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Blondie de limón y coco (thermomix)


Esta es una receta que hice hace ya bastante tiempo. La encontré en la plataforma australiana de Thermomix, en un libro llamado "Simply Delicious". Cookidoo no tiene traductor, así que la encontraréis en inglés, pero es bien sencilla de hacer.


El molde que utilicé (que es el que recomiendan en la receta) es uno cuadrado de 20 cm.

Ingredientes:
- Mantequilla sin sal, para engrasar
- 300 gramos de azúcar blanco
- Ralladura de un limón y su zumo (aprox. 40 gramos)
- 250 gramos de mantequilla en trozos
- 4 huevos
- 80 gramos de coco rallado, y un poco más para espolvorear
- 230 gramos de harina común
- 40 gramos de aceite de girasol

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 160º C. Engrasamos un molde de 20 cm con la mantequilla a temperatura ambiente y colocamos en el fondo un papel de hornear. Reservamos.
2. Ponemos el azúcar y la ralladura de limón en el vaso y pulverizamos 5 seg/vel 9. Vertemos en un bol y reservamos.
3. Ponemos los 250 gramos de mantequilla en el vaso y derretimos 3 min/100º/vel 3.
4. Añadimos la mezcla de azúcar y mezclamos 1 min/vel 3. Mientras se mezcla, añadimos los huevos de uno en uno por el bocal de la tapa.
5. Añadimos el resto de ingredientes y mezclamos 30 seg/vel 5.
6. Vertemos la mezcla sobre el molde y espolvoreamos con un poco de coco rallado.
7. Horneamos 25 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla a temperatura ambiente.


Bizcocho de coco y nueces

 

Bien podría llamarse "bizcoco" para hacer la gracia, ya que el coco es el ingrediente principal...jeje. Es una receta que vi en la página de Eva Arguiñano, pero que le he cambiado alguna que otra cosilla...

El coco rallado lo pulvericé con el azúcar para no encontrarnos el coco entre la miga del bizcocho y porque así, el azúcar se aromatiza de manera más natural. Lo que olvidé hacer es enharinar un poco las nueces para que no se fueran al fondo de la masa, pero lo indicaré en el paso a paso.

Por otro lado, yo le he puesto azúcar glass una vez frío, pero podríais cubrirlo con chocolate líquido, mermelada... por ejemplo.
La cantidad de azúcar de la receta es orientativa, podéis poner un poquito más (hasta 150 gramos) si lo queréis más dulce, o sustituirlo por algún edulcorante al gusto, e incluso, utilizar azúcar de coco (de venta en herbolarios y tiendas dietéticas).

El molde que he usado es uno redondo de 20 cm de diámetro, para que os hagáis una idea.

Si os gustan los bizcochos caseros no os perdáis los que tengo publicados pinchando en el INDICE DULCE, espero que os gusten!!

Ingredientes:
- 100 gramos de azúcar blanco
- 50 gramos de coco rallado
- 3 huevos
- 60 gramos de aceite de coco (o de girasol si no tenemos)
- 200 gramos de leche de coco (de lata)
- 200 gramos de harina común
- 1 sobre de levadura química (15 gramos)
- Un puñado de nueces picadas
- Azúcar glass para decorar

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 180º C y preparamos un molde de 20 cm poniendo papel de hornear en la base y engrasando las paredes con un poquito de aceite de girasol.
2. En el microondas, si el aceite de coco está sólido, lo derretimos unos segundos y reservamos.
3. En un procesador de cuchillas, vamos a pulverizar el azúcar blanco junto con el coco rallado, hasta que quede totalmente fino. Si lo hacéis con thermomix sería 1 min/vel. progresiva de 5 a 10.
4. En un bol, mezclamos este azúcar con los huevos y el aceite de coco y batimos muy bien.
5. Agregamos la leche de coco e integramos.
6. Sobre el bol, ponemos un colador grande y vertemos la harina y la levadura y tamizamos encima. Mezclamos muy bien con ayuda de unas varillas manuales, hasta que no quede ningún grumo.
7. Finalmente, enharinamos las nueces, quitando el exceso de harina y las añadimos a la masa, mezclando con una espátula.
8. Vertemos la masa en el molde preparado y horneamos durante 45 minutos a 180º C.
9. Lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar completamente antes de desmoldarlo (recomiendo ponerle un paño limpio encima mientras se enfría, para que la superficie no se quede dura y mantenga la humedad).
10. Una vez frío, ya podemos desmoldarlo y cubrirlo con azúcar glass o lo que más nos guste. Se mantiene a temperatura ambiente en algún recipiente hermético o una campana de cristal.

Cookies con arándanos y chocolate blanco (thermomix)

 

Esta receta aparece publicada en la revista oficial de Thermomix correspondiente al número 99 (que fue publicado en enero de 2017), pero también la podemos encontrar en el Libro "Chocolate", en su versión para TM5, que podréis ver tanto en papel como en la plataforma Cookidoo.


Pero las conocí porque mi comercial me las trajo un día a casa como regalo en una cajita muy mona, y como están taaaan ricas, pues también he probado a hacerlas yo, ¡por supuesto!



Tengo que decir que he modificado uno de los ingredientes, pues la receta original lleva levadura y yo la he omitido. La razón es porque con la levadura las galletas salen más "blanditas", mientras que si no la lleva, salen más "duritas" o crujientes, que es como me gustan a mí...

Ingredientes:
- 250 gramos de harina de repostería
- Pizca de sal
- 100 gramos de azúcar
- 2 cucharadas de coco rallado deshidratado
- 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente cortada en trozos o cubitos
- 2 huevos M
- 180-200 gramos de chocolate blanco cortado en trocitos (o bien gotas de chocolate)
- 45 gramos de arándanos (frescos, deshidratados o congelados)

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 180º C y preparamos una lámina de papel vegetal sobre una bandeja de horno.
2. Ponemos en el vaso todos los ingredientes menos los arándanos y mezclamos 10 seg/giro inverso/vel 6.
3. Con una cuchara, o una cuchara de helado, cogemos porciones de masa y las colocamos en la bandeja preparada.
4. Ponemos dos o tres arándanos sobre cada galleta, hundiéndolos ligeramente.
5. Horneamos unos 10-12 minutos, hasta que los bordes comiencen a ponerse dorados.
6. Sacamos las galletas con cuidado, y las dejamos enfriar sobre una rejilla. Podemos conservarlas en un recipiente hermético o una lata metálica.

Pastas de té (video-receta)

 
Hacía mucho tiempo que no hacía esta receta, de hecho, la tenía publicada hacía muchos en mi antiguo blog y ahora ya tocaba traerlo a este, con una mejor fotografía y acompañada de un video (que os dejaré al final de la receta). Es una receta que probé por primera vez inventándomela un poco, lo que hice fue eliminar la levadura, ya que ésta hace que las galletas queden más "abizcochadas", y la idea era que quedaran más bien duras, como las galletas danesas que vienen en una lata azul, esa que nuestras madres y abuelas utilizaban como caja de costura... Y lo cierto es que lo conseguí, tanto en sabor como en textura, lo que aún no sé es porqué no las hago más a menudo, jejeje

La receta se puede hacer tanto con manga pastelera como con pistola para galletas, eligiendo en ambos casos la forma de la boquilla o el disco que más nos guste.
Es muy importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, ya que de lo contrario, nos costará bastante expulsar la masa por la boquilla de la manga, y si lo hacemos con pistola, no se quedará pegada a la bandeja...
Finalmente, la decoración es al gusto de cada cual, podemos usar mermeladas de distintos sabores, chocolates, azúcar glass, almendra en granillo, o dejarlas tal cual, estarán buenísimas de todas formas (y se acabarán en seguida!).

Ingredientes:
- 200 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 100 gramos de azúcar blanco
- 1 huevo L a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 300 gramos de harina común
- 1 cucharada de leche a temperatura ambiente

Para decorar:
- Mermelada de fresa (u otra de nuestro gusto)
- 100 gramos de chocolate negro para fundir
- 1 cucharada de aceite de coco

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 175º C.
2. En un bol, vamos a batir la mantequilla a velocidad alta hasta que esté cremosa y le añadimos el azúcar. Seguiremos batiendo hasta que esté completamente integrado.
3. Ahora añadiremos el huevo, y también la vainilla. Mezclaremos hasta que sea homogéneo.
4. A continuación, iremos añadiendo la harina poco a poco, yo lo hago de cucharada en cucharada, es más lento, pero así no hará falta tamizarla y nos aseguraremos de que quede todo bien mezclado y sin grumos. Lo haremos con una espátula, no con varillas.
5. Finalmente, añadiremos la leche.
6. Si tenemos ambas herramientas, podemos dividir la masa en dos y rellenar la manga pastelera con una mitad y la pistola de galletas con la otra, o si no, hacerlo todo con el mismo utensilio.
7. Sobre una bandeja para horno, sin engrasar, ni poner ningún papel ni nada, eso sí, tiene que estar fría, haremos las formas con la masa, con movimientos rápidos.
8. Horneamos unos 10-12 minutos, hasta que veamos que los bordes se empiezan a poner dorados, y retiramos del horno. Ponemos a enfriar sobre alguna rejilla, con cuidado y las dejamos enfriar completamente.
9. Para la decoración con chocolate, fundiremos éste junto con el aceite de coco en el microondas, a intervalos de 30 segundos, y bañaremos en él las galletas o lo pondremos por encima en forma de rayas, eso ya como queramos, en el video podéis ver algunas ideas. Ya sólo hay que esperar a que solidifique el chocolate (podemos meterlo en la nevera un rato) y degustar con un té o un café. Podemos conservarlas perfectamente a temperatura ambiente dentro de una lata, una cajita, una campana de cristal...



Salsa de mango al curry

 

Estamos en temporada de mango, una fruta cuyo origen parece estar en el norte de India y desde donde se extendió hacia las zonas tropicales de Sudamérica, llegando también, a finales del siglo XVIII a Canarias y posteriormente al sur de la Península Ibérica.
Existen muchas variedades, y lo mejor es conservarlos a temperatura ambiente, pero sin que les dé la luz directa del sol. Podemos incluso congelarlo, bien troceado, o bien triturado o hecho puré, para poder utilizarlo más adelante.

Entre las formas más comunes de consumir el mango, además de pelado y cortado tal cual, están las de forma de batido o smoothie junto con otras frutas, o hacer el típico lassi. También en compota, combinado con yogur y frutos secos, o incluso podemos hacer con él helados y sorbetes, añadirlo a ensaladas, gazpachos, o versionar postres como el tiramisú, una tarta de queso, etc.
Si en lugar de dejarlo crudo como en estas propuestas anteriores, queremos cocinarlo, tenemos la opción de hacer el famoso chutney de mango de la cocina hindú o añadirlo a diferentes guisos, currys...
Y no podían faltar las salsas y aderezos para acompañar, como la vinagreta que hice para el tartar de tomate y aguacate, o como en este caso, una buena pieza de salmón a la plancha y unas verduras al vapor. Y para hacerla más sabrosa, combinada con curry al igual que esas salsas comerciales que podemos encontrar en cualquier supermercado, con la ventaja de que casero, como de costumbre, nos sabe mejor al saber qué lleva y podemos ajustar los ingredientes a nuestro gusto. Espero que esta que os propongo os guste tanto como a mí!

Ingredientes:
- 1 cebolla pequeña
- 30 gramos de aceite de oliva (aprox)
- 1 mango maduro pelado y cortado en dados pequeños
- 2 cucharadas de curry en polvo (o al gusto)
- 2 cucharaditas de azúcar
- Sal y pimienta molida al gusto
- 150 - 200 gramos de leche de coco en lata (si no tenemos, o no nos gusta, podemos utilizar nata líquida para cocinar)
- 1 cucharada de salsa de mostaza

Elaboración:
1. Pelamos y  picamos la cebolla muy finita y la ponemos en una sartén honda junto con el aceite y lo ponemos a fuego medio para que se poche.
2. Cuando se vaya poniendo transparente, añadimos el mango y rehogamos bien durante unos minutos.
3. Pasado un tiempo, que el mango se haya reblandecido un poco, añadimos el curry, el azúcar y salpimentamos al gusto y revolvemos bien.
4. Añadimos la leche de coco o la nata junto con la cucharada de mostaza y mezclamos hasta integrar completamente. Lo dejamos cocer unos minutos hasta que el mango se haya ablandado por completo. Ajustamos de sal si fuera necesario.
5. Dejamos enfriar un poco y pasamos la mezcla al vaso de la batidora y lo batimos a máxima velocidad hasta conseguir una textura lo más fina posible. Reservamos mientras preparamos el plato principal (pescado, verduras...) para poner la salsa como acompañamiento. Podemos conservarla en la nevera, tapada, unos dos o tres días.

Curry verde de bacalao


Quien me conoce sabe que soy una gran amante de los currys y que mi favorito es el de Madrás, y ya llevaba bastante tiempo queriendo hacer uno verde, pero en lugar de hacerlo con carne, que es como más solemos encontrar este tipo de platos, quise hacerlo de pescado, concretamente bacalao fresco. No es la primera vez que hago un curry de pescado, por ejemplo, el curry indio de rape (con thermomix) es delicioso, aunque también suelo hacer el típico pollo al curry, o utilizar esta famosa mezcla de especias para otras elaboraciones de tipo asiático, o platos como el butter chicken o pollo con mantequilla indio.
Eso sí, aviso a navegantes: la pasta de curry verde es la más picante de todas, por lo que, si os gusta el picante, adelante, si no, mejor que escojáis una variedad más suave, el proceso de elaboración será el mismo, tanto en pasta como en polvo...

Esta pasta de curry verde la compro ya hecha en Mercadona, pero si no lo tenéis a mano, o preferís elaborarla de manera casera, podéis hacerlo de la siguiente manera:
- 2 guindillas verdes frescas
- 1 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- El zumo de 1 lima y la ralladura
- 1 ramita de lemongrass/citronella
- 1/4 taza de cilantro fresco (sólo las hojas)
- 1 cucharadita de semillas de cilantro
- 1 cucharadita de salsa de soja
- 1 cucharadita de comino
- 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
- 1 cucharadita de pasta de camarones (no la he encontrado, por eso prefiero comprar el curry verde ya hecho, pero supongo que se puede encontrar en tiendas especializadas de productos asiáticos).
- 2 cucharadas de aceite de oliva

Primero se tuestan las semillas de comino a fuego lento (sin aceite) y después se machacan en un mortero hasta reducirlas a polvo o lo máximo posible, y las ponemos en el vaso de la batidora junto con el resto de ingredientes y batimos hasta obtener una pasta homogénea y uniforme.
Esta pasta podemos conservarla en un recipiente hermético en el frigorífico hasta una semana.

Y ahora sí, una vez tenemos nuestra pasta de curry verde, casera o comprada, vamos con la receta principal.

Ingredientes:
- 2 cucharadas de aceite de coco (si no tenemos, lo podemos sustituir por cualquier otro aceite vegetal de sabor suave, pero el coco le aportará ese aroma)
- Media cebolleta
- Medio pimiento rojo
- 50 gramos de pasta de curry verde
- 400 ml de leche de coco (1 lata)
- 500 gramos de lomos de bacalao fresco (o descongelado)
- 1 calabacín pequeño
- 1 cucharadita de salsa de pescado (nuoc mam)
- Zumo de media lima
- 1 cucharadita de lemongrass / citronella en polvo
- 1 cucharada de azúcar moreno
- Sal al gusto

Elaboración:
1. En una olla, podemos a calentar el aceite de coco y agregamos la cebolleta bien picadita para que rehogue, a fuego medio.
2. Añadimos también el pimiento rojo troceado y el calabacín también en trozos.
3. Agregamos la pasta de curry verde y removemos para que todas las verduras se impregnen bien y vertemos la leche de coco, removiendo hasta homogeneizar.
4. Aromatizamos con el zumo de lima, la citronella en polvo y la salsa de pescado. Añadimos también el azúcar moreno.
5. Colocamos los lomos de bacalao en trozos de unos 4 - 5 cm y tapamos para que se haga el pescado.
6. Removemos de vez en cuando, y cuando el bacalao esté listo (unos 10 minutos) probamos de sal y rectificamos si fuera necesario y servimos.


Maxibons caseros (sin heladera)


La idea de hacer este tipo de helados comerciales de forma casera llevaba ya tiempo rondando por mi cabeza (y el pingüino me lo recordaba casi cada día...), así que me puse a "estudiar" la manera de hacerla: medidas del molde y de las galletas (que es bastante importante), el paso a paso del montaje... cierto es que existen algunas páginas donde lo explican muy bien, pero yo quise hacer mi propia versión, desde cero, haciendo la receta también de la galleta en lugar de comprarlas hechas, por eso he tardado prácticamente dos días en hacerla, ya que dejé el relleno congelando casi un día, aunque con cinco o seis horas bastaría y podríamos tenerlos hechos en un día, pero claro, cuando hay otras cosas que hacer, ya sabéis...

Lo mejor de todo es que para hacerlos no necesitáis heladera, ni utensilios raros, solamente un molde rectangular de unos 30 x 21 cm y un cortador de galletas cuadrado de 6 cm de lado, aunque esto último tampoco es imprescindible ya que podríamos cortar las galletas a la medida simplemente con un cuchillo, aunque, lógicamente, con un cortador nos ahorramos tiempo.

Las proporciones que os doy dan para 6 helados, aunque ya os adelanto que llenan muchísimo, yo sólo me he podido comer la mitad de uno, y eso que soy súper heladera! Así que para la próxima vez quizá los haga en versión mini, jejeje.

Ingredientes para las galletas:
- 300 gramos de harina común
- 150 gramos de azúcar moreno
- 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo M
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Pizca de sal

Ingredientes para el relleno de helado:
- 500 ml de nata para montar (35% M.G.)
- 120 gramos de leche condensada
- 150 gramos de chips de chocolate (o virutas)

Ingredientes para la cobertura:
- 250 gramos de chocolate para fundir
- 1 cucharada de aceite de coco (puede ser otro aceite neutro o mantequilla)
- Granillo de almendra (yo utilizo la crocanti o caramelizada que venden en Mercadona, pero puede ser cruda)

Elaboración de las galletas:
1. Empezaremos elaborando las galletas, en total me salieron 17 unidades: 12 las utilicé para los helados y las otras 5 que me sobraron las hice en forma redonda para comerlas tal cual con la merienda, aunque podemos hacerlas de la misma forma por si acaso se nos rompe alguna...

Galletas "sobrantes"

2. Cremamos la mantequilla, que tendrá que estar a temperatura ambiente para que nos sea más fácil, junto con el azúcar.
3. Añadimos el huevo, la vainilla y la pizca de sal y mezclamos hasta integrar bien.
4. Con una espátula (o con el robot amasador con el accesorio de la pala), iremos incorporando la harina de cucharada en cucharada, sin necesidad de tamizar, para que se incorpore completamente a la masa. Al final, nos debe quedar una masa que no se nos pegue a los dedos.
5. Hacemos una bola con la masa, la cubrimos con film transparente y la dejamos reposar en la nevera unos 30 minutos.
6. Pasado el tiempo, precalentamos el horno a 180º C y ponemos la masa entre dos láminas de papel de hornear y con un rodillo estiramos hasta tener un grosor aproximado de 1 cm. Con el cortador cuadrado (o con un cuchillo) cortamos 12 galletas de 6 cm de lado. Opcionalmente, podemos hacerle unos agujeritos con ayuda de una esteca o de algún utensilio puntiagudo.


7. Colocamos el papel donde se encuentran las galletas cortadas sobre una bandeja para horno (para manipularlas lo menos posible y que aguanten la forma). Horneamos 10 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Elaboración del relleno y la cobertura:
1. Ahora vamos con el helado, para ello, con unas varillas eléctricas, montamos la nata bien fría hasta que forme picos duros.
2. Añadimos la leche condensada y mezclamos, con mucho cuidado, con ayuda de una espátula, con movimientos envolventes para evitar que se baje la nata.
3. Finalmente, agregamos los chips de chocolate.
4. Para montar los helados, ponemos un papel de hornear sobre el molde rectangular y colocamos 6 galletas de esta forma:


5. Extendemos la nata por toda la superficie dejando la superficie lo más igualada posible. Terminamos poniendo las otras 6 galletas encima. Podemos hacer una marca con un cuchillo por donde vamos a cortar cuando esté congelado.


6. Tapamos con film transparente o con papel de aluminio y metemos al congelador unas cinco o seis horas (podemos dejarlo toda la noche).
7. Al sacarlo, cortamos por las marcas para separar los helados y volvemos a congelar mientras preparamos el chocolate.


8. En un recipiente apto para microondas, ponemos el chocolate troceado junto con el aceite de coco y derretimos en tandas de 30 segundos, removiendo entre ellas, hasta que esté derretido del todo. También podemos hacerlo al baño María.
9. Sacamos los helados del congelador y con ayuda de una espátula o una brocha repostera, vamos cubriendo la parte de nata que queda al descubierto. Antes de que solidifique (porque lo hace muy rápido), ponemos sobre el chocolate el granillo de almendra.
10. Si nos sobra suficiente chocolate (a mí me sobró), podemos dar otra pasada para cubrir la almendra.
11. Finalmente, podemos guardar los maxibons en bolsitas individuales de celofán o de esas de congelar con cierre zip, o simplemente con film transparente.


Buena pinta, ¿a que sí?


Palmeritas de chocolate


A principios de 2012 publiqué en mi antiguo blog unas palmeritas de hojaldre bicolores, es decir, mitad chocolate negro y mitad blanco, hoy he querido rescatar esa receta y publicarla aquí, pero con las fotos actualizadas y del paso a paso, que en aquella ocasión no hice...


En cuanto a las proporciones: con una lámina de hojaldre, salen unas 20 unidades, y el chocolate es el justo para bañarlas, por lo que si utilizáis dos láminas, también tendréis que doblar la cantidad de chocolate.

Ingredientes:
- 1 lámina de hojaldre fresco o descongelado
- Azúcar granulado para espolvorear
- Huevo batido para pincelar
- 100 gramos de chocolate para fundir
- 1 cucharadita de aceite de coco (o mantequilla)

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 200º C y ponemos en la bandeja una lámina de papel de horno.
2. Desenrollamos la lámina de hojaldre y, por los lados más largos, comenzamos a enrollar hasta que ambos se encuentren en el centro.


3. Con un cuchillo bien afilado, cortamos el hojaldre en porciones de unos 2 cm aproximadamente y los colocamos de pie en la bandeja del horno.
4. Pincelamos la superficie y los laterales con el huevo batido y espolvoreamos por encima de cada una un poco de azúcar.


5. Horneamos durante unos 15-20 minutos, hasta que veamos que están doraditas. Al sacarlas, las ponemos sobre una rejilla, para que se enfríen, y poder bañarlas mejor con el chocolate.


6. Troceamos el chocolate y lo ponemos en un recipiente apto para microondas junto con la cucharadita de aceite de coco o la mantequilla (esto hará que esté un poco más líquido y nos sea más cómodo bañar las palmeras). Lo derretiremos a intervalos de 30 segundos a máxima potencia, removiendo entre ellos. Si no tenemos microondas, lo haremos al baño María en el fuego, removiendo de vez en cuando.
7. Con ayuda de una brocha pastelera, vamos bañando nuestras palmeritas hasta agotar el chocolate y dejamos que solidifique.



Notas:
- Estas palmeritas se conservan perfectamente a temperatura ambiente, dentro de un recipiente hermético, durante una semana. Pero si la temperatura es elevada por el verano, podemos meterlas en la nevera para que no se nos derrita el chocolate entre los dedos.
- Podemos utilizar el chocolate que más nos guste: negro, con leche o blanco, o incluso, hacer combinaciones, como esas palmeritas bicolores que os contaba al principio y que os muestro en esta imagen:


Como veis, la foto es bastante antigua, eso sí, ¡estaban de vicio!

Alfajores de dulce de leche


Los alfajores rellenos de dulce de leche , o alfajores de maicena, son un postre muy difundido en Latinoamérica, concretamente en Argentina, cuyo origen proviene de los alfajores de la cocina andalusí que los españoles llevaron en sus naves a América, cuyas primeras referencias escritas los sitúan en Venezuela y Perú (Fray Pedro Simón, Primera parte de noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales, 1627) y que en España ya se menciona en el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1599). El Tesoro de la Lengua Castellana de Covarrubias (1611) lo describe de la siguiente manera:


Francisco Figueras Pacheco, en su obra La sabrosa historia del turrón y primacía de los de Jijona y Alicante (Ed. Renacimiento, Sevilla, 2005, Cap. VI, pág. 45-48) también nos habla sobre el origen y viaje a tierras italianas de estos dulces:
"(...) se elaboraba ya en España, otra golosina que bien pudo tener el mismo origen que los turrones de Alicante y hasta ganarles en antigüedad. Entraban en su composición entre otros ingredientes, la miel, los piñones, las nueces, las almendras y el pan duro a más de la canela, el clavo y el anís, con que se solía aromatizar. Esta mezcla que aún no parece haberse olvidado en Andalucía, se llama ajalú o alfajor, nombres que revelan a todas luces, su ascendencia árabe (...) El ajalú, llevado sin duda a Italia por los Borjas valencianos, tuvo allí una buena época."
Alfajores de Medina Sidonia
(imagen de eldiario.es)


Como vemos, esta descripción corresponde a los alfajores navideños típicos del sur de España, los cuales tienen poco que ver con estos argentinos rellenos de dulce de leche, aunque en estética sí podemos asemejarlos a los de Valverde del Camino (Huelva). Según el Código Alimentario Argentino: "se entiende por Alfajor el producto constituido por dos o más galletitas, galletas o masas horneadas, adheridas entre sí por productos, tales como mermeladas, jaleas, dulces u otras sustancias o mezclas de sustancias alimenticias de uso permitido. Podrán estar revestidos parcial o totalmente por coberturas, o baños de repostería u otras sustancias y contener frutas secas enteras o partidas, coco rallado o adornos cuyos constituyentes se encuentren admitidos en el presente Código" (art. 761 bis).

La primera vez que yo probé estos alfajores de dulce de leche fue en la I Feria de Repostería de Málaga (13 y 14 de abril de 2013, donde participé con un stand), allí las chicas de SmartCake (Las Rozas) me regalaron una bolsita para probarlos y claro, tenía que hacerlos! Así que cogí mi receta de las galletas de mantequilla y la modifiqué en parte. Sólo queda decir que, dependiendo del tamaño de las galletas, os saldrán unas 30 unidades aproximadamente.

Cartel promocional de aquella feria

Ingredientes:
- 150 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 150 gramos de azúcar blanco
- 1 huevo
- 150 gramos de harina normal
- 150 gramos de maicena o almidón de maíz
- 1 cucharadita de levadura (5 gr)
- Gotas de esencia de vainilla clara
- Pizca de sal
- Dulce de leche para el relleno
- Coco rallado para finalizar

Elaboración:
1. Si disponemos de un robot de cocina nos resultará más sencillo, si no, también podemos hacerlo a mano, aunque nos costará un poquito más. Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina.
2. Agregamos el huevo y continuamos batiendo hasta integrar completamente. Añadimos entonces la vainilla.
3. Tamizamos las harinas con la levadura y la sal y lo agregamos a la masa, mezclando con una espátula.
4. Hacemos una bola con la masa y la envolvemos en papel film para refrigerarla en la nevera al menos una hora.
5. Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 180º C y estiramos la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta dejarla de un grosor aproximado de 1 cm. Con un cortador redondo de unos 2 ó 3 cm de diámetro, cortamos las galletas y las colocamos en una bandeja forrada con un papel de hornear.
6. Horneamos las galletas 10-12 minutos (hasta que los bordes comienzan a tomar color).
7. Las sacamos con cuidado, ya que aún estarán blandas, y las dejamos enfriar sobre una rejilla.
8. Una vez completamente frías, las rellenaremos a modo de sándwiches con el dulce de leche y pasaremos los bordes por el coco rallado (aunque esto último es opcional).

Notas:
- Para guardarlos, podemos utilizar una caja de lata o un recipiente hermético, o incluso en una campana de cristal.
- Si el dulce de leche es comprado, podremos conservarlas a temperatura ambiente un par de días. Si es casero, conviene guardarlas en la nevera, por espacio de tres o cuatro días.

Arroz con leche tradicional


El arroz con leche es un postre típico en muchos lugares del mundo, no sólo en España, el cual podemos encontrar en muchos recetarios de postres conventuales. Sus orígenes más antiguos estarían en Asia, siendo después difundido por Europa y África, para llegar en el siglo XVI hasta Hispanoamérica.

Es habitual (en las zonas mediterráneas, pero también en el norte de Europa) en su cocción aromatizarlo con canela y cáscara de limón y/o naranja, mientras que, por ejemplo, en Irán, se utiliza el azafrán; el cardamomo en India; o el coco y leche condensada en las zonas del Caribe. También es común encontrar otros ingredientes añadidos, como las pasas, nueces, almendras, cerezas, manzana, caramelo, dulce de leche... dependiendo del país donde nos encontremos.
En Turquía, nos encontramos con un postre parecido muy típico que recibe el nombre sütlaç, que es más espeso, que además tiene una variante hecha al horno en cazuela de barro, lo que le da ese aspecto de quemado a la superficie.

La receta que os traigo es la tradicional española (bueno, la que yo hago, porque esto es un poco como el gazpacho: hay tantas recetas como hogares que las hacen...), cuyas proporciones de azúcar y/o canela podéis variar en función de los gustos.

Ingredientes:
- 400 gramos de arroz
- 1 litro de leche
- 1 rama de canela
- 1 cáscara de limón
- 1 cáscara de naranja
- 500 ml de agua
- 8 cucharadas soperas de azúcar (o al gusto)
- Canela en polvo para espolvorear

Elaboración:
1. Ponemos el arroz en remojo en el agua por espacio de unos 10 minutos.
2. Pasado este tiempo, le añadimos la leche, la ramita de canela, las cáscaras y el azúcar. Lo ponemos en una olla y dejamos que hierva lentamente a fuego medio, removiendo de vez en cuando para evitar que la leche se queme.
3. Con 20-25 minutos cociendo debería ser suficiente, pero si aún está muy líquido y lo queréis más espeso, podéis dejarlo unos minutos más, sin dejar de remover. Retiramos la rama de canela y las cáscaras.
4. Lo vertemos en una fuente grande o en boles individuales y espolvoreamos la superficie con canela al gusto.

Notas:
- Este postre puede comerse frío o caliente.
- Podemos conservarlo en el frigorífico dos o tres días, pero deberemos dejar que enfríe a temperatura ambiente antes de meterlo en la nevera.
- Otra variante es la que se hace en Asturias (España) que es espolvorear la superficie con azúcar y quemarlo con ayuda de un hierro candente o bien de un soplete de cocina.

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