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Pechugas de pollo con salsa de naranja y hierbabuena

 

El otro día compré un pack XL de pechugas de pollo para hacer varias cosas, con algunas hice unas fajitas (la receta la podéis encontrar en mi libro "Saki Recetas", disponible en Amazon), con otras pocas hice un montón de Popplers para congelar y tener para un montón de veces, y con las que me sobraron hice estas pechugas en salsa de naranja.

La salsa está buenísima, pero si no os hace gracia la hierbabuena, la podéis obviar o sustituirla por perejil, cilantro, albahaca, hierbas provenzales... O lo que más os guste.

Ingredientes (2 personas):
- 1 o 2 pechugas por persona (depende del tamaño)
- 2 o 3 dientes de ajo
- 1 cebolla
- El zumo de 3 o 4 naranjas
- 1 chorrito de salsa de soja
- 1 vaso de caldo de pollo
- 1 buen puñado de hojas frescas de hierbabuena 
- 1 cucharada de miel
- Aceite, sal y pimienta

Elaboración:
1. Salpimentamos las pechugas por ambos lados.
2. En una olla con un poco de aceite, marcamos las pechugas unos minutos, retiramos y reservamos.
3. En la misma olla, doramos los ajos picados finamente y añadimos la cebolla picada también. Añadimos sal y dejamos pochar a fuego medio.
4. Cuando la cebolla transparente, añadimos el zumo de naranja, la salsa de soja, el caldo y la hierbabuena bien picadita y subimos un poco el fuego.
5. Cuando rompa a hervir, volvemos a poner las pechugas en la olla junto con la cucharada de miel, bajamos un poco el fuego y dejamos cocer hasta que el caldo reduzca a más de la mitad.
6. Cuando haya reducido, probamos de sal y rectificamos si fuera necesario. Servimos en seguida, acompañado, por ejemplo, de unas patatas panadera...

Carpaccio de pepino con vinagreta de tomate y hierbabuena

 


Hace poco compré bastantes pepinos para gazpachos y ensaladas, como por ejemplo este gazpacho blanco de pepino y pera, pero como aún me quedaba bastante, he tenido que pensar qué hacer con ellos para que no se pongan malos... Y una de las cosas que se me ocurrió fue: si en un gazpacho en una ensalada ponemos tomate y pepino, pues voy a hacer lo mismo pero con otro formato... Me acordé del carpaccio de calabacín que hice hace unos meses y ya lo tenía: carpaccio de pepino!

Para una cena ligerita en verano está muy bien, es fresquito, se tarda poco en hacer y está llena de vitaminas!

Ingredientes:
- 1 pepino
- Pulpa de un tomate
- Algunas hojas de hierbabuena fresca
- 3 partes de AOVE y 1 de vinagre de manzana
- Sal al gusto

Elaboración:
1. Lavamos el pepino bien, pues lo vamos a servir con la piel.
2. Con una mandolina, o un cuchillo bien afilado y sin sierra, cortamos finísimas rodajas de pepino y las vamos disponiendo en el plato o fuente de servir. Salamos al gusto.
3. Ahora haremos la vinagreta: en un recipiente, mezclamos el aceite, el vinagre, una pizca de sal, la pulpa del tomate y las hojas de hierbabuena bien picaditas.
4. Con unas varillas manuales o un tenedor, batimos hasta conseguir una emulsión.
5. Vertemos la vinagreta por encima del pepino y servimos.

Nota:
- Con el tomate que nos sobra podemos hacer otras elaboraciones, como por ejemplo, este tartar de tomate y aguacate con vinagreta de mango.

Baklava de nueces


El baklava es un dulce turco compuesto de capas de masa filo y frutos secos picados, normalmente pistachos o nueces, pero también podemos encontrarlo con avellanas, almendras... Posteriormente se baña con un almíbar de miel y se sirve cortado en cuadraditos acompañados de té o café.

Es comúnmente aceptado que la palabra "baklava" proviene del griego, aunque Paul D. Buell argumenta que sería de origen mongol, al hacer referencia a una receta de un libro de cocina chino de 1330 (Mongol Empire and Turkicization: The Evidence of Food and Foodways).
Sin embargo, el origen se encontraría en los antiguos asirios (s. VII a. C.) que serían los primeros en alternan capas de pan con nueces picadas y miel, siendo un dulce elaborado únicamente en ocasiones especiales.
Los griegos que viajaron a Mesopotamia harían el descubrimiento de esta receta llevándola a Grecia, donde se sustituirían las gruesas capas de masa de pan por otras más finas, de hecho, tan finas como una hoja (como la actual masa filo). Es este dulce ya helenizado el que encontrarían los turcos otomanos al conquistar Constantinopla en el siglo XV, elaborándose en las cocinas del Palacio Imperial hasta su ocaso en el siglo XIX.
Algunos autores, como Vryonis, identifica los "gastris", "kopte" o "kopton" mencionados en "El banquete de los eruditos" de Ateneo de Naucratis (siglo III d.C.) como baklava (Vryonis, Speros, The Decline of Medieval Hellenism in Asia Minor, 1971), aunque esta afirmación la rebate Charles Perry diciendo que los "gastris" no llevaban masa, sino solamente el relleno de nueces y miel, algo similar a los actuales "halva" de sémola (A Taste of Thyme: Culinary Cultures in the Middle East, 1994).

Deipnosofistas o El Banquete de los
Eruditos, de Ateneo
de Naucratis, edición de 1657

Lo cierto es que es un postre bastante empalagoso debido al azúcar, el almíbar, la mantequilla y la miel... con un par de cuadraditos ya puede uno considerarse saciado... Pero pese a ello, es delicioso y no descarto algún día hacerlo de avellanas y nutella, por aquello de rizar el rizo...jejeje

Ingredientes:
- Aprox. 400 gramos de nueces peladas
- 10 capas de masa filo fresca
- 180 gramos de mantequilla
- 100 gramos de azúcar para las nueces
- 150 gramos de azúcar para el almíbar
- 2 cucharaditas colmadas de canela (o al gusto)
- 185 gramos de miel
- 200 ml agua
- Zumo de limón
- Agua de azahar

Elaboración:
1. En primer lugar, partiremos las nueces a cuchillo hasta dejarlas picaditas, pero no hechas polvo y las mezclaremos con los 100 gramos de azúcar y la canela y reservamos.
2. Ahora encendemos el horno y lo precalentamos a 180º C.
3. Desenrollamos las láminas de masa filo y les ponemos un paño por encima para que no se sequen, ya que se rompen con sólo mirarlas...
4. En una bandeja de horno, ponemos una lámina de papel de hornear y derretimos la mantequilla en el microondas.
5. Ponemos la primera capa de masa filo sobre la bandeja y la pintamos con mantequilla con ayuda de una brocha repostera. Hacemos lo mismo hasta poner 4 capas.
6. Repartimos por encima la mitad de las nueces picadas, procurando que llegue a todas partes.
7. Ponemos encima otras tres capas de masa filo de la misma forma que antes: alternando capa de masa con pinceladas de mantequilla.
8. Repartimos el resto de las nueces y terminamos con otras tres capas alternadas con mantequilla. Si nos sobra algo de mantequilla terminamos de repartirla por toda la superficie de la última capa. Con un cuchillo de sierra hacemos los cortes de los cuadraditos (o rombos).
9. Metemos en el horno y horneamos unos 20 minutos, hasta que veamos la superficie dorada.
10. Mientras, preparamos el almíbar, para ello, mezclamos en un cazo los 150 gramos de azúcar, la miel, el agua, el zumo de medio limón y un chorrito de agua de azahar.
11. Lo coceremos removiendo de vez en cuando hasta obtener un almíbar ni muy ligero ni espeso.
12. Sacamos el baklava del horno, dejamos enfriar unos minutos y regamos por toda la superficie con el almíbar. Si fuera necesario, volvemos a cortar los cuadraditos con el cuchillo. Podemos servir con un poco de nueces hechas casi polvo por encima y acompañadas de un rico té aromatizado con hierbabuena.




Mojito cheesecake


Este fin de semana se celebraba la festividad de Santiago Apóstol, pero en lugar de hacer la típica Tarta de Santiago (muy rica, por cierto), decidí reelaborar una tarta que hacía mucho tiempo que no preparaba para la paella familiar que hicimos (concretamente desde el verano de 2013...), y que era una tarta de queso estilo mojito, ideal para el verano porque no se necesita horno y que, además, suele gustar a todo el mundo (¿¿a quién no le gustan las tartas de queso??), y, aunque por el nombre lo parezca, no lleva alcohol...

La receta que hice ya unos cuantos años la publiqué en mi antiguo blog, así que quise rescatarla pero modificándola un poco en cuestión de ingredientes y proporciones. Aquella la hice en un molde de quiche que era bastante grande y en esta ocasión lo he hecho en uno desmontable de 22 cm. La base de galleta la he dejado tal cual estaba porque me parecía correcta, pero el relleno sí que lo he cambiado. La verdad es que no recuerdo exactamente el sabor de aquella tarta pero esta nueva versión me ha gustado bastante, por lo que seguramente la repita en más de una ocasión (para no olvidarme de ella... jejeje).

Ingredientes:
- Un paquete de galletas tipo María (aprox. 200 gramos)
- 150 gramos de mantequilla sin sal
- 5 hojas de gelatina
- 450 gramos de queso crema tipo Philadelphia
- 400 ml de nata líquida
- 150 gramos de leche condensada
- El zumo y la ralladura de una lima
- Unas gotas de aroma de ron (de venta en tiendas de repostería especializadas)

Elaboración:
1. Empezamos preparando la base de galleta: para ello, en un procesador de cuchillas, trituramos las galletas hasta reducirlas a polvo. Por otro lado, fundimos la mantequilla en el microondas hasta que esté líquida y lo mezclamos con el polvo de galleta.
2. Cubrimos con esta mezcla la base de un molde desmontable de 22 cm de diámetro, procurando que quede la superficie lo más nivelada posible. Yo lo que hago es ayudarme con el "culo" de un vaso.
3. Metemos el molde al frigorífico mientras preparamos el relleno.
4. Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría.
5. En un cazo, vertemos la nata líquida junto con la leche condensada y removemos bien hasta mezclar. Llevamos el cazo al fuego y calentamos pero sin que llegue a hervir, es decir, lo justo para que la gelatina se disuelva. Por tanto, retiramos del fuego una vez caliente, escurrimos muy bien las hojas de gelatina y las agregamos a la nata. Removemos hasta que se disuelvan por completo y reservamos.
6. En un bol, ponemos el queso crema con el zumo de lima, la ralladura y las gotas de aroma de ron y mezclamos con una espátula o con unas varillas manuales, lo que nos resulte más cómodo.
7. Vertemos sobre el queso la mezcla de la nata que teníamos reservada y lo integramos todo muy bien, procurando que no quede ningún grumo. Para esto, recomiendo mejor las varillas manuales.
8. Sacamos el molde de la nevera y, con cuidado, vertemos la mezcla sobre la galleta. Podemos darle unos golpecitos contra la encimera para quitar las burbujas que pudieran salir, pero yo decidí dejárselas porque así "simulan" las propias burbujas de un mojito real.
9. Volvemos a meter en el frigorífico durante al menos 6 - 8 horas. Yo hice la tarta el día anterior, por lo que si podéis hacerla con un día de antelación mucho mejor.
10. Finalmente, podéis decorarla con hojitas de menta o hierbabuena, rodajas de lima, etc...


Mezcla de especias Ras el-hanout (manual y thermomix)

 

Después del curry, o mejor dicho, de los diferentes tipos de curry, mi mezcla de especias favorita es el ras el-hanout, o ras al-hanout, una transliteración francesa del árabe, ya que esta mezcla es originaria de Marruecos.
No existe una única receta de esta mezcla, pudiendo existir diferentes variantes, todo dependerá de lo que el mercader o fabricante le ponga, ya que su nombre significa algo así como "lo mejor de la casa" o "la cabeza de la tienda", es decir, de lo mejorcito de que se disponga se hace una mezcla y se pulveriza.

Los ingredientes más usuales en esta mezcla suelen ser la pimienta, el cardamomo, el comino, jengibre, nuez moscada, etc... aunque como digo, cada uno puede poner lo que más le guste, le apetezca, o tenga más a mano. Yo os propongo esta receta que podéis hacer tanto de forma manual en una simple picadora o bien con ayuda de la thermomix. Las cantidades y las especias las podéis variar a vuestro gusto, siendo mi receta únicamente una guía.

A la hora de utilizarlo en la cocina, podemos hacerlo en los típicos tajines, como este de pollo con cuscús, en una receta de kebab casero, en guisos, o experimentar un poquito con él o hacer fusiones, como en estas que os propongo: tortilla de patatas al ras el-hanout y calabacines rellenos con quinoa al ras el-hanout.

Con estas cantidades os saldrá para rellenar un frasquito de los que venden de especias de unos 60 gramos.


Ingredientes:
- 20 hojas de hierbabuena seca (yo las tuve secándose unos días después de recogerlas, aunque creo que ya la venden seca también, como el perejil)
- 5 vainas de cardamomo
- 1 cucharadita de pimentón dulce (o picante, según gustos)
- 1 cucharadita de pimienta negra molida
- 1 cucharadita de comino
- 1 cucharadita de clavos de olor
- 1 cucharadita de nuez moscada molida
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de curry
- 1 cucharadita de jengibre en polvo

Elaboración manual:
1. Abrimos las vainas del cardamomo y extraemos las semillitas interiores (vienen unas cuatro o cinco en cada vaina).
2. Ahora ponemos todos los ingredientes en la picadora y trituramos hasta que todo sea polvo. Así de sencillo.

Elaboración en thermomix:
1. De igual forma, sacamos las semillitas interiores del cardamomo.
2. Ponemos todos los ingredientes en el vaso y trituramos 20 seg/vel 8.

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