontrar en tiendas de repostería creativa, o en tiendas de productos para celiacos. La proporción seria: por cada 4 cucharadas de merengue en polvo, añadir 1/4 de cucharadita de goma xantana.
Con esta receta, podemos tener hecho nuestro merengue en polvo y guardarlo en un bote hermético para tenerlo disponible para nuestros glaseados y merengues.

Tipos de merengue. Trucos y consejos

[imagen de sugarfreelondoner.com]
  
Existen básicamente tres diferentes tipos de merengue: el francés, el italiano y el suizo. De ellos pueden surgir variantes, como el japonés, que sería un subtipo del francés. Pero el miedo llega a la hora de hacerlos, ya que el merengue es un dulce muy delicado y requiere de una preparación a conciencia y añadir los ingredientes en el momento justo para un resultado óptimo y espectacular. Es por ello que aquí vamos a hablar de estos merengues, cómo se hacen, para qué se utilizan y algunos trucos y consejos para evitar problemas y hacerlos correctamente.

Para empezar, deberíamos decir primero que la palabra "merengue" proviene del latín "merenda", palabra que designaba a un tentempié que se comía por la tarde para matar el hambre antes de la cena (como hoy nuestra "merienda"). Según el experto Harold McGee debió unirse con la palabra francesa "meringa" en algún momento del siglo XVII, cuando fue publicada la receta por el francés Massialot y los cocineros de entonces vieron las increíbles ventajas de montar las claras antes de añadir el azúcar, ya que la preparación se veía más brillante, más firme y más consistente.
Según McGee, la definición de merengue sería la siguiente: "Los merengues son espumas de clara de huevo que pueden ser blandas, masticables o quebradizas, dependiendo del contenido de azúcar y de cómo se cocinan". En efecto, dependiendo de la proporción de sus ingredientes, básicamente claras de huevo y azúcar, y de la forma en que los cocinemos, obtendremos un tipo de merengue u otro.

Merengue francés
Empezaremos por el más básico de todos. Es el más sencillo de hacer y el más básico. Se consigue simplemente batiendo las claras, primero a baja velocidad para ir incorporando aire en la mezcla y luego al máximo. Cuando estén casi montadas, se va añadiendo el azúcar, sin dejar de batir, poco a poco, en forma de lluvia. Y ya tendríamos nuestro merengue básico.
Las proporciones para elaborar este merengue serían el doble de peso de azúcar que de claras, y el azúcar debe ser mitad azúcar normal granulado y mitad azúcar glass.
Este merengue puede servirnos para hacer macarons, Pavlova, etc.

Merengue italiano
Este es un merengue que normalmente se usa como complemento, es decir, para rellenar o cubrir, pero también puede usarse solo si queremos hacer formas con manga pastelera o ponerlo en cápsulas de magdalena y secarlos al horno.
Este tipo de merengue se monta no con el azúcar solo (que también), sino con un almíbar, es decir, por un lado montamos las claras con una pequeña cantidad de azúcar granulado y por otra hacemos un almíbar con azúcar y agua. Cuando ese almíbar alcanza una temperatura de unos 110-120º C (con termómetro de caramelo) o lo que es lo mismo, a punto de bola blanda/floja (ver post "puntos del caramelo") entonces retiramos el almíbar y lo vamos incorporando a las claras mientras siguen montando. Lo añadimos muy poco a poco, en forma de hilo, para evitar que las varillas de la batidora se atasquen. La alta temperatura del almíbar hará que las claras se "cuezan" ligeramente, haciendo que el resultado sea más firme y brillante. Seguir batiendo hasta que el merengue esté frío a temperatura ambiente.
Según Paco Torreblanca, las proporciones de ingredientes para elaborar este merengue son: 150 gramos de azúcar y 45 ml. de agua para el almíbar; y 150 gramos de claras y otros 40 gramos de azúcar para montar las claras.
Con este tipo de merengue podemos hacer soufflés, bavaroises, mousses, la tarta "lemon pie", etc.

Merengue suizo
Este merengue se caracteriza porque lo que hacemos es calentar las claras con el azúcar al baño María. Es un merengue muy firme que suele usarse como base de algunas tartas, como decoración de cupcakes (mezclado con mantequilla), como relleno...
Para prepararlo, como decíamos, se ponen las claras con el azúcar al baño María, y cuando la preparación alcanza los 55-60º C se retiran del fuego y se montan a punto de nieve.
Las proporciones para este tipo de merengue varían según la receta. En algunos casos se dice que se usa la misma cantidad en peso de claras que de azúcar, pero Paco Torreblanca nos dice que las proporciones deben ser: 150 gramos de claras por 220 de azúcar.

Una vez visto los tipos de merengue y cómo prepararlos, veamos algunos trucos y consejos para obtener un buen merengue:
- Lo más importante es saber que el azúcar disuelve las proteínas de las claras, por lo que hay que añadirlo después de montarlas, para que el aire se introduzca y el azúcar no interfiera en ellas.
- Otro asunto importante es que evitemos a toda costa que caiga restos de yema en las claras, ya que las yemas contienen colesterol, que impedirán la formación de espuma. No será imposible montarlas, pero sí muy difícil y nos llevará más tiempo. Por la misma razón, debemos evitar que tanto el recipiente donde las montemos y los utensilios que utilicemos estén completamente libres de grasa (por ejemplo de mantequilla), pero también de agua. Todo debe estar perfectamente limpio y seco.
- El azúcar que añadimos debe disolverse completamente, ya que los cristales de azúcar absorben agua y atraen la humedad, además de que el merengue nos quedaría con textura granulada y notaríamos los cristales del azúcar al comerlo.
- En cuanto al tiempo de batido, es otro tema espinoso, ya que si batimos poco, la mezcla goteará, pero si nos pasamos batiendo también. Debemos atender muy bien a lo que diga la receta.
- Lo ideal es utilizar las claras a temperatura ambiente, y mejor si son frescas, ya que las pasteurizadas no dan el mismo resultado y el merengue queda con menos cuerpo.
- Un truco muy sencillo es añadir una pizca de sal o cremor tártaro a las claras antes de montarlas, ya que así se logra un buen merengue y en menos tiempo.
- Para secar un merengue en el horno, debe hacerse a una temperatura baja, unos 100º C y dejarlo 2 o 3 horas, y después, abrir la puerta del horno y dejarlo dentro para que se enfríe dentro del horno, mejor si lo dejamos toda la noche.
- Si la temperatura del horno es muy alta, el merengue se puede agrietar (cosa que suele suceder con los macarons, que se agrietan en la superficie cuando tenemos el horno muy alto de temperatura).
- La humedad es fatídica para el merengue, ya que el azúcar, como decíamos antes, la absorbe, dejando el merengue blando y pegajoso, es por ello que si lo horneamos, no lo refrigeremos en la nevera, sino que lo debemos guardar en algún recipiente hermético y conservarlo a temperatura ambiente no más de dos días.

¿Por qué no me sale el bizcocho?


En ocasiones, a pesar de seguir la receta al pie de la letra, nos sucede que el bizcocho se hunde por el centro, o se tuesta demasiado, etc... A veces, estos problemas tienen que ver con el horno, ya que no todas las marcas son iguales, y la temperatura, aunque en todos ponga 180º no calientan de la misma forma, al igual que algunos no tienen la función de aire o no tienen la opción de calor en la parte baja... Por ello, es esencial que encontremos el "punto" a nuestro horno, aunque a veces nos cueste estropear algunos postres... Además de ello, vamos a ver aquí algunos trucos y consejos para intentar que nuestros bizcochos salgan lo más perfectos posible, ¡espero que os sirva de ayuda!

SI SE EL BIZCOCHO SE HUNDE POR EL CENTRO
Es el problema más común y puede ocurrir por varias razones. Una de ellas es que el molde es demasiado pequeño para la cantidad de masa que hemos hecho. Otra razón tiene que ver con la temperatura, unas veces es porque está demasiado baja, y otras porque está demasiado alta. También es posible que suceda si hemos abierto la puerta del horno antes de tiempo (para abrir con seguridad, tendremos que esperar al menos las 3/4 partes del tiempo que indica la receta). Esto también sucede si sacamos el bizcocho antes de tiempo, lo que indica que aún está crudo y por eso la masa se hunde. Otras veces sucede por "culpa" de los ingredientes, hemos puesto demasiada mantequilla, o demasiada azúcar, o insuficiente harina.

SI ESTÁ MUY TOSTADO POR DEBAJO
Puede suceder porque el molde es demasiado grande para la cantidad de ingredientes que hemos puesto, deberemos usar un molde más pequeño, o doblar la cantidad de ingredientes. En otras ocasiones, puede deberse al material con que está hecho el molde, pues los moldes de vidrio o los que no son de acero inoxidable, absorben mucho el calor, impidiendo que éste suba hacia arriba y llegue a toda la masa.

SI EL BIZCOCHO SE ENCOGE
Si el bizcocho nos queda encogido se debe a que la temperatura del horno ha estado demasiado alta durante mucho tiempo.

SI SE ABREN GRIETAS EN LA PARTE SUPERIOR
En este caso también se trata de la temperatura: si está muy alta, o si hemos puesto el molde demasiado cerca de la parte alta del horno, la masa crecerá más por el centro y se agrietará. También puede ser que hayamos puesto demasiada levadura.

SI NOS QUEDA DEMASIADO SECO
Puede suceder porque hayamos echado más harina de la debida o que hayamos mezclado la masa en exceso. Esto podemos arreglarlo emborrachando el bizcocho con algún almíbar.

SI EL BIZCOCHO QUEDA MUY PÁLIDO
Al igual que si queda muy tostado por debajo, se debe a que hemos puesto una cantidad de ingredientes pequeña en un molde demasiado grande. También puede ser que la temperatura del horno fuese demasiado baja.

Y ahora que hemos visto los problemas más comunes que pueden surgirnos con los bizcochos, vamos a ver algunos trucos y consejos:
  • Escoger un molde apropiado para cada receta, y prepararlo de forma adecuada, es decir, engrasándolo y enharinándolo, o forrándolo con papel de hornear, o aplicarle un spray desmoldante (de venta en tiendas de repostería creativa).
  • Es muy importante que los ingredientes estén a temperatura ambiente, para evitar que la masa pueda cortarse.
  • Los huevos deben ser lo más frescos posible, no importa del color que sean (blancos o morenos), pero sí su tamaño: deben ser medianos (M) o grandes (L), ya que los pequeños, al tener menos agua, no encajan con las proporciones de harina y no permiten que la masa sea esponjosa.
  • Es importante tamizar la harina antes de agregarla a la masa, ya que si echamos la harina directamente, ésta dejará la masa llena de grumos. Una vez incorporada a la masa, deberemos moverla con movimientos envolventes con ayuda de una espátula.
  • La temperatura del horno debe ser la correcta para cada tipo de masa, por lo que debemos precalentarlo antes de meter el molde en el horno. También debe ser correcto el tiempo que dejemos el bizcocho en el horno, de acuerdo a la receta.
  • Debemos meter la masa en el horno nada más terminar la receta, ya que si la dejamos reposar, la levadura irá fermentando y creará burbujas de aire que después quedarían en el interior y superficie del bizcocho, estropeándolo.
  • Antes de desmoldarlo, dejar enfriar a temperatura ambiente un rato (unos 5-10 minutos), y después, dejar enfriar completamente sobre una rejilla (para que el aire circule también por debajo).
Y con esto, espero haber aclarado algunas de vuestras dudas, pero si os ha pasado cualquier otra cosa no descrita aquí, por favor, no dudéis en compartirlo para poder solucionarlo entre todos!

Ingredientes especiales: la Goma Xantana



La goma xantana es un polisacárido proveniente de una bacteria y que se utiliza en la industria alimentaria como emulsionante, espesante, e incluso, como antioxidante, debido a su gran capacidad química para unirse a los metales.
Es muy utilizado en la industria farmacéutica para dar cuerpo (emulsionante) y para mantener en suspensión antibióticos u otros medicamentos. Tiene otros usos, por ejemplo, en la industria cosmética, petrolera, hidráulica, minera, etc. pero aquí nos interesa su uso en la repostería.

La goma xantana se presenta en forma de un polvo blanquecino y se puede adquirir en tiendas especializadas de repostería creativa. Su poder espesante permite que una preparación líquida se convierta en viscosa sin llegar a formar una gelatina, además no contiene gluten, por lo que es muy utilizado como espesante en la realización de postres para celíacos.
Se puede utilizar tanto con líquidos fríos como calientes y no añade ni color ni sabor a las preparaciones. Además, es resistente a la congelación, por lo que es muy utilizada en la elaboración de helados, lo cual, es interesante cuando no tenemos una heladera, ya que la goma xantana evita la formación de cristales de hielo, pudiendo así sustituir al azúcar invertido y permitiéndonos obtener un helado cremoso y de aspecto profesional.

La goma xantana es un producto que cunde mucho, por lo que debe utilizarse en pequeñas cantidades. Una cantidad ideal serían 4 gramos por cada litro de líquido. Si no tenemos muy claras las medidas, podemos echar de muy poco en muy poco hasta lograr la consistencia deseada, pero nunca utilizar más de 10 gramos, y batirlo bien (ya que forma grumos).
Y dicho esto, espero que os haya gustado este post y que experimentéis con este ingrediente tan versátil!

Cómo decorar una tarta de embarazada


Esta fue mi primera tarta decorada, hace ya algún tiempo, por lo que no os extrañéis al ver los utensilios, fue mi primera incursión en el mundo del fondant y apenas sabía todo lo que sé ahora sobre las herramientas e ingredientes, así que perdonadme por las fotos, pero sólo quiero que veáis el proceso...

Bueno, la receta que podéis usar es cualquiera que os guste y controléis o que siempre os salga bien. Podéis hacerla en el horno si tenéis los moldes adecuados o bien adaptar la receta para hacerla en microondas si, como yo ese día, no tenéis los moldes. En este caso yo utilicé un bol de unos 20 cm de diámetro para la tripa y para el pecho utilicé dos tazas de café grandes y la receta fue la del bizcocho tradicional, el de yogur de toda la vida, sólo que en vez de tenerlo 40 minutos en el horno, apenas en unos minutos ya estaba listo en el microondas.

Para la cobertura de chocolate que funciona como pegamento para el fondant y como "sujeta-migas" del bizcocho, hice una ganache de chocolate, pero podéis utilizar cualquier otra que os guste. Entonces rellenamos y cubrimos los bizcochos:



Y una vez está cubierto, estiramos el fondant y cubrimos nuestra tarta. Ya sólo nos quedaría adornarla con lo que más nos guste: flores, lunares, rayas, etc...



Bueno, este es un tutorial muy breve pero espero que os guste. También podéis ver otro tutorial que preparé en vídeo, es muy parecido, salvo que en color azul...





Rellenos con y sin refrigeración


*Post reeditado y actualizado

A la hora de elaborar cualquier relleno, lo que debemos tener en cuenta, además de los posibles alérgenos si van a consumirlo personas alérgicas o intolerantes, es si contiene ingredientes que puedan estropearse con las temperaturas, como es el caso de los lácteos (nata, leche, queso...) que deberán ir siempre refrigerados, o el huevo (lemon curd, crema pastelera...), aunque podemos encontrar algunas excepciones pero siempre tomando las debidas precauciones.

Por lo general, las tartas que elaboramos para cumpleaños o celebraciones especiales, llevan rellenos que normalmente contienen lácteos, como es el caso de la trufa, la nata montada, la crema pastelera (esta, además, con huevo) o la buttercream o crema de mantequilla. Este tipo de tartas tendremos que tenerlas refrigeradas hasta el momento de consumir, pudiendo sacarlas una media hora aproximadamente del refrigerador para que se atemperen un poco y el sabor se disfrute mejor. Muchos me habéis preguntado por el tema de tener las tartas varias horas fuera de la nevera por motivos de desplazamiento en coche o de exposición en una mesa dulce. Bien, si la tarta ha sido previamente refrigerada y la transportamos en un vehículo con aire acondicionado durante un par de horas antes de consumir, no pasará nada, o si la tenemos dos o tres horas en una mesa dulce de un cumpleaños, siempre que la temperatura ambiente no sobrepase los 20-22 grados, ni le dé la luz del sol directamente, en principio no debería haber ningún problema.
Un truco que podéis emplear, si tenéis espacio suficiente en el congelador, puesto que también me habéis preguntado acerca de elaborar la tarta con varios días de antelación, es congelarla ya montada y decorada (en el caso de que sea sin fondant, del que luego hablaré), y sacarla el mismo día del evento por la mañana para que vaya descongelándose a lo largo de la mañana o del día y llegue perfecta al momento de la celebración.

Como os decía, esto sería para tartas que hayamos decorado con una crema y manga pastelera. Si la decoración se basa en el fondant, la cosa cambia, ya que al descongelarse, toda la humedad absorbida por éste se iría perdiendo y correríamos el riesgo de que se pusiera a "sudar" y se deshiciera, fastidiando todo nuestro trabajo. Por eso, si la hacemos con varios días de antelación, podemos congelarla cubierta con la capa "tapa-migas" y descongelarla el día antes para después cubrirla con fondant y refrigerarla en la nevera (no en el congelador) dentro de una caja de cartón para que absorba la posible humedad.
En cuanto a la buttercream o crema de mantequilla, decir que la mantequilla, por su composición, es resistente a las bacterias, y el azúcar es un conservante natural, además de tener mayor consistencia y aguantar mejor el peso del fondant en tartas decoradas, por lo que es uno de los mejores rellenos que podemos emplear para este tipo de tartas. La precaución que deberemos tomar es, igualmente, la temperatura, ya que a partir cierta temperatura, como sabemos, la mantequilla comienza a fundirse y volverse más líquida (y también el fondant se deshace, sobre todo si es una zona costera o de elevada humedad ambiental). También tendríamos que tener cuidado, como ocurre con el resto de ingredientes, con los insectos en caso de ser al aire libre, ya que el azúcar es un poderoso imán para todo aquello que tenga alas o más de dos patas...

Sobre el fondant, para evitar que el cambio de temperatura de la nevera al exterior le afecte, además de poner la tarta en una caja de cartón como os comentaba anteriormente, sería ideal que el frigorífico fuese no frost, para evitar la condensación. Además, a la hora de sacarlo, en vez de hacerlo directamente, por ejemplo, a la mesa dulce donde va a estar expuesto, convendría sacarlo media hora o una hora antes, en la misma cocina, a la sombra, para que el cambio de temperatura sea gradual y la brusquedad no provoque ese "sudor", aunque siempre podríamos evitarlo también dirigiendo hacia ella un ventilador a una distancia adecuada.

Respecto a la nata, hoy en día tenemos la suerte de poder utilizar, además de la de origen animal, que es la que debe ir refrigerada, otra de origen vegetal, que podemos encontrar también con el nombre de mix vegetal, que podemos encontrar en algunos supermercados (como el de la marca Ello Ermol) o por internet (en numerosas webs de alimentación o específicamente de repostería). Este tipo de "nata" puede mantenerse firme a temperatura ambiente sin ningún problema una vez montada y sin correr el riesgo de que se "ponga mala".

Otras cubiertas para tartas que no tendrían problemas de mantenerse a temperatura ambiente (entendamos, 20-21 grados) durante unas horas serían, por ejemplo, un glaseado básico a base de azúcar glass y agua (como cuando hacemos galletas decoradas), una cobertura de chocolate con un poco de mantequilla para hacerlo más suave, o un fondant de nubes o marshmallows que no tiene problemas de condensación y puede meterse en la nevera tranquilamente ya que al sacarlo no "sudará".
Por último, otras opciones para rellenos que podemos utilizar sin preocuparnos de la temperatura son aquellos que de por sí ya se venden a temperatura ambiente en el supermercado, es decir, mermeladas y confituras, cabello de ángel, nocilla o nutella, dulce de leche, crema de cacahuete (o peanut butter), dulce de membrillo...

Una vez explicado esto, os dejo un listado con los rellenos y algunos enlaces a las recetas:

Necesitan frío:
- Nata o Crema Chantilly
- Crema de limón o lemon curd
- Crema pastelera
- Crema de queso
- Merengues (sin hornear)
- Trufa (ganache hecho a base de nata y chocolate a partes iguales y montado con varillas)

No necesitan frío:
- Crema de mantequilla o buttercream
- Dulce de leche
- Dulce de membrillo
- Cabello de ángel
- Crema de cacao tipo Nocilla/Nutella
- Mermeladas o confituras

Para finalizar, espero haber resuelto algunas de vuestras dudas, espero vuestros comentarios!

Cómo hacer una tarta en forma de zanahoria


Para este tutorial podéis utilizar la receta para el bizcocho de zanahoria que más os guste. Y para decorarla haremos lo siguiente: cogeremos unos 400 gramos de fondant blanco y separaremos una pequeña bola para teñir de verde y hacer las hojas. El resto lo teñiremos de naranja con colorante alimentario en gel o pasta.

Ahora prepararemos el bizcocho, yo empecé con un bizcocho rectangular y lo dividí en dos partes a lo largo y lo nivelamos por arriba para que quede recto.



Después lo rellenamos con una crema a nuestro gusto, en este caso, crema de mantequilla básica.


Y le damos forma de zanahoria. Como veis, se me rompió uno de los bizcochos, pero no pasa nada, se pega con un poquito de crema de mantequilla y cuando lo cubramos, no se nota nada.


Cubrimos todo el bizcocho con crema de mantequilla. No importa si la superficie no queda completamente lisa, ya que las zanahorias no lo son.


Cubrimos la tarta con el fondant naranja y cortamos el excedente con un corta-pizzas o rueda cortadora.


Ya sólo nos queda hacer las hojas, podemos hacerlas a mano o con un cortador de hojas de rosa y colocarlas en la parte superior unas sobre otras.


Ingredientes especiales: el CMC


[CMC de la marca Squires Kitchen]

El CMC, también conocido como Tylose (o tylosa) es un espesante utilizado en la industria alimentaria para estabilizar ciertas preparaciones y también para retener la humedad. 
La palabra CMC viene de las iniciales de CarboxiMetilCelulosa. Es un polvo fino, de color blanco tirando a amarillo y que se usa en pequeñas cantidades, es decir, unos 2 gramos aproximadamente por kilo o litro.

En la industria alimentaria nos lo podemos encontrar como estabilizante de sopas, helados, cremas, salsas, productos lácteos, bebidas... En repostería nos lo podemos encontrar en masas, gelatinas, jarabes, etc, ya que también consigue el punto de gel.
Más concretamente, en repostería, que es lo que nos ocupa, podemos emplearlo para darle elasticidad a las masas, como el fondant, y así evitar que se rompa al estirarlo. También sería válido, por tanto, para hacer pasta de goma, pastillaje, pasta de mazapán...
También podemos utilizarlo para elaborar pegamento comestible casero, simplemente, añadiendo una pequeña cantidad a un botecito con agua.

El CMC se puede sustituir por Goma Tragacanto, son prácticamente iguales, la diferencia está en que la goma tragacanto es de origen natural (proviene de un árbol), mientras que el CMC es un compuesto químico de origen artificial, y por ello, es más barato que la goma tragacanto.

Tipos de masa de repostería


La repostería es todo un mundo que quien más o quien menos, todos quieren conocer en algún momento de su vida, pero siempre hay que partir de una base, y esa base es conocer los diferentes tipos de masas o pastas de las que parten la gran mayoría de elaboraciones de postres. Podríamos clasificar las masas en 6 tipos:
  • Masas quebradas.
  • Masas fermentadas.
  • Masas batidas.
  • Masas escaldadas.
  • Masas hojaldradas.
  • Masas secas.
Veamos ahora una por una:

MASAS QUEBRADAS
Son aquellas masas que, como su nombre indica, se quiebran o rompen fácilmente una vez horneadas, ya que se deshidratan por completo durante su cocción en el horno. Se conocen dentro de este tipo de masa la pasta brisée (o brisa/quebrada), la pasta frola o la pasta murbet. Este tipo de masas se deben amasar lo menos posible, es decir, lo justo para mezclar los ingredientes. Es importante también el tipo de azúcar que utilicemos en su preparación: el azúcar granulado divide las partículas de la masa, lo que puede hacer que la masa se rompa, para evitar esto, es recomendable utilizar azúcar glass (también llamada impalpable o flor). Es el tipo de masas que usamos para hacer de base en las tartaletas que luego rellenaremos de frutas, para hacer la crostata (dulce típico italiano), etc. Puedes ver aquí la receta básica sin huevo (manual y con thermomix).

MASAS FERMENTADAS
Este tipo de masas son las que necesitan hacerse con levadura biológica (también llamada fresca o de panadería) para someterse a un proceso de fermentación durante el cual se libera el gas carbónico que hace que la masa aumente de volumen. Es por ello que las masas deben ser elásticas para poder amasarse sin romperse. La mayor o menor elasticidad vendrá dada por el empleo de ingredientes más o menos fluidos, es decir, si sólo utilizamos huevos, al ser densos, la penetración de éstos para hidratar las partículas de harina es más lenta, por tanto, el tiempo de amasado será más largo que si utilizamos un elemento líquido como puede ser la leche o el agua.
Con este tipo de masa es con la que elaboramos todo tipo de panes (incluido el pan de molde), brioches, berlinas (donuts), pepitos...

MASAS BATIDAS
Son las más comunes en el ámbito casero, pues son las que utilizamos para hacer bizcochos, magdalenas, etc. Su característica principal es que son masas esponjosas debido a la introducción de aire durante su preparación, que, una vez en el horno, por acción del calor, se expande y aumenta de volumen. También se debe este aumento de volumen a la acción de las levaduras, que se alimentan de los azúcares para emitir gases que produzcan ese aumento.
Dependiendo también de la textura de la masa, tendremos una u otra preparación: si es cremosa y aireada tendremos masa de bizcocho (para hacer bizcochos, magdalenas, cupcakes, muffins, brazos de gitano, bizcochos de soletilla, sobaos pasiegos, bizcocho genovés, etc), mientras que si es de textura líquida obtendremos crêpes o tortitas...

MASAS ESCALDADAS
Este tipo de masa se caracteriza por hacerse en dos tiempos: uno en el que "pre-cocinamos" la masa y otro en el que la cocinamos definitivamente. La cocción definitiva puede hacerse en horno o frita.
Primero se prepara la masa al fuego, hirviendo el agua con el azúcar y la mantequilla, y después se agrega la harina de golpe y se mezcla hasta obtener una pasta. Esa pasta se debe mezclar con huevo, ya fuera del fuego, y después pasaríamos a la segunda cocción (o cocción definitiva). Para entenderlo mejor: es la masa que se usa para hacer profiteroles (pasta choux), lionesas, éclairs... hechos en el horno; pero también es la masa empleada para hacer churros o buñuelos (fritos en aceite, como estos buñuelos de calabaza y chocolate o los famosos buñuelos de viento)...

MASAS HOJALDRADAS
Son aquellas masas que no necesitan de levadura en su preparación para poder elevarse en el horno, ya que se componen básicamente de capas de masa y capas de materia grasa (mantequilla, margarina o manteca). La temperatura del horno debe ser alta (entre 200 y 220º C) para que la mantequilla se lleve a ebullición y sus burbujas hagan elevarse las capas de masa. Si la temperatura del horno es menor, la grasa se derretirá y se fundirá con la masa y ésta se freirá, por tanto, no lograremos hacer una masa de hojaldre propiamente dicha. Con esta masa podemos hacer milhojas, palmeras, masa de empanadas, tarta de manzana...
Dentro de esta categoría podríamos incluir la pasta filo, una pasta caracterizada por su delgadez (es casi transparente) que se trabaja de forma parecida al hojaldre y el resultado también es de láminas o capas, tal y como podemos ver, por ejemplo, en el baklava.
A medio camino entre una masa hojaldrada y una masa fermentada se encontrarían los croissants, ya que la masa para hacerlos parte de la masa de hojaldre, pero con el añadido de la levadura, necesaria para que fermente la masa y el croissant se eleve en el horno.

MASAS SECAS
Podría incluirse esta categoría dentro de las masas quebradas, pero he querido que tuviera su propia categoría por el tipo de preparaciones que salen de ella. Es la masa comúnmente empleada para hacer galletas, pastas de té, polvorones...
También se puede encontrar con el nombre de "masas azucaradas", debido al gran sabor azucarado que le proporcionan las recetas.

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