Mostrando entradas con la etiqueta miel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miel. Mostrar todas las entradas

Zanahorias glaseadas con burrata y pistachos

 


Teníamos un día unas cuantas zanahorias y no sabíamos qué hacer con ellas, así que decidimos utilizarlas de guarnición para acompañar unos traseros de pollo asados. Nos gustaron tanto que tuvimos que repetir, pero, esta vez, añadiéndoles alguna cosa más para hacerlas más vistosas y sabrosas si cabe... Y así nació este plato, súper sencillo, rápido y que puede servir para acompañar tanto carne como pescado...

Ingredientes (2 personas):
- 250 gramos zanahorias
- 100 ml de salsa de soja
- 50 gramos de miel
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva
- 1 pieza de burrata
- Pistachos picados

Elaboración:
1. Encendemos el horno a 200º C para que vaya precalentando.
2. En un bol, mezclamos la miel con la salsa de soja.
3. Pelamos  y lavamos las zanahorias y las ponemos en una fuente para horno. Añadimos un chorrito de aceite  y salpimentamos por todos lados.
4. Metemos al horno y, cuando lleven unos 10 minutos, vertemos la mezcla de de miel y soja por encima.
5. Dejamos que se cocinen unos 30-35 minutos aproximadamente, dándoles la vuelta de vez en cuando y pincelándolas con la salsa con ayuda de una brocha.
6. Al sacarlas del horno, las ponemos con cuidado en el plato o fuente donde lo vayamos a servir y colocamos la burrata encima, abriéndola para que se desparrame la nata.
7. Si nos ha sobrado un poco de salsa, la esparcimos también por encima.
8. Finalmente, espolvoreamos con el pistacho picado para decorar.

Pechugas de pollo con salsa de naranja y hierbabuena

 

El otro día compré un pack XL de pechugas de pollo para hacer varias cosas, con algunas hice unas fajitas (la receta la podéis encontrar en mi libro "Saki Recetas", disponible en Amazon), con otras pocas hice un montón de Popplers para congelar y tener para un montón de veces, y con las que me sobraron hice estas pechugas en salsa de naranja.

La salsa está buenísima, pero si no os hace gracia la hierbabuena, la podéis obviar o sustituirla por perejil, cilantro, albahaca, hierbas provenzales... O lo que más os guste.

Ingredientes (2 personas):
- 1 o 2 pechugas por persona (depende del tamaño)
- 2 o 3 dientes de ajo
- 1 cebolla
- El zumo de 3 o 4 naranjas
- 1 chorrito de salsa de soja
- 1 vaso de caldo de pollo
- 1 buen puñado de hojas frescas de hierbabuena 
- 1 cucharada de miel
- Aceite, sal y pimienta

Elaboración:
1. Salpimentamos las pechugas por ambos lados.
2. En una olla con un poco de aceite, marcamos las pechugas unos minutos, retiramos y reservamos.
3. En la misma olla, doramos los ajos picados finamente y añadimos la cebolla picada también. Añadimos sal y dejamos pochar a fuego medio.
4. Cuando la cebolla transparente, añadimos el zumo de naranja, la salsa de soja, el caldo y la hierbabuena bien picadita y subimos un poco el fuego.
5. Cuando rompa a hervir, volvemos a poner las pechugas en la olla junto con la cucharada de miel, bajamos un poco el fuego y dejamos cocer hasta que el caldo reduzca a más de la mitad.
6. Cuando haya reducido, probamos de sal y rectificamos si fuera necesario. Servimos en seguida, acompañado, por ejemplo, de unas patatas panadera...

Tostas al horno con brie y nectarina

 


Esto es un caprichito medio de verano, y digo "medio" porque las nectarinas sólo las tenemos en verano, pero para hacer este aperitivo necesitamos el horno...
Aunque podríamos hacer un "apaño" comprando las tostas de pan ya hechas en el supermercado, y derritiendo el queso brie unos segundos en el microondas, o con un soplete, para darle un toque tostado...

Pero podemos hacer estas tostas en cualquier época del año, simplemente cambiando la fruta, por ejemplo, fresas o, ¿por qué no? pepitas de granada... Lo importante es crear un contraste de color y sabor junto con el queso, el cual, por supuesto, puede ser cualquier otro que nos guste, siempre que tenga una textura parecida y sirva para derretir...

Ingredientes:
- Una barra de baguette
- Queso brie
- Nectarinas (dos o tres, depende de las tostas)
- AOVE
- Miel
- Perejil seco (opcional)
- Nueces

Elaboración:
1. Ponemos el horno a calentar con calor arriba y abajo a 180º C.
2. Cortamos el pan en rebanadas de aproximadamente 1 cm de grosor. Las rociamos con aceite de oliva, para lo cual, podemos ayudarnos con un spray o, si no, con un pincel de cocina.
3. Ponemos las tostas en la bandeja del horno y las tostamos unos 5 minutos, que empiecen a dorarse.
4. Las sacamos del horno y les ponemos encima a cada una, una lonchita de queso brie, y las volvemos a meter al horno 5 minutos para que se derritan un poco.
5. Mientras tanto, lavamos y cortamos en gajos finos las nectarinas.
6. Sacamos las tostas con brie del horno y le ponemos en seguida el perejil y la nectarina por encima, unos 2 gajos por tosta.
7. Rociamos con un chorrito de miel y terminamos con unas nueces picadas finas. Servimos en seguida.



Salmón con verduras y salsa de soja y miel en airfryer

 

Salvo caprichos puntuales, yo sigo con la línea de hacer platos con tendencia "fit", con nivel bajo de carbohidratos, pero sin perder un ápice de sabor y "gustosidad"... jeje

En esta ocasión, un plato de lo más sencillo, con cuatro o cinco cosas y súper rápido de hacer. En un plis plas tienes un plato de pescado súper bueno y al que le puedes cambiar las verduras si te apetece, aunque teniendo en cuenta que si pones, por ejemplo, cebolla, en 15 minutos no se va a quedar blanda del todo, pero si te gusta al dente (estilo asiático) entonces es perfecto.

Ingredientes:
- 2 lomitos de salmón sin espinas
- Un puñado de tomates cherry
- Un puñado de champiñones laminados limpios
- Salsa de soja y miel a partes iguales
- Eneldo para espolvorear (o hierba aromática al gusto)

Elaboración:
1. Sobre la parte baja de la cesta, o en un molde apto para la freidora de aire, ponemos los lomos de salmón limpios.
2. Lavamos y cortamos los cherrys por la mitad y los repartimos alrededor del salmón. Hacemos lo mismo con los champiñones.
3. En un bol, mezclamos la salsa de soja y la miel con ayuda de un tenedor o unas varillas y lo echamos por toda la superficie del salmón y las verduras. Espolvoreamos el eneldo o la hierba aromática que nos guste.
4. Programamos 15 minutos a 180º C y servimos en seguida.

Yogur de bacalao y piquillos

 


Cuando llega el período navideño siempre pensamos en hacer cositas para sorprender a nuestros invitados, y, al menos yo, voy probando en los días previos para ver qué cosas puedo hacer, si me convencen o no... Y es el caso de estos "yogures de bacalao", que es la primera vez que los hago, porque hace unos cuantos años hice una cosa parecida para nochebuena, pero en aquella ocasión fueron vasitos de brandada de bacalao y piquillos tal cual. Aquí lo que he hecho es cocinar un poco los pimientos para darle otro toque que no sea el de sacarlos del bote y ya...

Los vasitos de brandada que hice hace ya años...

La idea la vi en el blog de cuchillotenedorycuchara.blogspot, pero la he hecho un poco diferente, tanto en cantidades, como en ingredientes, pero agradezco la inspiración, porque de eso se trata, de ayudarnos unos a otros e inspirarnos para hacer nuestros propios caminos...

Ingredientes (6 personas):
- 800 - 1000 gramos de bacalao fresco sin espinas
- 250 gramos yogur griego (yo lo usé de limón, para darle un "punch" diferente)
- Sal al gusto
- Un chorrito de nata líquida (o leche evaporada)
- 200 gramos de pimientos de piquillo
- Aceite de oliva
- Ajo en polvo
- 1-2 cucharadas de miel (al gusto)

Elaboración:
1. Ponemos una olla con abundante agua a hervir. Cuando rompa a hervir, echamos los trozos de bacalao y esperamos a que vuelva a hervir. En ese momento lo retiramos y escurrimos. Le quitamos la piel si eran trozos con piel y lo ponemos en el vaso de la batidora o procesador de cuchillas.
2. Añadimos el yogur, la nata y la sal y batimos hasta obtener una crema lo más fina posible.
3. Vertemos este "yogur" en los vasos o copas de presentación y reservamos.
4. Mientras, escurrimos los pimientos de piquillo del bote y los troceamos.
5. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva, ponemos los pimientos y los salteamos, con un poco de ajo en polvo, pizca de sal, y la miel al gusto.
6. Después de un par de minutos de saltear, lo retiramos y lo repartimos por encima de los yogures. Se puede servir recién hecho o guardarlo en la nevera hasta el momento de servir.

Rollitos de sobrasada y miel

 


Estos rollitos los hice para la fiesta de mi 40º cumpleaños y fueron todo un éxito. Son bastante parecidos a los que ya hice en un cumpleaños del pingüino, pero en aquella ocasión fue con un pan de sándwich estilo rústico al que añadí unas lonchas de queso y unas hojas de rúcula. El relleno en ese momento lo hice con thermomix (podéis ver la receta aquí).

En esta ocasión lo he hecho a mano y más sencillo, pero para darle un "toque diferente" le puse unos brotes o germinados para decorar encima, que, además, son un súper-alimento!

Ingredientes: (para 10 rollitos)
- 5 rebanadas de pan de molde
- 2 -3 cucharadas generosas de sobrasada
- La mitad aproximadamente de miel que de sobrasada
- Brotes / germinados para decorar (opcional)

Elaboración:
1. En primer lugar, le quitamos la corteza al pan de molde (también podemos comprarlo sin corteza), que podemos guardar para hacer unas albóndigas o unos croutons, por ejemplo.
2. Con un rodillo, aplanamos muy bien cada rebanada de pan.
3. En un cuenco, mezclamos la sobrasada y la miel hasta obtener una crema.
4. Untamos con esta crema cada rebanada de pan y la enrollamos. De cada rebanada, como son largas, nos saldrán dos rollitos, sólo tenemos que cortarlas a la mitad una vez enrolladas.
5. Las colocamos sobre el plato de presentación y le colocamos los brotes encima para decorar.

Popplers de Futurama (palomitas de pollo)

 

Los fans de la serie de Matt Groening "Futurama" sabrán qué son estos pequeños bocaditos crujientes que aparecen en el capítulo 15 de la segunda temporada, cuando Leela, Fry y Bender, estando muy lejos de la Tierra, van a parar a un planeta dentro del sector de Omicron Persei 8 en busca de comida y encuentran estas cositas...

Cuando las llevan a la Tierra se convierten en el producto estrella de la cadena de comida rápida Fishy Joe's, pero los famosos "popplers" resultan ser algo distinto a lo que pensaban los protagonistas... 

Si no lo habéis visto os lo recomiendo, porque la serie al completo es divertidísima, con un humor irreverente que a mí me ha hecho soltar numerosas carcajadas...

En cuanto a la receta, no se sabe realmente... Jejeje De hecho, en el spot publicitario se oye la letra de la canción decir "yo no sé de qué están hechos, si son gamba o berberecho...", así que, pensando en cómo hacerlos en casa, vemos que son muy parecidos a las palomitas de pollo, por lo que el rebozado es parecido al del pollo estilo KFC que hice ya algún tiempo...


Ingredientes para el marinado:
- Un par de pechugas de pollo
- 2 huevos M
- Un chorrito de leche
- Un chorrito de salsa Perrins o Worcestershire (se puede sustituir por salsa de soja)
- 1 cucharada de harina
- Sal y pimienta

Ingredientes para el rebozado:
- 1 taza y media de harina
- Curry al gusto (yo he usado korma)
- Un poquito de pimentón picante (o dulce, al gusto)
- Una cucharadita de sal
- Pan rallado grueso o panko (si no tenemos, podemos usar cereales/copos de maíz un poco triturados con las manos)

Ingredientes para la salsa:
- Salsa de mostaza (yo he usado Heinz)
- Miel (ambas cosas a partes iguales)

Elaboración:
1. Cortamos las pechugas en trocitos pequeños.
2. En un bol, mezclamos los ingredientes del marinado y metemos las pechugas troceadas. Dejamos marinar una media hora.


3. En un bol aparte, mezclamos los ingredientes del rebozado, salvo el pan rallado, que lo pondremos en otro bol.
4. Ahora solo nos queda pasar cada trocito de pollo por la mezcla de harina, volver a remojar en el marinado y pasar por el pan rallado grueso.
5. Cuando los tengamos todos, solo tenemos que freírlos en abundante aceite caliente. Los sacamos y los dejamos escurrir sobre papel de cocina absorbente.
6. Para preparar la salsa de miel y mostaza como la que los acompaña en la serie, sólo hay que mezclar ambos ingredientes con ayuda de un tenedor y listo! A disfrutar de estos ricos popplers!!



Hojaldre de pera y gorgonzola

 


La combinación de pera y gorgonzola, desde que la probé en un restaurante italiano, me parece perfecta. Desde entonces, hemos hecho alguna receta, como esta de ravioli de pato al Oporto con salsa de pera y gorgonzola, que puede sonar muy rimbombante pero el resultado merece la pena...

En esta ocasión buscábamos una receta rápida y sencilla para la cena, y se me ocurrió hacer una coca, aunque no había muchas ganas de ponernos a hacer la masa, así que ¿por qué no un hojaldre? Ya viene hecho, y sólo es ponerle cosas encima... Así que, allá que nos pusimos, y ya de paso, lo grabamos para hacer un short para mi canal de Youtube. Si os gusta os invito a que os suscribáis, así me ayudáis a seguir con esto 😊


Ingredientes:
- 1 lámina de hojaldre rectangular (fresca o descongelada)
- 1 huevo
- 1 pera (mejor de conferencia)
- Queso gorgonzola al gusto (si no lo encontráis puede ser cualquier queso azul)
- Un poco de miel
- Unas nueces picaditas

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 220º.
2. Estiramos la masa de hojaldre y pintamos sobre toda la superficie con el huevo batido (si os sobra huevo lo podéis aprovechar poniéndole una lata de atún y haciendo una tortilla francesa).
3. Pelamos la pera, la cortamos en láminas y le quitamos las semillas centrales. Distribuimos toda la pera por el hojaldre, dejando un pequeño borde.
4. Distribuimos el queso por encima de la pera, al gusto.
5. Metemos en el horno unos 20 minutos, hasta que veamos los bordes dorados.
6. Sacamos el hojaldre del horno, añadimos un poco de miel en forma de hilo por toda la superficie y agregamos algunas nueces picadas.
7. Cortamos en 6 u 8 trozos y ya podemos servir bien calentito!

Pavo a la mostaza

 


Este es el segundo intento que hago de esta receta y, para ser sincera, muchísimo mejor que el primero, ya que la primera vez me quedó bastante seco y sin salsita como a mí me gusta. Además, le he añadido otros ingredientes como pimentón y miel y la verdad es que ha quedado divinamente!

Podéis acompañarlo de unas patatas como más os gusten (en el índice podéis encontrar algunas ideas), o bien una ensalada, unos espárragos al horno...

Y lo cierto es que, aunque normalmente asociamos la carne de pavo a la navidad, es una carne que podemos utilizar en multitud de recetas en cualquier temporada del año, por ejemplo, en todas aquellas en las que se utilice pollo, podemos sustituirlo por pavo, ya que es muy saludable (contiene vitaminas B1, B3, B5, B6, B12 y ácido fólico, además de diversos minerales).
Además es una carne magra, por lo que contiene menos porcentaje de grasa por cada 100 gramos y menos colesterol que otras carnes... Así que sí, tendría que hacer más recetas con pavo de las que hago... jejeje

En esta ocasión he utilizado dos solomillos que dan como para 3 - 4 raciones.

Ingredientes:
- 2 solomillos de pavo
- 2 dientes de ajo
- 1 cebolla mediana
- 1 cucharada de harina
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 50 ml de vino blanco
- 250 - 300 ml agua o caldo de ave
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharada de mostaza a la antigua
- 2 cucharaditas de salsa de mostaza
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva

Elaboración:
1. Salpimentamos los solomillos enteros y los pasamos por la plancha con unas gotitas de aceite. Cuando estén marcados por ambos lados (no hechos por dentro) los retiramos y reservamos.
2. En una olla o sartén grande, ponemos aceite de oliva hasta cubrir el fondo, y ponemos a dorar los dientes de ajo laminados o picados (como más nos gusten).
3. A continuación, incorporamos la cebolla cortada en juliana y añadimos sal para que sude. Dejamos pochar a fuego medio hasta que empiece a transparentar.
4. Añadimos la cucharadita de pimentón y removemos en seguida para que no amargue.
5. Agregamos ahora la cucharada de harina y removemos bien, haciendo una especie de roux.
6. Cuando la harina esté cocinada, añadimos el vino y subimos el fuego para que se evapore el alcohol.
7. Hecho esto, agregamos el agua o caldo, las dos mostazas y la miel, integramos bien y dejamos que cueza a fuego medio-alto.
8. Mientras, partimos los solomillos en dados y cuando el caldo comience a hervir los incorporamos al guiso. Bajamos un poco el fuego y dejamos cocer hasta que la carne esté hecha y la salsa haya reducido a la mitad. Probamos de sal y listo.



Bacalao a la miel

 


Este fin de semana largo, por la fiesta del Pilar, me apetecía hacer algo de pescado que no fuera lo habitual, y tenía un lomo grande bacalao fresco en el congelador, así que busqué alguna receta que no hubiera hecho nunca o, lo que decía, que fuera poco habitual...

Tenía apuntado desde hacía muchos años una receta de bacalao a la miel, que vi en Canal Cocina cuando era joven pero no me acabó de convencer, así que recurrí al socorrido google y me apareció, entre otras muchas, la web de Gallina Blanca, y la verdad es que, tanto por la foto, como por lo sencillo de la elaboración, me pareció la mejor opción.

El toque dulce le va muy bien a lo saladito del bacalao y añadiéndole pasas...mmm! Lo que sí cambié fueron los piñones, que no tenía, y le puse almendra laminada, pero podéis poner el fruto seco que os apetezca, o bien, no poner ninguno, eso ya como lo veáis... Tampoco le añadí la pastilla de caldo de pescado que indicaba la receta, porque no lo vi necesario.

También podéis ver otras recetas de bacalao en el blog, como estos buñuelos de bacalao, donde os cuento un poquito del origen de su historia, o si os gusta el picante, podéis probar este curry verde de bacalao. Otra opción es hacerlo en salsa verde, en lugar de usar merluza, y aunque no es semana santa, un buen potaje ahora que llega el frío siempre entra bien, o el clásico pil-pil (del que tengo pendiente subir la receta). Opciones hay muchas!

Ingredientes (2 personas):
- Un lomo grande de bacalao cortado en 4 trozos
- Harina para rebozar
- Aceite de oliva para freír y otro poco para el sofrito
- 1 cebolla
- 1 cucharadita de pimentón (dulce o picante, al gusto)
- 1 puñado de pasas
- 1 puñado de almendras laminadas
- 1 cucharada de miel
- Sal al gusto

Elaboración:
1. Lo primero será pasar los lomos de bacalao por la harina y después freír en una sartén con aceite. No es necesario tenerlos mucho tiempo porque se terminarán de hacer después en la salsa de miel, así no nos quedarán secos.
2. Retiramos a un plato con papel absorbente y reservamos.
3. En un par de cucharadas de aceite nuevo, ponemos a pochar la cebolla bien picadita, con un poquito de sal.
4. Cuando se vaya dorando, añadimos el pimentón y removemos en seguida, para que no amargue.
5. Agregamos las pasas, las almendras y la cucharada de miel. Removemos.
6. Ponemos encima los lomos de bacalao rebozados y dejamos cocinar un par de minutos por cada lado y servimos inmediatamente.

Bastones de berenjena con miel

 

Sin duda, se trata de uno de los aperitivos más reconocibles de la gastronomía andaluza en general, y de la cordobesa en particular.
Sin embargo, la primera vez que los probé fue en un viaje a Sevilla que hicimos los compañeros de trabajo para conocer el Archivo General de Indias que, si no lo conocéis, os invito a que vayáis, pues el edificio es precioso, se trata de la antigua Lonja, de estilo herreriano y está situado justo al lado de la Catedral y del Alcázar, vamos, una visita indispensable.

Lo habitual es que se sirva con miel de caña, pero también podemos acompañar el plato con miel de abejas si en ese momento no tenemos de caña. La forma de bastones es también la habitual, pero también es común verlas en forma de rodajas, así que lo que más os guste.

Según la Academia Gastronómica de Málaga, el consumo de miel de caña fue introducido en la península ibérica por los árabes, del mismo modo que la berenjena. Sin embargo, no tenía muy buena fama entre cristianos y judíos por lo que tardaría tiempo en extenderse su uso.

No obstante, la primera receta en la que se combinan estos dos ingredientes es ya del siglo XX, cuando el cocinero y gastrónomo Manuel Maeso (fallecido en 2017), fundador de La Carta Malacitana (organización sin ánimo de lucro en defensa del patrimonio gastronómico malagueño y de la dieta mediterránea), inventó las berenjenas rebozadas y fritas, como si se tratase de un buñuelo, y regadas con miel de caña, en su restaurante "el Cortijo de Manuela" en 1988. Aunque la fama del plato vendría después, cuando Manuel Calvo, dueño del Mesón Astorga y que aprendió con Maeso, lo popularizó con permiso del autor.


Ingredientes: (2 personas)
- 1 berenjena grande
- Sal
- Harina de garbanzo
- Aceite para freír
- Miel de caña (o de abeja, la que tengamos)

Elaboración:
1. Lavamos la berenjena y le cortamos los extremos. Después la cortamos en bastones (o en rodajas finas, como más nos guste).
2. Las ponemos en un escurridor y añadimos sal removiéndolas bien. Las dejamos reposar una media hora para que suelten el amargor.
3. Pasado el tiempo, las pasamos por agua y las escurrimos bien.
4. Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén
5. Pasamos la berenjena por la harina de garbanzo, eliminando el exceso.
6. Cuando el aceite esté bien caliente (pero sin echar humo), freímos la berenjena hasta que esté dorada.
7. Las sacamos a un papel absorbente y salamos al gusto.
8. Las servimos en seguida regadas con un hilo de miel.

Baklava de nueces


El baklava es un dulce turco compuesto de capas de masa filo y frutos secos picados, normalmente pistachos o nueces, pero también podemos encontrarlo con avellanas, almendras... Posteriormente se baña con un almíbar de miel y se sirve cortado en cuadraditos acompañados de té o café.

Es comúnmente aceptado que la palabra "baklava" proviene del griego, aunque Paul D. Buell argumenta que sería de origen mongol, al hacer referencia a una receta de un libro de cocina chino de 1330 (Mongol Empire and Turkicization: The Evidence of Food and Foodways).
Sin embargo, el origen se encontraría en los antiguos asirios (s. VII a. C.) que serían los primeros en alternan capas de pan con nueces picadas y miel, siendo un dulce elaborado únicamente en ocasiones especiales.
Los griegos que viajaron a Mesopotamia harían el descubrimiento de esta receta llevándola a Grecia, donde se sustituirían las gruesas capas de masa de pan por otras más finas, de hecho, tan finas como una hoja (como la actual masa filo). Es este dulce ya helenizado el que encontrarían los turcos otomanos al conquistar Constantinopla en el siglo XV, elaborándose en las cocinas del Palacio Imperial hasta su ocaso en el siglo XIX.
Algunos autores, como Vryonis, identifica los "gastris", "kopte" o "kopton" mencionados en "El banquete de los eruditos" de Ateneo de Naucratis (siglo III d.C.) como baklava (Vryonis, Speros, The Decline of Medieval Hellenism in Asia Minor, 1971), aunque esta afirmación la rebate Charles Perry diciendo que los "gastris" no llevaban masa, sino solamente el relleno de nueces y miel, algo similar a los actuales "halva" de sémola (A Taste of Thyme: Culinary Cultures in the Middle East, 1994).

Deipnosofistas o El Banquete de los
Eruditos, de Ateneo
de Naucratis, edición de 1657

Lo cierto es que es un postre bastante empalagoso debido al azúcar, el almíbar, la mantequilla y la miel... con un par de cuadraditos ya puede uno considerarse saciado... Pero pese a ello, es delicioso y no descarto algún día hacerlo de avellanas y nutella, por aquello de rizar el rizo...jejeje

Ingredientes:
- Aprox. 400 gramos de nueces peladas
- 10 capas de masa filo fresca
- 180 gramos de mantequilla
- 100 gramos de azúcar para las nueces
- 150 gramos de azúcar para el almíbar
- 2 cucharaditas colmadas de canela (o al gusto)
- 185 gramos de miel
- 200 ml agua
- Zumo de limón
- Agua de azahar

Elaboración:
1. En primer lugar, partiremos las nueces a cuchillo hasta dejarlas picaditas, pero no hechas polvo y las mezclaremos con los 100 gramos de azúcar y la canela y reservamos.
2. Ahora encendemos el horno y lo precalentamos a 180º C.
3. Desenrollamos las láminas de masa filo y les ponemos un paño por encima para que no se sequen, ya que se rompen con sólo mirarlas...
4. En una bandeja de horno, ponemos una lámina de papel de hornear y derretimos la mantequilla en el microondas.
5. Ponemos la primera capa de masa filo sobre la bandeja y la pintamos con mantequilla con ayuda de una brocha repostera. Hacemos lo mismo hasta poner 4 capas.
6. Repartimos por encima la mitad de las nueces picadas, procurando que llegue a todas partes.
7. Ponemos encima otras tres capas de masa filo de la misma forma que antes: alternando capa de masa con pinceladas de mantequilla.
8. Repartimos el resto de las nueces y terminamos con otras tres capas alternadas con mantequilla. Si nos sobra algo de mantequilla terminamos de repartirla por toda la superficie de la última capa. Con un cuchillo de sierra hacemos los cortes de los cuadraditos (o rombos).
9. Metemos en el horno y horneamos unos 20 minutos, hasta que veamos la superficie dorada.
10. Mientras, preparamos el almíbar, para ello, mezclamos en un cazo los 150 gramos de azúcar, la miel, el agua, el zumo de medio limón y un chorrito de agua de azahar.
11. Lo coceremos removiendo de vez en cuando hasta obtener un almíbar ni muy ligero ni espeso.
12. Sacamos el baklava del horno, dejamos enfriar unos minutos y regamos por toda la superficie con el almíbar. Si fuera necesario, volvemos a cortar los cuadraditos con el cuchillo. Podemos servir con un poco de nueces hechas casi polvo por encima y acompañadas de un rico té aromatizado con hierbabuena.




Smoothie de kiwi

 

Al igual que el zumo multivitaminas que publiqué hace ya algún tiempo, este smoothie o batido viene muy bien para recuperar los hábitos saludables después de los excesos de la navidad. El kiwi contiene numerosas vitaminas (C, E, K y varias del grupo B) y minerales (potasio, magnesio, manganeso, calcio, cobre, hierro, fósforo), con tan sólo unas 60 calorías por pieza... y lo mejor de todo es su ayuda a nuestro sistema inmunitario para evitar resfriados y subir nuestras defensas gracias a su enorme cantidad de vitamina C, la cual también reduce la ansiedad, el estrés y los nervios.

Por su parte, la manzana contiene una gran cantidad de fibra y posee efecto saciante y drenante, ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y facilita el tránsito intestinal. Además, la miel es también una fuente natural de antioxidantes, además de un endulzante natural, con propiedades antibacterianas.

Respecto a la leche o bebida de soja, podéis utilizarla comprada, ya sea normal, o enriquecida con calcio, sin azúcar... o también podéis ponerla casera si la hacéis habitualmente, la receta os la dejo como enlace en la lista de ingredientes. Además de hacer este smoothie apto para personas con intolerancia a la lactosa, ayuda a la digestión y también refuerza nuestro sistema inmunitario y ayuda a reducir los niveles de colesterol.

Por todo ello, este smoothie es una gran fuente de vitaminas y minerales cuyas propiedades hacen muchísimo bien a nuestro organismo. Las cantidades que he puesto son orientativas, pudiendo poner menos kiwi y más manzana, según cómo nos guste de acidez. También podríamos añadir otras frutas, de hecho, a veces sustituyo uno de los kiwis por una naranja o un plátano, e incluso, se le puede añadir un puñadito de algún cereal, por ejemplo, avena, o incluso semillas de lino, de chía...

Ingredientes: (1-2 personas)
- 3 kiwis
- 1 manzana
- 250 ml de leche o bebida de soja (también puede ser de coco, de almendras, de avena, etc)
- 1 cucharada colmada de miel (u otro edulcorante a nuestro gusto)

Elaboración:
1. Pelamos los kiwis y los partimos en trozos o rodajas y los ponemos en el vaso de la batidora.
2. Lavamos y pelamos la manzana, la descorazonamos y cortamos también en trozos y los añadimos al vaso.
3. Vertemos la leche o bebida vegetal y la cucharada de miel o edulcorante.
4. Batimos hasta obtener un puré homogéneo. Si nos gusta más líquido, simplemente añadiremos más leche. Igualmente podemos probarlo de acidez y ajustar el edulcorante hasta nuestro gusto.

Tajín de pollo con cuscús


El tajin o tajine es un típico plato marroquí que toma su nombre de la olla de barro donde se cocina, de gran tamaño y con una tapa en forma de cono, la cual recoge el vapor de la cocción (a fuego lento) y lo devuelve a los alimentos para que así no se resequen.
Los tajines que comúnmente podemos encontrar son de cordero, pollo, verduras o, incluso, pescado, a los que se les añaden todo tipo de condimentos, siendo el más habitual, la mezcla llamada "ras el-hanout", pero también frutos secos, pasas, ciruelas pasas, miel, azafrán, jengibre, etc.

En esta ocasión, os traigo el que yo siempre hago, que es de pollo con verduras, y además, acompañado de un cuscús muy sencillo. Aunque lo suyo es hacerlo en la olla especial, si no tenemos, podemos hacerlo también en una sartén honda u olla ancha, ya que la idea es hacer un estofado.
Con estas medidas os dará para aproximadamente 6 raciones.

Ingredientes para el tajin:
- 1 kg de contramuslos de pollo deshuesados y sin piel
- 1 cebolla grande
- 2 zanahorias
- 1 calabacín (aprox. 300-400 gramos)
- 100 gramos de pasas
- 2 cucharadas de miel
- 1 cucharada de agua de azahar
- 1 cucharada (o al gusto) de ras el-hanout
- 50 gramos de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
- Agua o caldo hasta cubrir 3/4

Ingredientes para el cuscús:
- 250 gramos de cuscús
- 250 gramos de agua o caldo de pollo o verduras
- Aceite para embadurnar el cuscús

Elaboración:
1. En una olla, ponemos el aceite y rehogar la cebolla en trozos grandes y dejamos hacer a fuego medio-alto.
2. Añadimos el pollo troceado y dejamos que se dore un poco. Salpimentamos al gusto.
3. Pelamos y cortamos la zanahoria en trozos y también el calabacín, pero éste último, sin pelar.
4. Añadimos el ras el-hanout, la miel, el agua de azahar y las pasas y removemos para integrar todo bien.
5. Agregamos el agua o el caldo hasta cubrir las 3/4 partes y dejamos cocer tapado a fuego medio una media hora o hasta que el agua haya evaporado hasta ser una salsa un poco líquida, removiendo de vez en cuando. Rectificamos de sal si es necesario.
6. Mientras, prepararemos el cuscús, para ello, lo pesamos ya que ha de tener el mismo peso que el líquido que le pongamos. Para que no se pegue, añadiremos un chorro de aceite y lo restregaremos entre nuestras manos para que todos los granos se impregnen bien. Reservamos.
7. Ponemos el agua (con una cucharadita de sal) o el caldo a calentar hasta que rompa a hervir, entonces, lo vertemos sobre el cuscús y lo dejamos reposar hasta que absorba todo el líquido. Entonces, con un tenedor, separaremos los granos para que queden sueltos.
8. Finalmente, servimos el estofado acompañado del cuscús.

Relleno de sobrasada y miel para sándwiches (thermomix)

 

Al igual que el relleno de pavo y manzana, este fue otro de esos rellenos "novedosos" que puse en la fiesta de cumpleaños del peque. Los otros fueron de queso azul y nueces y de atún y maíz.

La receta original la varié un poco, en proporciones y en algún ingrediente, pero quedó realmente estupenda. La original se puede encontrar en la revista n° 100 de Thermomix (febrero de 2017) y en la colección del cookidoo "Cumpleaños Feliz".



Ingredientes (12 - 15 unidades aprox.):
- 180 gramos de sobrasada para untar
- 100 gramos de miel
- Queso en lonchas
- Hojas de rúcula (o canónigos, etc.)

Elaboración:
1. Poner en el vaso la sobrasada y la miel y mezclar 20 seg/vel 4.
2. Untar los sándwiches o panes con esta mezcla y poner encima una loncha de queso y unas hojas de rúcula ¡Y a disfrutar!

Muñecos de jengibre

 

Parece que ser que el origen del pan de jengibre, del que surgieron los muñecos, hombrecitos o galletas, fue creado en la Grecia del siglo X, desde donde un monje, de nombre Gregory de Nicópolis, lo llevó a Centroeuropa en peregrinación, y desde allí se extendió por el continente.

El origen, pues, de las galletas con forma de muñeco, estaría en la Inglaterra del siglo XVI, concretamente en la Corte de Isabel I, cuando la reina mandaba a sus cocineros hacer unas galletas de pan de jengibre con forma de hombrecitos durante la Navidad, que regalaba a sus invitados.

De ahí que regalar estas galletas se convirtiera en una tradición navideña, convirtiéndose en un dulce muy popular. Espero que os guste esta receta que os propongo.

Ingredientes:
- 125 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 100 gramos de azúcar moreno
- 1 huevo L
- 100 gramos de miel oscura (de abeja o de caña)
- Media cucharadita de canela
- Media cucharadita de jengibre en polvo
- 1/4 de cucharadita de clavo molido o de nuez moscada (opcional)
- 400 gramos de harina común
- Para el glaseado: azúcar glass, agua a ojo y colorantes alimentarios rojo y verde

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 180º C y poniendo una lámina de papel de hornear sobre la bandeja del horno.
2. La masa podemos hacerla a mano con espátula o en una amasadora o robot: batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede una pomada bien mezclada.
3. Añadimos el huevo y seguimos batiendo. Después añadimos las especias y mezclamos.
4. Añadimos la mitad de la harina tamizada previamente. Después añadimos la miel y, finalmente, el resto de la harina.
5. Hacemos una bola con la masa para estirar con el rodillo. Podemos hacerlo sobre una superficie enharinada o sobre un papel de hornear (yo hago lo segundo, que así se mancha menos).
6. Estiramos hasta obtener un grosor de 1 cm aproximadamente. Cortamos con un cortapastas con forma de muñeco (u otro navideño que tengamos). Dependiendo del tamaño del cortador y del grosor de las galletas, nos saldrán entre 10 y 15 unidades más o menos.
7. Las vamos poniendo sobre la bandeja con papel y las horneamos unos 12 minutos. Las sacamos con cuidado (aún estarán blanditas) con ayuda de una espátula y las ponemos a enfriar sobre una rejilla.
8. Una vez frías,prepararemos el glaseado para decorarlas. Para ello, en un bol ponemos azúcar glass (no importa la cantidad, ya que si nos sobra glaseado lo podemos congelar para otra ocasión). Iremos agregando agua a gotitas hasta obtener una textura como de pasta de dientes. Tiene que aguantar la forma, si nos hemos pasado con el agua, agregamos más azúcar glass.
9. Separamos una cucharada del glaseado y lo teñimos con colorante rojo, yo uso el Poppy Red de Sugarflair, que lo deja totalmente rojo (y no fucsia como el de otras marcas...).
10. Separamos otra cucharada del glaseado y la teñimos de verde, yo uso el verde hoja de Wilton.
11. Metemos los tres glaseados en tres mangas y cortamos un poco el pico (no hace falta que pongamos boquilla), para que salga un hilo fino (como del grosor de un espagueti).
12. Decoramos nuestros hombrecitos, una vez fríos, como más nos guste, por ejemplo, como los que os muestro en la foto.

Lacitos de hojaldre


Estos lacitos son como esos que vemos en el supermercado cubiertos de azúcar glass, que nos miran diciendo "¡cómprame!", y ¿para qué comprarlos si podemos hacer un montón en casa y además cubrirlos con azúcar, chocolate o lo que nos apetezca? Pues vamos a ello:

Ingredientes:
- 2 láminas de hojaldre.
- Miel.
- Cobertura: azúcar, azúcar glass, chocolate para fundir...

Elaboración:
1. Si hemos comprado el hojaldre congelado, lo dejaremos descongelar primero antes de partirlo, una vez lo tengamos listo, lo cortaremos en tiras a lo largo y las pintaremos con la miel (mientras, precalentamos el horno a 225º C):


2. Después, doblaremos las tiras por la mitad:


3. Y las retorceremos por el centro para formas los lacitos:


4. Después las disponemos sobre la bandeja del horno a la que habremos puesto un papel de hornear primero, más que nada para no manchar la bandeja...
5. Y pintamos los lacitos con un poco de huevo batido, aunque este paso si queréis no es necesario.
6. Los metemos en el horno más cerca de la parte de arriba que del medio y lo dejamos unos 20 minutos.
7. Al sacarlos, antes de que se enfríen, los cubriremos con lo que queramos: azúcar, azúcar glass (una buena dosis) o los podemos pintar con chocolate fundido para que después se endurezca y estén riquísimos!

Helado de vainilla (manual y thermomix)


Para los amantes de los helados, y más aún, de los helados clásicos, os traigo este de vainilla, el básico, el de toda la vida, que puede hacerse con y sin heladera y que además, nos puede servir como base para elaborar otros, como por ejemplo, estos helados estilo "Solero". Para la versión en thermomix, viene una receta en el libro básico verde, pero lo que yo he hecho ha sido adaptar la mía propia porque me encanta el resultado.

Ingredientes:
- 200 ml. de nata para montar bien fría.
- 200 ml. de leche.
- 2 yemas de huevo.
- 1 cucharada de esencia de vainilla o una vaina de vainilla.
- 100 gramos de azúcar glass.
- 1 cucharada de miel o de leche condensada.

Elaboración manual:
1. Empezaremos montando la nata con las varillas eléctricas junto con el azúcar glass hasta que esté bien firme.
2. Por otro lado, mezclamos el resto de ingredientes, si es necesario, lo calentaremos un poco para que la miel se disuelva.
3. Ahora iremos vertiendo la mezcla de la leche a la nata de poco en poco, mezclando con una espátula de silicona con cuidado. El resultado debe ser cremoso, aunque un poco líquido.
4. Lo dejaremos en la nevera hasta que esté bien frío (unas tres horas) y después ya podemos congelarlo.

Elaboración con thermomix:
1. Ponemos la mariposa en las cuchillas y agregamos la nata al vaso. Sin indicar tiempo, montamos a vel 3 hasta que veamos que tiene la consistencia ideal (con cuidado de no pasarnos, para que no se convierta en mantequilla). Retiramos la mariposa y reservamos la nata en el frigorífico.
2. Aclaramos el vaso y ponemos en él la leche, el azúcar, las yemas y el interior raspado de la vaina de vainilla (o la cucharada de esencia). Programamos 8 min/90º/vel 2.
3. Apartamos y dejamos enfriar. Cuando esté fría la mezcla, agregamos la nata montada con movimientos envolventes con ayuda de la espátula.

A partir de aquí, si lo hacemos con heladera, sólo hay que seguir las instrucciones del fabricante, normalmente con 20-30 minutos estaría listo para meter al congelador (o comérselo directamente...jeje). Si lo hacemos mediante el método manual, lo que haremos será meterlo al congelador en un recipiente, tapado con film y removerlo con un tenedor o varillas cada media hora durante las primeras tres horas, para así romper los cristales de hielo que pudieran surgir. También podemos dejarlo 10 horas y, antes de servir, cortarlo en cubos y ponerlos en el vaso de la thermomix y triturar, en dos tandas, 20 seg/vel 6 y después mezclar 10 seg/vel 4.
Podemos volver a guardarlo en el recipiente y tenerlo listo para usar o disfrutar en el momento de un rico helado de vainilla casero y bien fresquito!

Helado cremoso de limón (sin heladera)


Me encanta el limón, ya sea en bizcocho, en caramelo, en crema... y en helado no podía ser menos!! Este helado es super cremoso y se puede hacer perfectamente sin heladera, aunque si tenéis una, también podéis hacerlo en ella...

Ingredientes:
- 500 ml. de leche.
- 200 gr. nata para montar.
- 100 gramos de azúcar blanco.
- 30 gramos de miel o de leche condensada.
- 100 ml. de zumo de limón exprimido.
- Ralladura de limón.

Elaboración:
1. En un cazo ponemos a calentar todos los ingredientes para que se integren bien, pero sin que llegue a hervir, sólo calentar (así el granillo de azúcar se disuelve).
2. Lo retiramos y ponemos en un recipiente que después podamos meter en el congelador (un tupper por ejemplo) y dejamos que enfríe a temperatura ambiente.
3. Después, lo refrigeramos en la nevera un rato, y cuando esté frío, lo metemos al congelador.
4. Cada media hora deberemos removerlo con un tenedor o unas varillas para ir rompiendo los cristales de hielo que puedan surgir. Haremos esto durante las primeras tres horas. 
5. Cuando vayamos a servirlo, sacarlo del congelador unos 15 minutos antes, para que sea más fácil manejarlo y formar bolas con la cuchara para helado.

Historia de la Repostería

Mi formación como historiadora y mi pasión por la repostería me llevaron, hace mucho, a investigar sobre su historia, la cual escribí en un pequeño documento que guardé en un pendrive y que ahí se quedó... Hoy lo he rescatado y os lo traigo para que paséis un rato agradable leyendo sobre este arte tan increíble como es el de los dulces, aunque visto desde la perspectiva del paso de los años, considero que debo actualizarlo y agregar más contenido y fuentes, cosa que espero poder hacer en un futuro no muy lejano:

HISTORIA DE LA REPOSTERÍA


Ya en Egipto existían recetas simples de repostería. Aún no se conocía el azúcar, por lo que el sabor dulce se conseguía gracias a la miel de abeja. A principios de la era cristiana, hace 2000 años, no se diferenciaba el oficio de pastelero y el de panadero, sino que era la misma persona quien ejercía ese trabajo, y que usaba la miel en sus recetas, así lo demuestra la Biblia, donde se pueden encontrar numerosas citas referentes a ella.


Ya en la Roma antigua se empezaron a emplear nuevas técnicas y medios para dulcificar, como el mulsum (un vino meloso) y mezclaban la harina con miel para elaborar pasteles. Numerosos autores mencionan postres como la tripartina, a base de huevos, leche y miel, o el globus¸una especie de buñuelo.

Sin embargo, en el lejano Oriente se conocía la caña de azúcar. En un principio, hace 8000 años, se utilizaba como elemento decorativo en las casas, aunque también se masticaba por su dulce sabor. Fue por eso que su cultivo se extendió por el Pacífico y llegó a la India, de donde antes se creía que procedía. Griegos y romanos conocían el azúcar cristalizado, hay que recordar que Alejandro Magno llegó hasta la India, por lo que también utilizaban este ingrediente para endulzar. Pero fue gracias a la llegada de los árabes que el consumo de azúcar se extendió por toda la cuenca mediterránea. Eran famosos los dulces árabes hechos a base de azúcar y frutos secos.


Durante esta época, la Edad Media, empezaron a surgir en Francia los obloiers, un gremio que se dedicaba a hacer obleas, es decir, las hostias para las misas religiosas. Poco a poco, el pueblo tendrá acceso a estos dulces, que se regirán por el calendario, de igual forma que ahora comemos turrón en diciembre, torrijas en semana santa, etc. Es también gracias a las Cruzadas que nuevos ingredientes se incorporaron al recetario repostero.

En 1440, una ordenanza utiliza por primera vez la palabra "pasteleros", un siglo más tarde, en 1556, bajo el reinado de Carlos IX de Francia, nace la corporación de pasteleros que establece el aprendizaje y acceso al grado de maestro pastelero.

El descubrimiento del Nuevo Mundo hizo posible el intercambio de ingredientes, pues de la mano de Colón, Cortés, Pizarro... fue llevada a América la caña de azúcar y traído al Viejo Mundo el cacao, lo cual a su vez, incrementó el cultivo de azúcar debido a la buena combinación de ambos.
En España, antes de que los Reyes Católicos los expulsaran en 1492, los judíos acompañaban sus celebraciones con todo tipo de dulces, tales como los letuarios de membrillo que se elaboran para la fiesta del Yom Kipur, o los buñuelos y pasteles de pasas de Hanukah.
Fue frecuente también en el siglo XVI el chocolate caliente como bebida.

En el siglo XVII se descubre la levadura biológica, lo que permite que se desarrolle mucho más la pastelería y se diferencie aún más de la panadería, ya que surgen bollos nuevos, tales como los brioches y otros similares.
El Siglo de Oro español nos deja también obras escritas donde encontramos una exhaustiva descripción de la pastelería de esa época en las altas esferas, como las elaboraciones que se llevaban a cabo en la Corte, que conocemos gracias a Francisco Martínez Montiño, autor de Arte de cozina, Pastelería y Conservería, de 1611 y cocinero de Felipe II, o la cocina de los Colegios Mayores de Salamanca, que describe Domingo Hernández de Maceras.
En 1786, Juan de la Mata, repostero real, publica en Madrid Arte de Repostería, una obra que será clave hasta el siglo XIX en que se publiquen otras.


En Francia, durante este siglo, el XVIII, se inicia el desarrollo del hojaldre, lo que inicia la pastelería moderna. También se desarrolla con fuerza la pastelería en Austria, que la reina María Antonieta llevará a Francia cuando se case con Luis XVI. Ya entonces se hacían pasteles creativos que podrían parecernos obras de arte. Sin embargo, otros postres no surgen de la creatividad, sino de la necesidad, como por ejemplo, la de conservar la leche. Se descubrió que calentándola con azúcar hasta que se concentrase, hacía que la leche durase mucho tiempo, pues los soldados la consumían durante las campañas militares, surge así la leche condensada. Lo mismo ocurre con las mermeladas y confituras, que no son más que frutas y azúcar sometidos a cocción. Es, pues, el azúcar, un conservante natural.
También tenemos el caso de postres que surgen debido al excedente de productos, como el turrón, nacido de la abundancia de almendras y miel.


El siglo XIX supone un gran auge para el mundo de la repostería, pues empiezan a aparecer pastelerías y confiterías abiertas al público, como las que se abrieron en Madrid (un ejemplo es Lhardy). Se mejoran los equipos y maquinarias y surgen otras nuevas, como las primeras máquinas de hacer hielo, lo que permitió la producción en masa, gracias a su poder conservante.
También se escriben obras y revistas especializadas, como La confitería española. Antoine de Carême, padre de la repostería moderna, escribe a principios del siglo XIX El Pastelero Real, con un gran repertorio de recetas y descripciones de herramientas, utensilios y productos especializados, por lo que la pastelería alcanzó un gran importancia.
En 1930 la Marquesa de Parabere escribe Confitería y Repostería.


Con el siglo XX llegan más avances tecnológicos que permiten la conservación, la fermentación, la congelación... que no hacen sino aumentar la calidad de los productos.

Imprimir