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Canelones de pollo trufado

 

Cada año por Navidad trato de hacer alguna receta nueva, para no repetir todos los años lo mismo, por eso empiezo a mirar cosas desde octubre, ya que me encanta experimentar sabores y sorprender a los invitados.

En una ocasión hice canelones de pularda con foie, y estaban riquísimos, pero en esta ocasión no he encontrado pularda en el super y como tampoco quería repetir, pues... Pollo con trufa, así conseguía también darle salida a una crema de trufa que compré y estaba esperando utilizar en alguna cosa así.

Las proporciones son para 8 personas, por lo que con eso ya podéis jugar con las cantidades.

Ingredientes:
- 2 patas/cuartos traseros de pollo
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva
- Vino blanco
- Crema de trufa
- 50 gramos de mantequilla
- 50 gramos de harina
- 800 ml leche
- Queso rallado para gratinar
- 24 placas de canelones

Elaboración:
1. En una fuente para horno ponemos los dos cuartos traseros de pollo con un poco de aceite, salpimentados al gusto y un chorrito de vino.
2. Horneamos a 200° C hasta que esté bien hecho (alrededor de una hora). Sacamos y dejamos que enfríe lo suficiente para no quemarnos.
3. Lo desmenuzamos y lo reservamos junto con el jugo que queda en la fuente.
4. Hacemos una bechamel ligera, para ello, derretimos la mantequilla en un cazo, a fuego medio, y añadimos la harina. La cocinamos un par de minutos para que pierda el sabor a crudo y agregamos la leche (mejor si está tibia). Espesamos ligeramente sin dejar de remover para que no se queme. Salpimentamos al gusto y reservamos.
5. En una sartén, cubrimos el fondo con aceite y doramos el ajo bien picado. Después añadimos la cebolla picada bien fina, añadimos sal y dejamos que poche poco a poco.
6. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el pollo desmenuzado y el jugo de la fuente y removemos bien.
7. Añadimos un par de cazos de la bechamel al pollo y le agregamos unas cucharadas de la crema de trufa, hasta que esté a nuestro gusto. Apagamos y retiramos del fuego.
8. Preparamos las placas de canelones como nos indique el fabricante y las rellenamos con el relleno de pollo trufado.
9. Vertemos el resto de la bechamel por encima y terminamos cubriendo la superficie con queso rallado.
10. Gratinamos unos minutos y servimos.

Gnocchi de calabaza con portobello y queso trufado

 


La verdad es que nunca había hecho gnocchi caseros, aunque siempre he querido hacer los clásicos, los de patata, pero ya que estamos en temporada de calabaza, ¿qué mejor que aprovechar y hacerlos así? Además, también es tiempo de setas, aunque actualmente podemos encontrar ambos ingredientes todo el año, pero en otoño es cuando mejor están por ser su época...

La historia parece remontarse hasta el siglo VIII, cuando un joven médico, llamado Pantaleón, se convirtió al cristianismo y viajó por Italia haciendo curaciones, por lo que después fue canonizado como San Pantaleón.
Un día 29 de julio pidió pan a unos campesinos y éstos le invitaron a comer, por lo que Pantaleón profetizó un buen año de cosecha.

Es por ello que se recuerda este día comiendo unos sencillos gnocchi, en honor a esa comida humilde que, por aquel entonces, no eran de patata, sino algo parecido hecho con harina, agua y huevo.
La patata no llegaría a Italia hasta el siglo XVI, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y la importación de nuevos productos. Actualmente, podemos encontrar gnocchi en sus versiones más variopintas por toda la geografía italiana.

Ingredientes (4 personas):
- 1 calabaza pequeña o media grande del tipo cacahuete
- 250 gramos de champiñones portobello
- 1 huevo
- Harina (aprox. la mitad que de calabaza después de asar)
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva
- Ajo y perejil deshidratados
- Un chorrito de vino de cocinar
- 200 ml de nata líquida
- Queso de oveja con trufa (o al gusto)

Elaboración:
1. En primer lugar vamos a asar la calabaza, para ello, la abrimos por la mitad y la ponemos en la bandeja del horno, con un chorrito de aceite y un poco de sal.
2. La horneamos a 180° C durante unos 45-60 minutos, dependiendo de cada horno.
3. La sacamos y la dejamos enfriar un poco, para no quemarnos las manos...
4. Estando ya templada, extraemos toda la pulpa con ayuda de una cuchara, saldrá con mucha facilidad, y la ponemos en un bol.
5. Agregamos el huevo, sal y pimienta al gusto, y añadimos harina poco a poco, aproximadamente la mitad del peso de la calabaza que nos haya salido después de asarla. En mi caso salieron unos 400 gramos de calabaza, y usé unos 250 gramos de harina, lo fui echando poco a poco, ya que unas harinas absorben más líquido que otras... Pero tampoco hay que pasarse, para que después no queden duros, por lo que habrá que dejar la masa blandita, que apenas se pegue a las manos .
6. Una vez hecha la masa la dividimos en unas 4 o 6 porciones, y hacemos unos rulos con ellas sobre la mesa, y los cortamos en porciones de unos 2 cm aproximadamente. Si tenemos una pala para hacer gnocchi estupendo, si no, podemos usar la esterilla de hacer sushi, o si no, le damos forma de bolitas con las manos y ya está.
7. Ponemos a cocer abundante agua con un poco de sal y cuando comience a hervir, echamos los gnocchi. Estarán listos cuando floten en el agua. Los retiramos y reservamos.
8. Aparte, en una sartén, ponemos un poco de aceite y añadimos los portobello limpios y cortados en láminas o en trozos. Añadimos un poco de sal, ajo y perejil deshidratados y dejamos que se rehoguen hasta que se queden a la mitad de volumen.
9. Añadimos el vino y dejamos que evapore el alcohol. Agregamos entonces la nata y el queso en trozos, y salpimentamos al gusto.
10. Cuando el queso se haya fundido, añadimos los gnocchi, damos un par de vueltas y servimos.



Pizza cuatro estaciones

 

La pizza cuatro estaciones es una de las más conocidas de la gastronomía italiana, su nombre se debe a la manera de colocar los ingredientes, en cuatro secciones, sin mezclarse unos con otros, de manera que representen cada uno una estación del año.

Esta que os propongo tiene la masa también casera, pero si no habéis tenido tiempo de prepararla con antelación (ya que tendría que fermentar), podéis comprar una masa fresca en el supermercado, tanto redonda como rectangular, el resultado será igual de rico.

En cuanto a la salsa de tomate, en esta ocasión os indico mi receta de la salsa de tomate para pasta, a la que le añadiríamos unas hojitas de albahaca fresca, pero, igualmente, podríamos utilizar una salsa de tomate comprada.

Ingredientes:
- Salsa de tomate al gusto
- Unas hojas de albahaca fresca
- 125 gramos de mozzarella fresca
- Corazones de alcachofa
- Champiñones
- Aceitunas negras sin hueso
- Jamón, jamón York o salami (al gusto)
- Un poco de aceite de oliva y sal

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 220° C y extendemos la masa sobre la bandeja del horno.
2. Distribuimos la salsa de tomate, las hojitas de albahaca y la mozzarella desmenuzada. Reservamos.
3. En una sartén con un chorrito de aceite, salteamos un poco los corazones de alcachofa con una pizca de sal y retiramos.
4. Salteamos igualmente los champiñones laminados y retiramos.
5. En la pizza, dividimos en cuatro secciones distribuyendo por un lado las alcachofas, por otro los champiñones, en otra parte las aceitunas en rodajitas y, por último, las lonchas de jamón o salami.
6. Horneamos unos 20-25 minutos y listo!

Risotto de ajo negro (manual y thermomix)

 

Hace un par de días estuve viendo uno de mis programas favoritos del Canal Cocina, a cargo de Carmen López del Hierro, y presentaba este risotto de ajo negro pero con lascas de parmesano. Me encantó la idea y me apunté la receta, pero en lugar de utilizar parmesano en la decoración (porque no tenía) utilicé un queso de oveja con trufa que había comprado el fin de semana y que estaba deseando probar...

Como el risotto es un plato que hay que estar removiendo constantemente para que suelte su almidón y quede cremoso, decidí adaptarlo a la thermomix, para así tener esa opción de programar la máquina y mientras poder hacer otras cosas en casa... Toda una maravilla la verdad.

Ingredientes (4 personas):
- 300 gramos de arroz para risotto ( yo utilicé carnaroli)
- Media cebolla grande (o una pequeña)
- 900 gramos de caldo de verduras
- Un buen puñado de ajos negros
- Sal al gusto
- 40 gramos de mantequilla
- 50 gramos de parmesano rallado
- Queso para decorar al gusto

Elaboración manual:
1. Lo primero que haremos será poner el caldo de verduras y los ajos negros en el vaso de la batidora y lo trituraremos bien.
2. Vertemos el caldo en un cazo y lo calentamos hasta que hierva, entonces apagamos y dejamos sobre el fuego para que mantenga en calor (si nuestra cocina es de gas, entonces bajaremos el fuego al mínimo).
3. A continuación, ponemos a derretir la mitad de la mantequilla en una sartén profunda o una olla de perfil bajo.
4. Picamos la cebolla muy finita, para que después se confunda con los granitos de arroz.
5. Ponemos a pochar la cebolla con un poquito de sal y cuando esté casi transparente agregamos el arroz.
6. Damos unas vueltas para que se impregne bien de la grasa y añadimos un poco del caldo caliente.
7. Daremos vueltas constantemente, a fuego medio, hasta que el caldo casi se haya evaporado. Repetiremos esta misma operación hasta que se nos acabe el caldo. Tendremos que calcular el tiempo en el que hacemos esto porque el arroz estará en unos 18 minutos.
8. Pasado el tiempo y terminado el caldo, agregamos el queso rallado y la mitad de la mantequilla que sobró y removemos un par de minutos más.
9. Servimos acompañados del queso en lascas o trozos que más nos guste y listo.

Elaboración con thermomix:
1. Ponemos el caldo de verduras y los ajos negros en el vaso y trituramos 1 min/vel 8.
2. Calentamos 5 min/100°/vel 1. Retiramos y reservamos.
3. Echamos la mitad de la mantequilla en el vaso y derretimos 2 min/100°/vel 1.
4. Echamos la cebolla en trozos grandes y picamos 5 seg/vel 5.
5. Pochamos la cebolla 10 min/120°/vel 1.
6. Añadimos el arroz, el caldo reservado y pelín de sal y programamos 18 min/100°/giro inverso/vel cuchara, sin poner el cubilete.
7. Cuando termine el programa, añadimos el queso rallado y la otra mitad de la mantequilla y programamos otros 2 min/100°/giro inverso/vel cuchara, ahora sí, poniendo el cubilete. Y ya lo tendríamos listo para servir con el queso por encima que más nos guste.



Bacalao con pesto rojo

 

Esta es una receta que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, ya que sería una versión (salvando las distancias) de algo así como un "bacalao con tomate", pues la base principal del pesto rojo es precisamente el tomate.

El pesto (del verbo "pestare", aplastar), en este caso, rojo, es también conocido como pesto siciliano y difiere del genovés, que es más conocido y que tiene el característico color verde de la albahaca, en que se hace tanto con tomates deshidratados en aceite, como frescos (que sería el Trapanese). Después se le agregarían piñones, ajo, parmesano o pecorino y algunas hojas de albahaca. A partir de aquí podremos encontrarnos versiones diferentes de la receta básica, como por ejemplo, en el tipo de frutos secos, o bien con el añadido de otros ingredientes como aceitunas, anchoas, alcaparras...

Ingredientes (2 personas):
- 4 lomos de bacalao
- Aceite de oliva para el bacalao
- 10 tomates deshidratados en aceite
- Un puñado de piñones (también pueden ser nueces, avellanas...)
- 1 diente de ajo sin el germen interior
- Un puñado de hojas de albahaca fresca
- 30 gramos de queso parmesano rallado
- Un chorrito de aceite de oliva

Elaboración:
1. Empezamos elaborando el pesto, ya que el bacalao es lo último, para que no se nos quede frío.
2. Escurrimos muy bien los tomates de su aceite, por ejemplo, con un colador, y los ponemos en el vaso de la batidora.
3. Agregamos los frutos secos, el diente de ajo, la albahaca y el parmesano, un chorrito de aceite y trituramos hasta obtener una pasta, pero con algunos "tropezones", tampoco queremos un puré.
4. Reservamos el pesto y nos ponemos con el bacalao. Yo lo utilizo fresco, pero podéis usarlo desalado sin problema.
5. En una sartén o plancha, ponemos un poquito de aceite y ponemos los lomos de bacalao, unos 4 - 5 minutos por cada lado, para que no se quede seco.
6. En los platos para servir, colocamos una base del pesto y colocamos encima los lomos de bacalao. Podemos adornar con unas hojitas de albahaca fresca o un poco más de pesto.
7. Podemos acompañar este bacalao, como he hecho en esta ocasión, con unas patatas asadas con piel, que le van muy bien y están riquísimas.



Fetuccini Alfredo

 

No sé porqué no había probado antes a hacer esta salsa, que se hizo famosa gracias a su autor, Alfredo di Lelio, que la creó en 1914 y la dio a conocer en su restaurante Alfredo alla Scrofa, en Roma. Sin embargo, en 1938 vendió el restaurante a Mario Mozzetti, que mantuvo el nombre y la receta.

Años más tarde, algunos empresarios propusieron a Alfredo abrir un nuevo restaurante. El local abrió en la Plaza Augusto Imperatore. Más tarde su hijo, abrió otro restaurante en el Rockerfeller Center de Nueva York, llamado Alfredo's.

La receta no puede ser más sencilla, un poco calórica, pero muy cremosa y rica, hecha a base de nata, mantequilla y queso, que puede ser parmesano o grana padano, y aromatizado con ajo. En un periquete la tenemos lista!

Ingredientes (4 personas):
- 300 gramos de fetuccini (o nidos al huevo)
- 85 gramos de mantequilla
- 2 dientes de ajo
- 200 ml de nata líquida
- Pimienta blanca molida
- 150 gramos de queso rallado a elección
- Perejil picado para servir

Elaboración:
1. En una olla, ponemos abundante agua a hervir con una cucharada de sal. Cuando rompa a hervir, añadimos la pasta y la cocemos el tiempo que nos indique el paquete, que suele ser entre 8 y 10 minutos.
2. En otra olla, o sartén honda, ponemos la mantequilla en dados y la fundimos a fuego medio.
3. Una vez fundida, añadimos el ajo picado muy finamente y lo doramos.
4. Vertemos la nata, la pimienta y el queso, bajamos el fuego y removemos hasta que el queso se funda.
5. Escurrimos la pasta y la vertemos sobre la salsa y removemos.
6. Servimos espolvoreando perejil picado por encima.

Nota:
Podemos servir esta pasta junto con algo de proteína, como un filete de pollo a la plancha o de salmón.

Arroz negro con gambas y mejillones

 

Confieso que soy muy arrocera, me encantan los platos de arroz, ya sea con verduras, con pescado o marisco (como este arroz con carabineros a la naranja), sueltecito, meloso, cremoso (como este risotto salvaje), en sopa, en sushi, en arancini... Eso sí, siempre que sea salado, ya que de forma dulce, es decir, en el típico arroz con leche, no me hace tanta gracia, aunque eso no quiere decir que no esté bueno...

En este caso he hecho las medidas para 4 raciones, aunque siguiendo las indicaciones podéis calcular las cantidades para hacerlo para más o para menos personas. El caldo se suele hacer con pescado de morralla (de roca), pero sólo he utilizado únicamente las cabezas de los gambones (me faltó ir a la pescadería...). También se le añaden anillas de calamar a este típico arroz, que se sofreirían cuando echamos las gambas a la sartén (aunque yo en este caso no se las puse). 
Es un arroz tradicional de la zona del Levante español, de los pueblos pesqueros de la costa. En Italia tienen unos arroces parecidos denominados "riso (o risotto) al nero di seppia" y "riso (o risotto) nero a la Fiorentina", con la diferencia del añadido del queso parmesano e incluso, vino blanco.

Ingredientes para el caldo:
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- Un chorrito de aceite de oliva
- 1 pimiento verde italiano
- Medio pimiento rojo
- Las cabezas de las gambas
- 200 gramos de tomate rallado o triturado
- 1 cucharada de tomate concentrado
- Unas hebras de azafrán
- Opcional: una pastilla de caldo de pescado
- Sal al gusto
- De 1 litro y medio a 2 litros de agua

Ingredientes para el arroz: (4 personas)
- 100 gramos de arroz por persona (en vasos de agua yo lo mido así: 1 vaso sería para dos personas, por tanto, utilizaremos dos vasos)
- 1 diente de ajo
- Aceite de oliva
- 300 gramos de gambas o gambones
- Algunos mejillones previamente hervidos o cocidos al vapor
- 200 gramos de tomate rallado o triturado
- 1 cucharada de carne de pimiento choricero (también puede ser de ñora, pero si no tenemos, lo podemos sustituir por 1 cucharadita de pimentón dulce)
- De 2 a 4 sobres de tinta de sepia o de calamar (yo utilicé 2, depende de la intensidad de negro que queramos conseguir)
- Sal al gusto
- El doble de caldo de lo que hayamos puesto de arroz, en este caso, 4 vasos (que equivaldría aprox. a 1 litro)

Elaboración del caldo:
1. En una olla, echamos un chorrito de aceite de oliva y ponemos el ajo laminado o en trozos, no importa mucho el tamaño, ya que después lo batiremos todo. Dejamos que se sofría un poco y añadimos la media cebolla picada.
2. Añadimos también los dos pimientos cortados en trozos y rehogamos bien. Lo dejamos unos minutos y añadimos las cabezas de las gambas. Las aplastamos un poco para que suelten un poco del jugo.
3. Cuando haya rehogado un ratito, añadimos el tomate rallado y el tomate concentrado. Removemos bien y salamos al gusto.
4. Finalmente, añadimos el agua y el azafrán. Opcionalmente podemos añadir una pastilla de caldo de pescado para darle más intensidad de sabor. Dejamos cocer este caldo unos 15 - 20 minutos aproximadamente.
5. Pasado este tiempo, trituramos con una batidora de mano y colamos el caldo con un colador de malla fina. Reservamos el caldo para después.

Elaboración del arroz:
1. En una paellera o sartén grande echamos un chorro de aceite de oliva, el suficiente para cubrir la superficie. Añadimos picado muy finamente el diente de ajo y lo sofreímos para que suelte su aroma.
2. A continuación, añadimos las gambas o gambones ya pelados y sin la tripa. Removemos bien. El fuego deberá estar a una temperatura media-alta.
3. Después añadimos el tomate y la carne de pimiento choricero, de ñora o el pimentón, removemos muy bien y salamos al gusto.
4. Ahora añadimos el arroz y lo removemos bien, dejando que se sofría un poco y que se impregne bien de los sabores. Lo dejamos más o menos igualmente distribuido por toda la sartén y añadimos la medida del caldo. Recordad: el doble de caldo que de arroz, aunque si lo queremos más meloso, echaríamos dos vasos y medio por cada uno de arroz, eso ya es al gusto, aunque a mí, el arroz negro me gusta que quede más sueltecito, de hecho, el arroz negro típico valenciano, es un arroz seco. Echamos también los sobres de tinta.
5. Meneamos un poco la paellera o sartén para colocar todo y que el color negro se distribuya de manera uniforme, o ligeramente con una cuchara de madera y ya no movemos el arroz para nada, ya que si lo hiciéramos, empezaría a soltar almidón y nos saldría con la textura cremosa de un risotto.
6. Ahora viene lo más "complicado": el tiempo del arroz. Yo he utilizado la variedad JSendra, donde dice el paquete que el tiempo de cocción es de 15 a 17 minutos. En este caso, yo lo dejo 10 minutos a fuego fuerte y después lo bajo y lo dejo otros 7 u 8 minutos. Después lo apago y cubro con un paño para que repose otros 5 minutos. Si con estos tiempos, lo probáis y aún no está podéis dejarlo a fuego medio e ir probando a cada minuto para comprobar si está hecho. Si aún no lo está pero le falta caldo, agregáis más, siempre sin mover el arroz.
7. Al bajar el fuego, pasados esos diez primeros minutos, ponemos los mejillones por encima, tantos como nos guste (o nos quepan, jeje).
8. Pasado el tiempo de reposo, ya podemos servir nuestro arroz negro, que podemos acompañar con el clásico alioli, ¡de rechupete!

Risotto salvaje

 


Me encantan los risottos, bueno, me encanta el arroz en general y los risottos en particular... Ya os hablé de la historia de su origen cuando publiqué la receta del risotto de espárragos con jamón, por lo que, si aún no lo habéis visto, os invito a echarle un vistazo.

En esta ocasión os traigo una receta que publiqué hace tiempo en mi perfil de la plataforma cookpad y que titulé "Arroz salvaje", como una fusión entre lo mediterráneo y lo oriental, ya que, en lugar de emplear arroz de las variedades que suelen ser comunes en los risottos, como el carnaroli o el arborio, utilicé el llamado "arroz salvaje", una mezcla de arroces que, en realidad, son para guarnición, de hecho, yo a veces lo utilizo como acompañamiento de un buen pollo al curry. Por eso en este caso, aunque el auténtico risotto no lo lleva, en la receta he puesto nata, ya que es un arroz largo que no suelta el almidón que sueltan esas otras variedades pero queremos lograr la cremosidad típica. Las proporciones os darán más o menos para 4 platos, para que calculéis lo que necesitéis.

Ingredientes:
- 2 vasos de arroz salvaje (la medida de un vaso es de unos 200 - 240 ml)
- 200 ml de nata líquida para cocinar
- 500 ml de caldo (puede ser de verduras, pollo o carne, al gusto)
- 30 gramos de mantequilla sin sal o aceite de oliva
- 300 gramos de champiñones frescos
- 1 cebolla mediana
- Sal y pimienta al gusto
- Queso parmesano rallado al gusto (u otro de vuestra preferencia)

Elaboración:
1. Lo primero que haremos, si el caldo lo tenemos frío, será ponerlo a calentar, para que al echarlo sobre el arroz no se corte la cocción por el choque de temperatura.
2. Mientras, pelamos y picamos la cebolla finamente. También limpiamos muy bien los champiñones y los cortamos en finas láminas.
3. En una sartén honda, ponemos la mantequilla a derretir (o bien el aceite de oliva). Agregamos la cebolla, con el fuego a potencia media-alta, para que se vaya ablandando, removiendo de vez en cuando.
4. Cuando la cebolla empiece a ponerse transparente, agregamos los champiñones y los cocinamos por unos minutos. Cuando estén ya marroncitos, agregamos un cacito de caldo y la nata líquida. Salpimentamos al gusto y removemos bien.
5. Pasados un par de minutos, agregamos el arroz y lo removemos bien para que se impregne de los líquidos y sus sabores.
6. Poco a poco, iremos agregando el caldo, de cazo en cazo, dejando que el arroz lo vaya absorbiendo mientras removemos constantemente.
7. Cuando añadamos el último cazo de caldo, añadimos también el queso rallado y terminamos de remover hasta que nos quede cremoso. Si se nos acaba el caldo pero el arroz aún no está listo, podemos añadir un poco de agua (siempre caliente) y ajustamos de sal, y lo servimos recién hecho.

Masa de pizza con levadura (manual y thermomix)


Siempre que puedo, me gusta hacer masa de pizza casera para así evitar comprarla, que no es que las que vendan sean malas, qué va, las hay de muy buena calidad y a muy buen precio, pero si os pasa como a mí, la versión casera os sabrá mil veces mejor... Después, para hacerla en versión "rápida", suelo rellenarla con la típica salsa de tomate frito, atún en conserva y daditos de fiambre de pavo, lo cubro con mozzarella rallada y al horno.
Otras veces le pongo unos tomatitos cherry, unas anchoas y un poco de pimiento verde italiano en rodajas finas... en fin, que cualquier cosa que tengamos rondando por la nevera nos sirve, ya sean ingredientes recién comprados, u otros que tengamos abiertos y no sepamos cómo gastar, lo que convertiría nuestra pizza en una receta de aprovechamiento...

También podemos, claro está, elaborar pizzas más sofisticadas, probando salsas nuevas, o hacer nuestra versión de pizzas célebres, como la cuatro estaciones, la barbacoa, la carbonara, y ¿por qué no? la hawaiana.

Esta receta es la que utilizo siempre desde que la conocí a través del libro básico de la thermomix, pero se puede elaborar de forma manual sin problemas. Lleva levadura de panadería, por lo que la masa nos saldrá bien "gordita" y esponjosa. La receta original dice que la dejemos reposar durante una media hora en un bol engrasado con aceite y tapado con film transparente o un paño limpio. Yo esto no suelo hacerlo por cuestión de tiempo, pero aún sin hacerlo, la masa crece perfectamente en el horno, así que lo dejo a vuestra elección, ya que de ambas formas sale bien.

Ingredientes:
- 200 ml de agua a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cubito de 25 gramos de levadura fresca (podemos sustituirlo por un sobre de 7 gramos de levadura seca de panadería)
- 400 gramos de harina de fuerza (o común si no tenemos en ese momento)
- 30 gramos de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal

Elaboración manual:
1. Primero, desmenuzamos la levadura (o echamos el sobre) en el agua y removemos bien hasta que quede bien disuelta.
2. Ponemos la harina en un recipiente y hacemos un hueco en el centro. En él, vertemos el aceite, el agua con la levadura, la sal y el azúcar. Lo amasaremos bien hasta formar una bola.
3. Como os comentaba antes, si queréis dejarla reposar, la ponéis en un bol engrasado y lo tapáis con un paño o con un trozo de papel film, durante media hora o 45 minutos.
4. Sobre una superficie enharinada, estiramos la masa con ayuda de un rodillo y le damos forma cuadrada o redonda y rellenamos con los ingredientes deseados.
5. Horneamos a 200º C durante 20-25 minutos, cuando veamos que los bordes están dorados.

Elaboración en thermomix:
1. Ponemos en el vaso el agua, la levadura y el azúcar y mezclamos 20 seg/vel 2.
2. Añadimos la harina, el aceite y la sal y amasamos 2 min/vel. espiga.
3. A partir de aquí, seguiríamos los mismos pasos que la elaboración anterior desde el punto 3.

Risotto de espárragos con jamón


Típico de la zona de Milán y la Lombardía, el risotto (de "riso", "arroz" en italiano) es, junto con la pasta y la pizza, uno de los platos más conocidos de Italia. Dependiendo de las regiones, se prepara de una forma u otra, pero básicamente, es un arroz cocido en caldo al que se le agregan todo tipo de ingredientes como verduras, carnes, pescados y mariscos, setas, etc.

El origen no está muy claro y tiene mucho de leyenda. Nestor Luján nos lo cuenta en su "Historia de la gastronomía":
"Famoso es el risotto alla milanese, que es el arroz dorado de la Lombardía. (...) Pretenden los tratadistas lombardos de gastronomía y otros graves eruditos que no se conoce el nombre del inventor del arroz a la milanesa pero sí el año exacto de su creación: 1574. Las crónicas lisonjeras y de bella invención aseguran que lo creó un discípulo del maestro Valerio de Flandes, el artista que hizo las vidrieras del duomo de Milán. Este mozo apuesto se enamoró de la hija del viejo maestro flamenco, que era bellísima como corresponde a toda protagonista de leyendas, pálida y muy rubia. La pidió en matrimonio y se celebró la boda. En el festín nupcial, el joven esposo, para solemnizar el acontecimiento, hizo preparar un plato de su invención, que no era otro que el arroz coloreado con el azafrán, especia que venía de Venecia. El avisado doncel conocía el poder colorante del azafrán, y además, sabía también que era innocuo. (...) Cuando el arroz llegó a la mesa, los alborozados comensales se maravillaron de aquella impresionante fuente de granos de oro viejo, como las pepitas que traían los antiguos ríos ibéricos, y desde entonces se utilizó el azafrán para condimentar el arroz."
Como decía, en cada región se elabora de una manera distinta, pues hay zonas en las que el caldo se agrega al principio, mientras que en otras, se agrega después. La variedad de arroces que se suelen utilizar son el "carnaroli", "arborio", "maratelli", "baldo", "vialone nano"... que le aportan una textura cremosa gracias al almidón, es por ello que el arroz no debe lavarse previamente y debe removerse constantemente durante su cocción (aunque tengo que confesar que en esta ocasión utilicé un arroz común). Antes del arroz, se hace primero un sofrito con ajo y cebolla que le aportará sabor.

Ingredientes:
- 1 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- 50 gramos de mantequilla
- 50 gramos de aceite de oliva
- 500-600 gramos de espárragos verdes
- 100 gramos de jamón en virutas o tacos
- 50 ml de vino blanco
- La medida de dos vasos de 250 ml de arroz
- 1 litro de caldo de verduras caliente
- Sal y pimienta al gusto
- Parmesano rallado o en lascas al gusto

Elaboración:
1. Primero, limpiaremos bien los espárragos, quitándoles la parte leñosa del tallo y cortándolos en trozos. Reservamos.
2. Por otro lado, picamos finamente la cebolla y el ajo y los sofreímos en una sartén honda con el aceite, ya derretida, a fuego medio, para que la cebolla vaya "sudando".
3. Después, añadimos el arroz y lo removemos bien para que se impregne de la grasa, lo que se denomina "tostatura". Y acto seguido, añadimos los espárragos y el jamón, removiendo bien. Agregamos también el vino y dejamos que evapore el alcohol.
4. Poco a poco, vamos añadiendo el caldo, que deberá estar caliente, cucharón a cucharón, y sin dejar de remover, para que los granos de arroz vayan soltando el almidón. Continuaremos así hasta que el arroz esté cocido (aproximadamente 20 minutos).
5. Una vez cocido el arroz, se hace la "mantecatura", es decir, le agregamos el parmesano rallado y la mantequilla, para que se derritan y servimos.

Pasta con falsa carbonara (thermomix)


Es esta una versión fácil y cómoda de una salsa carbonara que podemos encontrar en el libro básico verde de la thermomix, ya que, como sabemos, la auténtica carbonara no lleva nata en su preparación...
En este caso, utilicé hélices, pero podéis utilizar cualquier otro tipo de pasta corta. También dice que usemos bacon, pero le pongo taquitos de jamón serrano o bien fiambre de pavo en daditos, que tienen menos grasa y son más sanos. También he variado la cantidad de cebolla, ya que el libro dice que hay que poner tan sólo 35 gramos, mientras que yo echo la cebolla entera (que pueden ser unos 150 gramos aprox), y me salto el paso inicial de rallar el queso, al comprarlo ya rallado.

Ingredientes:
- 1 cebolla (aprox. 150 gramos)
- 35 gramos de aceite de oliva
- 120 gramos de jamón en taquitos (o 200 gramos de bacon en taquitos o fiambre de pavo en dados)
- 200 gramos de nata líquida
- 450 gramos de agua
- Pizca de sal
- 250 gramos de pasta corta
- 1 huevo batido
- Queso parmesano en polvo

Elaboración:
1. Ponemos en el vaso la cebolla y el aceite y troceamos 6 seg/vel 4. Sofreímos 4 min/120º/vel 1.
2. Añadimos el jamón (o el bacon) y volvemos a sofreír 3 min/120º/giro inverso/vel. cuchara.
3. Agregamos la nata, el agua, la sal y la pasta y programamos el tiempo que indique el paquete/100º/giro inverso/vel. cuchara.
4. Añadimos el huevo batido y mezclamos 2 min/100º/giro inverso/vel. cuchara.
5. Vertemos en una fuente y espolvoreamos el queso al gusto.

Salsa de tomate para pasta (thermomix)


Esta salsa de tomate es deliciosa y no sólo sirve para pasta, sino también para acompañar, por ejemplo, unas judías verdes al vapor, o para hacer unos huevos rellenos... incluso, como salsa base para pizza.
La receta original viene en el libro verde de la TM5 pero yo le echo más cantidad de azúcar de la que pone y algo más de sal.

Ingredientes:
- 1 cebolla en trozos (aprox. 120-150 gramos)
- 1 diente de ajo
- 50 gramos de aceite de oliva
- 800 gramos de tomate pelado en conserva (1 lata)
- 2 cucharaditas de azúcar (o al gusto)
- 1 cucharadita de sal (o al gusto)
- 5-10 hojas de albahaca fresca (o 1 cucharada seca si no tenemos)

Elaboración:
1. Ponemos en el vaso el ajo, la cebolla y el aceite y troceamos 5 seg/vel 5. Sofreímos 7 min/120º/vel 1.
2. Añadimos el resto de ingredientes y programamos 20 min/100º/vel 2.
3. Al acabar, trituramos un poco: 5 seg/vel 4.

Berenjenas a la parmesana (thermomix)


Esta es una receta que hago muchísimo en casa porque me encanta la berenjena y porque cunde mucho (aunque en la foto no lo parezca, jeje). Recuerdo que la primera vez que vi hacerla en thermomix fue en un taller que hicieron en la delegación junto con otras recetas de semana santa como el potaje de vigilia y las torrijas al vapor (¡no os las perdáis!).

La receta original de estas berenjenas la podemos encontrar en la colección "Dieta mediterránea", ya he probado unas cuantas de esa colección y la verdad es que me encanta.


Ingredientes:
- 800 gramos de tomate triturado en conserva
- 70 gramos de aceite de oliva
- 2 cucharaditas de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de albahaca seca
- 3 berenjenas cortadas en rodajas de medio cm
- 100 gramos de queso parmesano rallado
- 150 gramos de queso mozzarella

Elaboración:
1. Ponemos el tomate triturado en el vaso, añadimos el aceite, sal, azúcar, orégano y albahaca.
2. Ponemos el recipiente varoma en su posición y colocamos las rodajas de berenjena de forma vertical, dejando algunas ranuras libres para que entre el vapor. Tapamos el varoma.
3. Programamos 30 min/varoma/vel 1.
4. Precalentamos el horno a 200º C.
5. En una fuente de horno, ponemos 1/3 de las rodajas, espolvoreamos con 1/3 del parmesano y la mitad de la mozzarella. Cubrimos con 1/3 de la salsa de tomate. Repetimos hasta acabar con la berenjena y el tomate y finalizamos cubriendo con el resto del parmesano.
6. Horneamos 15 minutos y después gratinamos 5 minutos para que se dore el queso y ya está listo para servir.

Salsa pesto (thermomix)


La verdad es que la albahaca me encanta, podría echársela a todo... lo mismo me pasa con el curry, pero claro, eso sería imposible... Con esta salsa no podremos solamente acompañar un plato de pasta sino que podremos usarlo como relleno (unos canelones, una lasaña, incluso unos champiñones...), y también, por ejemplo, como base para una pizza en lugar del tradicional tomate. En serio, probadlo, está muy rico y es sorprendente.

Esta receta es la que viene en el libro básico verde, pero podemos saltarnos el paso 1 que viene descrito si directamente compramos el parmesano rallado, que es como os lo describo a continuación:

Ingredientes:
- 80 gramos de queso parmesano rallado
- 30 gramos de piñones
- 1 diente de ajo (opcional)
- 80 gramos de albahaca fresca
- 150 gramos de aceite de oliva
- 1/2 cucharadita de sal (o al gusto)

Elaboración:
1. Ponemos todos los ingredientes en el vaso y trituramos 20 seg/vel 7.
2. Servir directamente o conservar en un tarro con tapa en el frigorífico 2-3 días.

Spaguetti con almejas y setas (thermomix)


Podríamos denominar a este plato como spaguetti alle vongole e funghi, como el clásico de la cocina napolitana, un plato de origen humilde servido tradicionalmente en vísperas de Navidad, aunque el italiano no lleva setas y sí lleva vino blanco y tomate rallado.
La receta la vi en dos colecciones de Cookidoo: "Sorprende a tus invitados" y "Sabores de Italia", que además de las setas, también incorpora alcachofas, aunque en ese momento no me apeteció ponerlas, por lo que dejé la receta tal cual os la escribo a continuación, aunque os remito, si tenéis cuenta en la plataforma, a esas dos colecciones si queréis añadir las alcachofas.



Ingredientes:
- 600 gramos de agua
- 2 cucharaditas de sal
- 500 gramos de almejas
- 2 dientes de ajo
- 30 gramos de aceite de oliva
- 300 gramos de setas frescas
- 300 gramos de spaguetti
- Perejil fresco picado

Elaboración:
1. Previamente a la receta, ponemos las almejas en agua con sal durante unos 30 minutos para que vayan abriéndose y soltando la arena. Las enjuagamos bien y reservamos.
2. Ponemos los 600 gramos de agua con sal en el vaso. Situamos el Varoma en su posición y colocamos en él las almejas. Tapamos y programamos 15 min/Varoma/vel 1.
3. Retiramos el Varoma. Reservamos 100 gramos del líquido de cocción y desechamos el resto.
4. Ponemos en el vaso el ajo y el aceite y troceamos 3 seg/vel 5.
5. Añadimos las setas troceadas y sofreímos 3 min/120º/giro inverso/vel. cuchara.
6. Añadimos el líquido de cocción reservado, sal al gusto, el perejil picado y programamos 8 min/100º/giro inverso/vel. 1.
7. Mientras, en una olla, cocemos los spaguetti según las instrucciones del fabricante.
8. Finalmente, en una fuente, colocamos los spaguetti con las almejas y bañamos con la mezcla de las setas.

Lasaña bolognesa (manual y thermomix)


La salsa bolognesa, o boloñesa, es una de las salsas italianas más conocidas, junto con el pesto o la carbonara, por ejemplo, siendo el emblema de la zona de la Emilia-Romagna, concretamente de su capital, Bolonia. Pero parece que su origen no provendría de allí sino de la antigua Roma, cuando era simplemente un plato de carne que en el siglo I a.C. se cocinaba en la Galia y donde era conocido como "ragout", y del que derivaría el italiano "ragù". Los romanos, pues, adoptarían este plato, al que añadirían verduras y condimentos.
La Universidad de Bolonia, con su gran trasiego de estudiantes y docentes durante la Edad Media, contribuyó a la difusión de este plato que no incorporaría la pasta hasta 1487, cuando Mastro Zafirano, cocinero de la corte de Annibale II Bentivoglio, señor de Bolonia, inventó los tagliatelle con motivo de los esponsales del duque con Lucrezia d'Este, noble italiana, hija ilegítima de Ercole I d'Este, duque de Ferrara. Augusto Majani, artista boloñés, diseñó la imagen para la conmemoración del V Centerario de la invención de esta pasta, en 1931.

[Alessandro Molinari Pradelli, Bologna tra storia
e osterie: Viaggio nelle tradizioni enogastronomiche
petroniane, Pendragón, Bolonia, 2001, pág, 90]

Sin embargo, el añadido del tomate no llegaría hasta después del descubrimiento del Nuevo Mundo, cuando fue incorporado a las cocinas europeas, ya en el siglo XVI.

Tradicionalmente, la carne se cuece en leche, y debe ser, generalmente, de buey, nunca de cerdo, y cortarse a cuchillo en dados pequeños. Esta receta original fue depositada por la Accademia Italiana della Cucina en la Camera di Comercio Industria Artigianato e Agricoltura di Bologna en 1982.

En esta ocasión, la hemos preparado como relleno de lasaña, pero lo habitual es presentarla con tagliatelle o pappardelle (nunca con spaguetti, aunque sea bastante popular fuera de territorio italiano).

Para hacerla con thermomix, seguiremos los pasos indicados en el libro básico verde, del cual podremos omitir el paso de rallar el queso si ya lo compramos rallado.

Ingredientes para la salsa bolognesa:
- 800 gramos de carne de ternera picada
- 1 rama de apio
- 2 zanahorias
- Media cebolla (aprox. 150 gramos)
- 40 gramos de aceite de oliva
- 100 gramos de vino blanco
- 300 gramos de tomate triturado
- Sal y pimienta al gusto

Ingredientes para la bechamel:
- 1 litro de leche tibia
- 80 gramos de mantequilla blanda
- 100 gramos de harina
- 1 cucharadita de sal
- Pizca de nuez moscada molida

Para el montaje:
- 12 placas de lasaña
- Queso rallado/en polvo para gratinar

Elaboración manual:
1. Picamos finamente el apio, la zanahoria y la cebolla y lo rehogamos en una sartén con el aceite a fuego medio durante unos 20 minutos.
2. Agregamos la carne y subimos el fuego (para que la carne se selle bien y no suelte agua). Salpimentamos al gusto y vamos removiendo con una espátula.
3. Añadimos el tomate y el vino y probamos de sal. Cocinamos a fuego bajo para que el líquido evapore y se forme la salsa. Esto podría llevarnos un par de horas. Reservamos para el montaje.
4. Preparamos las placas de lasaña según nos indique el fabricante. Mientras, precalentamos el horno a 180º C.
5. Para preparar la bechamel, ponemos en un cazo la mantequilla y la derretimos, agregamos la harina y mezclamos con unas varillas. Una vez mezclado, vamos añadiendo la leche y removiendo para evitar grumos. Añadimos la sal y la nuez moscada y seguimos removiendo hasta que espese.
6. Para montar la lasaña, en una fuente de horno previamente engrasada, pondremos una capa de placas y las cubrimos con la salsa boloñesa. Repetimos hasta acabar con la salsa y cubrimos la última capa de placas con la bechamel y el queso.
7. Metemos en el horno 15-20 minutos, gratinando los últimos 5 minutos.

Elaboración en thermomix:
1. Ponemos las verduras de la salsa troceadas en el vaso con el aceite y picamos 5 seg/vel 7. Sofreímos 5 min/120º/vel 2.
2. Añadimos la carne, desmenuzada para que no se haga un bloque y rehogamos 8 min/120º/giro inverso/vel 1.
3. Agregamos el vino y programamos 5 min/varoma/giro inveso/vel 1.
4. Añadimos el tomate, sal y pimienta y dejamos cocer 20 min/100º/giro inverso/vel. cuchara. Vertemos esta salsa en un bol y reservamos.
5. Mientras, cocemos las placas como nos indique el fabricante. Precalentamos el horno a 180º C.
6. Sin necesidad de lavar el vaso, haremos la bechamel: vertemos todos los ingredientes y programamos 12 min/100º/vel 3.
7. Montamos la lasaña siguiendo el paso 6 de la elaboración manual y horneamos de la misma manera.

Tiramisú de fresas (thermomix)


Hace ya tiempo publiqué esta foto en mi perfil de Instagram, aunque no lo acompañé de la receta. En ocasiones, la falta de tiempo crónica que tenemos en estos tiempos nos hace posponer cosas y luego cuando tenemos tiempo se nos olvida... bueno, mi excusa ha sido la oposición, que me ha tenido dos años en "stand by", espero ahora que ya ha terminado todo, ponerme al día y continuar indagando, probando y escribiendo...

La receta original la encontré en el libro de Cookidoo "Tarde con amigos", aunque no la seguí fielmente, ya que hice algunos cambios en cuanto a proporciones, pero el resultado sigue siendo realmente bueno. También os invito a ver la receta del tiramisú clásico o este otro de chocolate.


Ingredientes (para 8 vasitos):
- 200 gramos de fresas limpias y lavadas
- 250 gramos de azúcar
- 100 gramos de agua
- 2 huevos
- 500 gramos de queso mascarpone
- Bizcochos de soletilla

Elaboración:
1. Cortamos 100 gramos de fresas en cubitos o láminas y reservamos.
2. Ponemos en el vaso los 100 gramos de fresas restantes, 100 gramos de azúcar y el agua y troceamos 10 seg/vel 5. Programamos 15 min/90º/vel 1. Retiramos a un bol para que se enfríe.
3. Lavamos el vaso y ponemos la mariposa en las cuchillas.
4. Agregamos al vaso los huevos enteros con el resto del azúcar y batimos 6 min/vel 3,5.
5. Retiramos la mariposa y, sin cubilete, batimos 2 min/vel 3 mientras agregamos el mascarpone por el bocal de la tapa.
6. Para montar los vasitos, mojamos trozos de los bizcochos de soletilla en el almíbar de fresas que teníamos reservado y los ponemos en la base, rellenamos con la mezcla de queso y terminamos decorando con las fresas cortadas en cubitos reservadas al principio. También podemos poner un poco más de almíbar sobre ellas si nos apetece...

Bizcocho genovés (manual y thermomix)


La verdad es que este bizcocho italiano es una maravilla: puede utilizarse solo (con un poco de azúcar glass por encima) o rellenarse para hacer las más variadas y diferentes tartas: de frutas (como por ejemplo esta tarta de fresas con nata), con crema pastelera, nata, trufa, San Marcos, brazo de gitano, fraisier...de hecho, es la base de bastantes dulces franceses. Incluso, si sustituimos parte de la harina por cacao puro podríamos usarlo como base para una tarta Sacher por ejemplo... 

Este bizcocho, que toma su nombre de la ciudad de Génova, no lleva levadura, por lo que su esponjosidad y altura se deben gracias al aireado de la masa a la hora de batirlo. Existe un libro de recetas de 1884, de Arthur Robert Kenney-Herbert, titulado Sweet Dishes: a little treaties on confectionery and entremets sucrés, que describe esta receta de forma simple. Si os apetece consultarlo, podéis hacerlo en línea, ya que se encuentra digitalizado aquí: en la web archive.org (en inglés).


Por otra parte, la miga de este bizcocho es algo seca, por lo que es conveniente humedecerla con algún jarabe líquido (simplemente agua y azúcar), con café o con algún licor de nuestra preferencia...

Ingredientes:
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 120 gramos de azúcar
- 1 cucharadita de azúcar vainillado o vainilla líquida
- 120 gramos de harina normal
- Pizca de sal

Elaboración manual:
1. Precalentamos el horno a 180º C y preparamos un molde de unos 20 - 22 cm de diámetro con mantequilla y harina y papel de hornear.
2. En un bol, ponemos los huevos enteros junto con la pizca sal (media cucharadita más o menos), el azúcar y la vainilla y batimos con varillas eléctricas (o con un robot tipo KitchenAid), primero a velocidad media, y después a velocidad alta, hasta que los huevos blanqueen y tripliquen su volumen. Esto nos llevará aproximadamente entre 10 y 15 minutos.
3. Una vez batido, sobre el mismo bol, ponemos un colador para tamizar la harina antes de mezclarla. La mezclamos con ayuda de una espátula, con movimientos envolventes, para evitar en lo posible que la mezcla se baje.
4. Vertemos la mezcla en el molde y horneamos 20 - 25 minutos. Dejamos el bizcocho en el molde unos 10 minutos antes de desmoldar y después lo colocamos sobre una rejilla para que termine de enfriar antes de rellenarlo al gusto.

Elaboración en thermomix:
1. Igualmente, precalentamos el horno a 180º C y preparamos el molde.
2. Colocamos la mariposa en las cuchillas y echamos en el vaso los huevos, la sal, el azúcar y el azúcar vainillado o la vainilla líquida y batimos 6 min/37º/vel 4.
3. Cuando termine, volvemos a batir, esta vez sin temperatura, 6 min/vel 4.
4. Añadimos la harina y mezclamos, 4 seg/vel 3.
5. Retiramos la mariposa y terminamos de mezclar con la espátula si fuera necesario.
6. Como en la elaboración manual, vertemos en el molde y horneamos de la misma manera.

Panettone clásico


No os quiero ni contar cómo huele en casa cada vez que hago panettone, si nunca lo habéis hecho probadlo, se tarda un poco pero merece la pena... Esta receta ya la tenía publicada en mi perfil de la plataforma Cookpad pero no aquí en el blog, así que ya era hora de ponerla...
Como veréis en las fotos, yo utilizo la panificadora para amasar la masa, pero podéis utilizar cualquier robot amasador o incluso hacerlo a mano, que no os dé miedo!

Ingredientes: (para 2 panettones de 15 cm de diámetro)

Para el prefermento:
- 100 gramos de harina
- 100 ml de leche
- 1 cubito de levadura fresca (25 gramos)
- 1 cucharada de azúcar vainillado (o normal)

Para la masa:
- 4 huevos
- 150 gramos de mantequilla blanda
- 1 cucharadita sal
- 150 gramos de azúcar blanco
- Ralladura de 1 limón
- Ralladura de 1 naranja
- El prefermento
- 600 gramos de harina

Para el relleno:
- 100 gramos de pasas sin pepita
- 100 gramos de fruta confitada o escarchada

Elaboración:
1. Vamos a empezar haciendo el "prefermento": desmenuzamos la levadura y la disolvemos en la leche que tiene que estar tibia (pero no caliente, para que la levadura no se "muera"). Mezclamos con los 100 gramos de harina y la cucharada de azúcar.
2. Lo mejor es que lo pongamos en una jarra o recipiente alto porque crecerá bastante. Lo tapamos con un film y lo dejamos en un lugar cálido hasta que doble su volumen. Dependiendo de la humedad y la temperatura tardará más o menos tiempo.


3. Una vez fermentado, seguimos con la elaboración de la masa propiamente dicha. Si lo hacemos en panificadora o thermomix, añadiremos los ingredientes en el orden indicado en la lista. Si lo hacemos con robot amasador (tipo kitchen aid), pondremos primero la harina y haremos un hueco en el centro donde pondremos lo demás.
4. Hay que amasar hasta obtener una masa homogénea, como la de la foto. Os puede llevar unos 15 o 20 minutos.


5. Mientras, ponemos a hidratar las pasas en agua, zumo de naranja, ron o cognac, y partimos en trocitos la fruta confitada.
6. Tapamos la masa con un paño y la dejamos reposar en un lugar cálido hasta que doble su volumen (puede tardar una hora más o menos).


7. Sobre una superficie ligeramente enharinada, amasamos un poco para desgasar y estiramos con un rodillo hasta dejarlo como un rectángulo. Repartimos las pasas, ya escurridas, y la fruta confitada por la superficie.


8. Enrollamos a lo largo y cortamos el rulo por la mitad para obtener dos rollos iguales. Juntamos los extremos de cada rollo para hacer un círculo.


9. Ahora ponemos cada círculo en su molde (un poco engrasado con mantequilla) con los extremos que hemos juntado hacia abajo, y acomodamos la bola al molde de manera que nos quede más o menos lisa la superficie.


10. Volvemos a dejar que doble de volumen, veremos que la masa llega hasta el borde del molde o casi. Entonces les hacemos un corte en cruz y pintamos con mantequilla derretida. Metemos en el horno precalentado a 170º C unos 35-40 minutos. La masa crecerá por encima del molde tomando esa forma característica como de magdalena, pero no se derretirá dentro del horno ni nada parecido, así que ¡ánimo!


Tiramisú clásico


Como sabéis, el tiramisú es uno de los típicos postres italianos, junto con la panna cotta, la cassata siciliana o el gelato (helado) entre otros... En casa nos encanta el tiramisú en todas sus formas y variantes, de hecho, además de esta versión clásica, también hemos probado a hacerlo con fresas (con thermomix), con limón, en versión helado y, cómo no, con chocolate... La receta es muy sencilla, eso sí, hay que asegurarse de que los huevos sean bien frescos, sobre todo si lo vamos a hacer en verano, ya que hay que dejarlos crudos y eso siempre es un riesgo, aunque existe la posibilidad de hacer un tiramisú sin huevo, sustituyendo éste por nata montada.

Ingredientes:
- 250 gramos de queso mascarpone
- 2 yemas y 2 claras de huevo
- Pizca de sal
- 100 gramos de azúcar blanco (o al gusto)
- Bizcochos de soletilla o savoiardi
- Café recién hecho y endulzado
- Cacao para espolvorear

Elaboración:
1. Empezamos mezclando el queso mascarpone con las yemas de huevo y el azúcar hasta que esté bien integrado y no queden grumos. Podemos empezar haciéndolo con una espátula de madera y después con unas varillas manuales.
2. Aparte, montamos las claras a punto de nieve con la pizca de sal.
3. Mezclamos ambas preparaciones con ayuda de una espátula, con movimientos envolventes, hasta que la mezcla sea homogénea.
4. Sobre una fuente mediana, colocamos los bizcochos hasta cubrir el fondo.
5. Regamos los bizcochos con el café al gusto (pero sin dejar los bizcochos secos del todo).
6. Repartimos la mitad de la mezcla de queso hasta cubrir todos los bizcochos.
7. Volvemos a colocar otra capa de bizcochos, los regamos con el café, y terminamos con el resto del queso. Espolvoreamos con cacao para finalizar.
8. Conservamos el tiramisú en el frigorífico para que adquiera consistencia antes de servir (unas dos horas estaría bien).

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