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Quiche caprese


 Si a vosotros, como a mí, os encanta la albahaca en general, y el pesto en particular, no os podéis perder esta quiche estilo "caprese", porque se hace en un pispás y está riquísima!

El molde de la foto es bastante grande (unos 28 cm) pero os quedará mejor si usáis uno más pequeño (24 cm por ejemplo).

Ingredientes:
- Una lámina de masa quebrada
- 3 huevos (si es molde grande; si es más pequeño, usad 2)
- 200 ml de nata para cocinar (1 cartoncito)
- Sal al gusto
- Pimienta blanca molida
- 200 gramos aprox. de salsa pesto (puede ser comprada, o puedes seguir la receta aquí)
- Algunos tomates cherry
- Unas bolitas de mozzarela fresca

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 200° C.
2. Estiramos la masa y la colocamos sobre un molde de perfil bajo, de los de tipo tartaleta (con el borde rizado).
3. En un bol, batimos los huevos, añadimos la nata, la sal, la pimienta y el pesto y mezclamos bien.
4. Vertemos sobre la masa.
5. Lavamos los cherry y cortamos por la mitad, repartimos por encima de la mezcla.
6. Repartimos también las bolitas de mozzarela.
7. Metemos al horno durante 25-30 minutos.
8. Sacamos y dejamos entibiar antes de comer.

Mini quiches de pera y gorgonzola


 Lo cierto es que desde que descubrimos hace ya un tiempo la combinación de la pera con el queso gorgonzola lo hacemos bastante a menudo y eso que no éramos muy de quesos azules! Jejeje

Normalmente lo hacemos en hojaldre, como en este video que colgué en youtube:


Es una opción rápida y muy rica para la cena. Pero un día, nos dio por experimentar e hicimos algo más elaborado: unos ravioli de pato al Oporto con salsa de pera y gorgonzola... ¡todo un reto!

En esta ocasión, para la celebración de mi 40º cumpleaños, decidí hacer esta combinación en formato de quiche y, para que fuese más cómodo de comer, en tamaño mini!

Ingredientes:
- 1 lámina de masa quebrada
- 2 huevos
- 200 ml de nata para cocinar
- Sal y pimienta al gusto
- 1 pera madura
- Queso gorgonzola (un triángulo)

Elaboración:
1. Comenzamos precalentando el horno a 200º C. Extendemos la masa quebrada y con un cortador redondo, cortamos círculos de masa. El tamaño debe ser un poco más grande que el fondo de un molde para magdalenas o cupcakes, así se formará una mini quiche.
2. Ponemos los círculos de masa en los orificios del molde de magdalenas y reservamos.
3. En un bol, mezclamos los huevos con la nata, la sal y la pimienta.
4. Pelamos y cortamos la pera en trocitos y la agregamos a la mezcla. También agregamos el queso troceado.
5. Mezclamos todo bien y repartimos la mezcla en las mini quiches. Horneamos unos 15-20 minutos, sacamos y dejamos enfriar. Servimos frías o templadas.

Pizza cuatro estaciones

 

La pizza cuatro estaciones es una de las más conocidas de la gastronomía italiana, su nombre se debe a la manera de colocar los ingredientes, en cuatro secciones, sin mezclarse unos con otros, de manera que representen cada uno una estación del año.

Esta que os propongo tiene la masa también casera, pero si no habéis tenido tiempo de prepararla con antelación (ya que tendría que fermentar), podéis comprar una masa fresca en el supermercado, tanto redonda como rectangular, el resultado será igual de rico.

En cuanto a la salsa de tomate, en esta ocasión os indico mi receta de la salsa de tomate para pasta, a la que le añadiríamos unas hojitas de albahaca fresca, pero, igualmente, podríamos utilizar una salsa de tomate comprada.

Ingredientes:
- Salsa de tomate al gusto
- Unas hojas de albahaca fresca
- 125 gramos de mozzarella fresca
- Corazones de alcachofa
- Champiñones
- Aceitunas negras sin hueso
- Jamón, jamón York o salami (al gusto)
- Un poco de aceite de oliva y sal

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 220° C y extendemos la masa sobre la bandeja del horno.
2. Distribuimos la salsa de tomate, las hojitas de albahaca y la mozzarella desmenuzada. Reservamos.
3. En una sartén con un chorrito de aceite, salteamos un poco los corazones de alcachofa con una pizca de sal y retiramos.
4. Salteamos igualmente los champiñones laminados y retiramos.
5. En la pizza, dividimos en cuatro secciones distribuyendo por un lado las alcachofas, por otro los champiñones, en otra parte las aceitunas en rodajitas y, por último, las lonchas de jamón o salami.
6. Horneamos unos 20-25 minutos y listo!

Tartaletas de chocolate blanco y frambuesas


Esta receta la tenía publicada en mi primer blog de recetas, que era sólo de postres, allá por el año 2013...

Hoy la rescato porque aún sigo aunando las recetas que tenía desperdigadas por diferentes blogs para tenerlas todas juntas, y le ha tocado el turno a estas tartaletas, que son ideales para el postre de una cena, tanto formal como informal, ya que se hacen en un periquete, son sencillas y están riquísimas.

Con estas cantidades os dará para 6 tartaletas, para que lo tengáis en cuenta a la hora de calcular las raciones.

Ingredientes (6 tartaletas):
- 1 lámina de masa quebrada (aprox. 250 gramos)
- 250 gramos de queso crema
- 2 hojas de gelatina neutra
- 200 gramos de chocolate blanco
- Frambuesas para decorar (pueden ser congeladas)

Elaboración:
1. Lo ideal esto es tener unos moldes tipo flaneras individuales, pero también podemos hacerlo con el molde para cupcakes. Precalentamos el horno a 200° C.
2. Engrasamos y enharinamos los moldes y los forramos con porciones de la masa quebrada.


3. Pinchamos la superficie con un tenedor y ponemos un puñadito de legumbres (garbanzos o alubias) en cada tartaleta.
4. Horneamos unos 25 minutos, sacamos del horno y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Desmoldamos (veréis que salen solas) y reservamos.
5. Mientras, preparamos la crema. Sumergimos las hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten y ponemos a derretir el chocolate al baño María.
6. Una vez fundido, retiramos del fuego, escurrimos muy bien la gelatina y la añadimos al chocolate. Removemos hasta que estén disueltas.
7. Añadimos el queso crema y mezclamos muy bien.
8. Rellenamos las tartaletas con esta crema y terminamos decorando con las frambuesas. Reservamos en el frigorífico hasta la hora de servir.

Notas:
- Podemos picar algunas frambuesas y mezclarlas con la crema de queso y chocolate.
- También podríamos utilizar chocolate negro o con leche si nos gusta más.
- Podríamos terminar espolvoreando azúcar glass o poner algún sirope, por ejemplo de chocolate para dar un contraste de color, o miel, mermelada...
- Si no nos gustan las frambuesas, o no tenemos, podemos utilizar cualquier otra fruta que nos guste, incluso almendras u otros frutos secos.

Tartaleta de fresas con chocolate

 

Esta fue la tarta o tartaleta que hice hace poco para celebrar nuestro aniversario, una cosa sencilla, rápida de preparar y muy rica como colofón final para una comida romántica (sí, comida, no cena, ya que la cena sí que fue en un restaurante...jeje).

Puedes optar por esta versión de tartaleta grande, con un molde de aproximadamente 20-24 cm de diámetro, o bien hacer tartaletas individuales más pequeñas, sólo que tardarás un poquito más en hacerlo, pero el proceso es el mismo.

Ingredientes:
- 1 lámina de masa quebrada (puede ser comprada o puedes seguir la receta aquí)
- 180 gramos de chocolate para fundir
- 180 gramos de nata líquida
- Fresas frescas (cantidad suficiente)

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 200º C con calor arriba y abajo.
2. En un molde de perfil bajo (o varios pequeños), ponemos la masa quebrada extendida y doblamos los bordes hacia dentro.
3. Pinchamos toda la superficie con un tenedor y le ponemos un buen puñado de legumbres secas para que la masa no se levante durante la cocción en el horno.
4. Metemos la masa en el horno y lo dejamos dorarse, aproximadamente unos 25 minutos.
5. Mientras, calentamos en un cazo la nata y cuando comience a hervir la retiramos y la vertemos sobre un bol donde tendremos troceado el chocolate. Removemos hasta que se disuelva totalmente y reservamos mientras se hace la masa en el horno.
6. Por otro lado, lavamos las fresas, les quitamos las hojas y las cortamos en láminas. Reservamos.
7. Cuando la masa esté lista, con los bordes ligeramente dorados, la sacamos del horno y desechamos las legumbres. Vertemos en ella la ganache de chocolate y nata que teníamos reservada y colocamos las fresas por toda la superficie, por ejemplo, de forma concéntrica como en la foto, o como más nos guste. Reservamos en el frigorífico para que se endurezca el chocolate hasta la hora de servir.

Pizza de trucha ahumada (manual y thermomix)


 Confieso que no estaba muy convencida al hacer esta pizza porque era un poco un experimento, pero la verdad es que el resultado nos sorprendió para bien, pues el sabor era equilibrado y se salía de la típica pizza con base de tomate. La receta original la podéis encontrar en la plataforma cookidoo de thermomix con el nombre de "Pizza de trucha ahumada, alcaparras y mascarpone", dentro de las colecciones "Masas saladas" y "Sorprende a tus invitados". Lo que no hice es poner perejil, queso mascarpone, crème fraîche y alcaparras como en la original, sino que lo hice de forma más sencilla.

Como veis, utilicé trucha ahumada, pero se puede hacer perfectamente con salmón ahumado, o incluso, si queréis, con bacalao ahumado... todo es cuestión de probar.

La receta de la masa se puede hacer de forma manual o con thermomix, lo que os parezca más cómodo o lo que tengáis más a mano, y el resto se puede hacer de forma manual y al horno!

Ingredientes:
- Una porción de masa de pizza (casera o comprada)
- 150 gramos de queso crema (tipo Philadephia)
- 100 gramos de nata líquida
- 1 diente de ajo
- Ralladura de medio limón
- Una cucharada de queso en polvo (tipo parmesano)
- 1 cebolla roja
- Un puñado de tomates cherry
- Un paquete de trucha ahumada (o salmón, unos 150 gramos)
- Un puñado de hojas de rúcula

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 200º C.
2. Estiramos la masa con la ayuda del rodillo sobre una superficie enharinada. Si la masa es comprada, tan sólo tendremos que desenrollarla sobre el papel que viene incorporado.
3. Troceamos la cebolla. Si es en thermomix lo haremos 4 seg/vel 4. Retiramos a un bol y reservamos.
4. Picamos muy fino el diente de ajo y la ralladura de limón. Con thermomix serían 10 seg/vel 7. Bajamos el ajo de las paredes del vaso con ayuda de la espátula.
5. Añadimos el queso crema y la nata a la picada de ajo y limón. Con thermomix: 10 seg/vel 4.
6. Vertemos esta mezcla sobre la masa de la pizza y repartimos la cebolla. Repartimos también por la superficie los tomates cherry lavados y partidos por la mitad. Espolvoreamos por encima la cucharada de queso en polvo.
7. Horneamos unos 20-25 minutos y sacamos del horno.
8. Repartimos por encima la trucha o el salmón ahumado en lonchas y las hojas de rúcula y servimos en seguida.

Donuts de chocolate en freidora de aire

 

Hace poco publiqué un reel en mi página de Facebook (que por cierto, si no sigues aún, ¡ya estás tardando!) y anuncié que pronto publicaría esta receta de donuts para sacarle partido a la AirFryer o freidora de aire, con la que, por cierto, estoy encantadísima.

Ya he probado a hacer recetas de donuts anteriormente, por ejemplo, esta de forma tradicional que podéis ver en un video antiguo que tengo colgado en YouTube, o esta otra para hacer en horno con molde (como la masa de un bizcocho, del mismo modo que los mini donuts de chocolate que hice para Halloween y que podéis ver en un recopilatorio aquí). Incluso he probado a hacer estos muffins estilo donuts...

La verdad es que no sabría con cuál quedarme, cierto es que el sabor más tradicional los tienen los fritos en aceite, pero tal y como está el precio del aceite y lo poco saludable que son los fritos... tenemos que buscar alternativas como el horno, o esta de la freidora de aire.

Para esta receta me basé en una que tiene publicada Emma Fontanela que me gustó mucho, lo único que, después de probarla, noté que con levadura deshidratada se quedan más duros en menos tiempo, por lo que para la próxima utilizaré levadura fresca que me da mejor resultado. También cambié la forma de elaborar la masa. Aún así de sabor están estupendos, así que os indico los ingredientes que utilicé en esta ocasión:

Ingredientes (para unas 12 unidades):
- 280 gramos de harina común
- 45 gramos de azúcar
- Media cucharadita de sal
- 1 huevo L
- 120 gramos (media taza) de leche tibia
- 40 gramos de mantequilla derretida
- Un sobre (7 gramos) de levadura seca de panadería
- Más mantequilla derretida para pincelar los donuts.

Para el glaseado:
- Chocolate al gusto en tableta
- Una cucharada de mantequilla
- Virutas de chocolate

Elaboración:
1. Lo primero que haremos será calentar un poco la leche, hasta ponerla tibia (unos 37 grados), ya que si está muy caliente no nos sirve porque se nos "muere" la levadura.
2. Mezclamos, pues, la levadura con la leche y el azúcar, removemos, y lo dejamos reposar una media hora.
3. En un bol, vamos a batir el huevo, agregándole la mezcla de la leche y la mantequilla derretida (pero no caliente, para que no se nos cuaje el huevo de golpe). Mezclamos bien.
4. En un recipiente aparte, vamos a tamizar la harina con la media cucharadita de sal y vamos a ir agregándola a la mezcla de huevo poco a poco, primero removiendo con una espátula, y cuando no podamos seguir así, continuaremos con las manos.
5. Hacemos una bola con la masa y la dejamos sobre un bol engrasado con aceite. Lo tapamos con papel film y dejamos reposar entre una y dos horas, dependerá de la temperatura ambiente, hasta que veamos que ha doblado su volumen.
6. Pasado ese tiempo, sobre una superficie ligeramente enharinada, ponemos la bola de masa y amasamos para sacar el aire. Con un rodillo, estiramos hasta dejar un grosor de uno o dos centímetros. Si tenemos un cortador específico de donuts, adelante, y si no, cogemos un vaso o cualquier otra cosa redonda y una boquilla o tapón para hacer el agujero.
7. Colocamos nuestros donuts ya cortados sobre una bandeja con papel de hornear y los pincelamos con mantequilla derretida para que no se resequen. Los dejamos reposar otra media hora o 45 minutos.
8. Concluido el segundo levado, precalentamos nuestra freidora a 180º C unos 5 minutos.
9. Colocamos los donuts que nos quepan en la cesta, sin que se toquen y con algo de espacio entre ellos para que puedan crecer sin juntarse, y programamos a la misma temperatura unos 4 minutos.
10. Dependiendo del modelo que tengamos, podemos ir jugando con los tiempos y la temperatura.
11. Para glasearlos, derretiremos en el microondas, en tandas de 30 segundos, el chocolate troceado y la mantequilla. Pasamos uno de los lados de cada donut por el chocolate derretido y, antes que solidifique, le ponemos por encima unas virutas de chocolate. Para conservarlos, lo mejor es guardarlos en un recipiente hermético.

Lemon Pie o Tarta de limón y merengue

 

Por increíble que parezca, esta archi-conocida tarta no la había hecho nunca... sí que había hecho el lemon curd (receta aquí) y el merengue por separado, incluso la masa quebrada casera, pero no había hecho lo más sencillo, que es juntar esos tres elementos para disfrutar de sus sabores juntos, y es que es realmente una delicia...

No está claro el origen de este pastel, pues hay versiones distintas: por un lado, la de la receta inventada en 1806 por la pastelera estadounidense Elizabeth Goodfellow, cuya leyenda cuenta que, ante un sobrante en exceso de claras de huevo, decidió emplearlas en hacer un merengue para rellenar una tarta de limón (hay que recordar que el merengue en sí nació dos siglos antes). El éxito fue tal que la receta se extendió por todo el país y fue una alumna suya, Eliza Leslie, quien la incorporó a su libro de pastelería, que publicó en 1828 con el título 75 recetas para pastelería, tortas y dulces.

Otros autores defienden que la receta nace en el siglo XIX de la mano del pastelero suizo Alexander Frehse. Pero, en cualquier caso, el lemon pie está tan arraigado en la cultura anglosajona que cada 15 de agosto se celebra en Estados Unidos el National Lemon Pie Day o Día Nacional del Lemon Pie.

Te animo, pues, si aún no la has probado, a que lo hagas y me cuentes!

Ingredientes para el merengue:
- 100 gramos de azúcar blanco
- 50 ml de agua
- 2 claras de huevo L

Ingredientes para el lemon curd (algo distinto de la receta que tengo publicada)
- 2 huevos
- 2 yemas (así aprovechamos las que nos sobran del merengue)
- 125 gramos de azúcar blanco
- El zumo de un limón (unos 90 gramos)
- 60 gramos de mantequilla

Para la base:
- Una lámina redonda de masa quebrada (comprada o casera).

Elaboración:
1. Empezamos precalentando el horno a 200º C con calor arriba y abajo, sin aire.
2. Si usamos una masa quebrada comprada, la desenrollamos, le quitamos el papel vegetal y la colocamos sobre un molde de pastel (como el de la foto) de unos 26 cm de diámetro aproximadamente. 
3. Si decidimos hacer la receta casera, seguiremos los pasos hasta colocar la masa sobre el molde.
4. Pinchamos la superficie con un tenedor varias veces y metemos la masa en el horno unos 15-20 minutos, hasta que veamos que está dorada. Sacamos y dejamos enfriar.
5. Ahora nos ponemos con el lemon curd o crema de limón: para ello, vamos a poner todos los ingredientes, excepto la mantequilla, en un cazo y lo vamos a calentar a fuego medio, sin que llegue a hervir. Tenemos que remover constantemente para que no se queme ni se pegue.
6. Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla. Removemos hasta que se disuelva.
7. Dejamos enfriar a temperatura ambiente, con un plástico film tocando la superficie para que no se forme costra.
8. Mientras se enfría, vamos a preparar el merengue: ponemos el azúcar y el agua en un cazo a calentar. Hay que conseguir que llegue a 115º C, lo cual podemos saber fácilmente con un termómetro específico para caramelo, o bien siguiendo los trucos que os doy en este post sobre los puntos del caramelo.
9. Mientras se va haciendo este almíbar, ponemos a montar las claras. Cuando el almíbar esté hecho, comenzamos a dejarlo caer en forma de hilo sobre las claras mientras siguen montando, con cuidado de que no toque las varillas para que no se atasquen.
10. Seguir montando las claras una vez acabado el almíbar hasta que notemos más frío el bol.
11. Ponemos el merengue en una manga pastelera con boquilla de estrella (o la que tengamos a mano) y reservamos.
12. Sobre la base de masa que teníamos ya hecha, vertemos la crema de limón y alisamos la superficie.
13. Con la manga cubrimos de merengue la crema de limón, bien con piquitos, bien con montoncitos, o con el diseño que más nos guste.
14. Para finalizar, podemos darle el último toque con un soplete y tostar los piquitos del merengue. No he probado a meterla en el horno para hacer este último paso con el grill, por lo que no os puedo decir si es o no buena idea... Lo que sí está claro es que el resultado es una tarta fresca, ligera y riquísima!



Quiche de portobello y albahaca

 


Al contrario que mi otra receta de quiche de pavo y atún, que además podéis ver en video y es la maaaás fácil y rápida del mundo (¡en serio!), esta tiene un poquito más de elaboración.
Tengo pendiente publicar otra de pesto y cherrys (¿o eran champiñones?) que está deliciosa, pero tengo que recuperar la foto...

Como os decía, esta tiene un poquito más de elaboración, pero no os asustéis, porque no es nada del otro mundo, simplemente, se trata de rehogar los  champiñones portobello con aceite, ajo, sal y albahaca y mezclarlo después con el resto del relleno y chimpún... Os animo a hacerla porque sale realmente cremosa y suave. Los portobellos podéis sustituirlos por champiñones normales si no tenéis o no los encontrais. El molde es de 25 cm de diámetro, para que os hagáis una idea.

Ingredientes:
- 1 lámina de masa quebrada (si quieres saber sobre los tipos de masas pincha aquí)
- 200-300 gramos de champiñones portobello (o los que tengas a mano)
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Un chorrito de vino blanco
- 1 cucharada de albahaca seca
- 1 cartón de 200 gramos de nata (si lo queréis más ligero, lo podéis sustituir por leche evaporada)
- 3 huevos
- Un puñadito de queso rallado (al gusto)
- Sal y pimienta al gusto

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 200º C y extendemos la masa sobre el molde, doblando el sobrante hacia dentro para hacer esa especie de borde redondito.
2. Limpiamos y cortamos los champiñones en láminas y picamos los ajos finamente.
3. En una sartén, echamos el aceite y sofreímos el ajo hasta que empiece a coger color y en seguida añadimos los champiñones.
4. Añadimos sal al gusto y rehogamos unos minutos. Cuando empiecen a perder volumen y volverse marroncitos, añadimos el vino.
5. Dejamos que se evapore el alcohol mientras removemos un poco y añadimos la albahaca seca picada.
6. Cuando estén los champis rehogados y el vino haya reducido un poco, apagamos y apartamos del fuego.
7. En un bol, batimos los huevos con un poquito de sal y pimienta y añadimos la nata y mezclamos bien.
8. Agregamos los champiñones rehogados a la mezcla y añadimos el queso rallado. Terminamos de mezclar todo bien y vertemos sobre la masa quebrada del molde.
9. Horneamos durante unos 20-25 minutos y listo, se puede comer recién salida del horno o templada al día siguiente, como primer plato o como picoteo!



Baklava de nueces


El baklava es un dulce turco compuesto de capas de masa filo y frutos secos picados, normalmente pistachos o nueces, pero también podemos encontrarlo con avellanas, almendras... Posteriormente se baña con un almíbar de miel y se sirve cortado en cuadraditos acompañados de té o café.

Es comúnmente aceptado que la palabra "baklava" proviene del griego, aunque Paul D. Buell argumenta que sería de origen mongol, al hacer referencia a una receta de un libro de cocina chino de 1330 (Mongol Empire and Turkicization: The Evidence of Food and Foodways).
Sin embargo, el origen se encontraría en los antiguos asirios (s. VII a. C.) que serían los primeros en alternan capas de pan con nueces picadas y miel, siendo un dulce elaborado únicamente en ocasiones especiales.
Los griegos que viajaron a Mesopotamia harían el descubrimiento de esta receta llevándola a Grecia, donde se sustituirían las gruesas capas de masa de pan por otras más finas, de hecho, tan finas como una hoja (como la actual masa filo). Es este dulce ya helenizado el que encontrarían los turcos otomanos al conquistar Constantinopla en el siglo XV, elaborándose en las cocinas del Palacio Imperial hasta su ocaso en el siglo XIX.
Algunos autores, como Vryonis, identifica los "gastris", "kopte" o "kopton" mencionados en "El banquete de los eruditos" de Ateneo de Naucratis (siglo III d.C.) como baklava (Vryonis, Speros, The Decline of Medieval Hellenism in Asia Minor, 1971), aunque esta afirmación la rebate Charles Perry diciendo que los "gastris" no llevaban masa, sino solamente el relleno de nueces y miel, algo similar a los actuales "halva" de sémola (A Taste of Thyme: Culinary Cultures in the Middle East, 1994).

Deipnosofistas o El Banquete de los
Eruditos, de Ateneo
de Naucratis, edición de 1657

Lo cierto es que es un postre bastante empalagoso debido al azúcar, el almíbar, la mantequilla y la miel... con un par de cuadraditos ya puede uno considerarse saciado... Pero pese a ello, es delicioso y no descarto algún día hacerlo de avellanas y nutella, por aquello de rizar el rizo...jejeje

Ingredientes:
- Aprox. 400 gramos de nueces peladas
- 10 capas de masa filo fresca
- 180 gramos de mantequilla
- 100 gramos de azúcar para las nueces
- 150 gramos de azúcar para el almíbar
- 2 cucharaditas colmadas de canela (o al gusto)
- 185 gramos de miel
- 200 ml agua
- Zumo de limón
- Agua de azahar

Elaboración:
1. En primer lugar, partiremos las nueces a cuchillo hasta dejarlas picaditas, pero no hechas polvo y las mezclaremos con los 100 gramos de azúcar y la canela y reservamos.
2. Ahora encendemos el horno y lo precalentamos a 180º C.
3. Desenrollamos las láminas de masa filo y les ponemos un paño por encima para que no se sequen, ya que se rompen con sólo mirarlas...
4. En una bandeja de horno, ponemos una lámina de papel de hornear y derretimos la mantequilla en el microondas.
5. Ponemos la primera capa de masa filo sobre la bandeja y la pintamos con mantequilla con ayuda de una brocha repostera. Hacemos lo mismo hasta poner 4 capas.
6. Repartimos por encima la mitad de las nueces picadas, procurando que llegue a todas partes.
7. Ponemos encima otras tres capas de masa filo de la misma forma que antes: alternando capa de masa con pinceladas de mantequilla.
8. Repartimos el resto de las nueces y terminamos con otras tres capas alternadas con mantequilla. Si nos sobra algo de mantequilla terminamos de repartirla por toda la superficie de la última capa. Con un cuchillo de sierra hacemos los cortes de los cuadraditos (o rombos).
9. Metemos en el horno y horneamos unos 20 minutos, hasta que veamos la superficie dorada.
10. Mientras, preparamos el almíbar, para ello, mezclamos en un cazo los 150 gramos de azúcar, la miel, el agua, el zumo de medio limón y un chorrito de agua de azahar.
11. Lo coceremos removiendo de vez en cuando hasta obtener un almíbar ni muy ligero ni espeso.
12. Sacamos el baklava del horno, dejamos enfriar unos minutos y regamos por toda la superficie con el almíbar. Si fuera necesario, volvemos a cortar los cuadraditos con el cuchillo. Podemos servir con un poco de nueces hechas casi polvo por encima y acompañadas de un rico té aromatizado con hierbabuena.




Coca de shiitake y ajo negro

 

Me encanta el sabor de las setas y, aunque ahora es posible encontrarlas prácticamente todo el año en los supermercados, cuando llega la temporada de otoño aprovecho para comprar todo lo que me encuentre... como este año que me traje del tirón un montón de setas de cardo, shiitake y cantarelos, y a los pocos días volví a ir y me compré boletus y unos champiñones portobello también. Me quedé con las ganas de unos buenos níscalos, pero en fin, otra vez será...

Con los shiitake hice esta coca, que a mí me gusta llamar "a la japonesa" por llevar esta variedad de seta y el ajo negro, y también hice un hojaldre con verduras que improvisé con un poco de prisa pero que quedó delicioso. Con los cantarelos hice un arroz con pollo, con los boletus hice las típicas croquetas y con las setas de cardo hice un revuelto con huevo y espárragos. Si os encantan las setas os invito a probar todas esas recetas, ¡no os defraudarán!

En cuanto a las cocas, podríamos decir que son como "primas-hermanas" de las pizzas y las focaccias. Todas se elaboran en el Mediterráneo occidental y las cocas, en particular, en el levante español (zonas de Cataluña, Valencia, Baleares, e incluso en Aragón). Cuenta la cocinera Eliana Thibaut i Comalada en su libro "Les coques catalanes" (ed. Proa, Barcelona, 1995) que su origen se halla en el aprovechamiento de la masa de pan que no se había hinchado y que, para no tirarla, las amas de casa cocían plana.
Su popularidad llegaría ya en el siglo XX gracias al interés gastronómico y cultural, siendo usual que se preparen en fechas señaladas, ya que se relacionan con distintos días festivos, como la Noche de San Juan. Como dice la propia Eliana Thibaut: "Puede afirmarse que las cocas son ciertamente un ejemplo de gastronomía popular asociada al ritual religioso" (pág. 19 de su libro).


En cuanto a la receta, no existe una única, sino que cada zona tiene una forma de hacerla y con unos ingredientes que le son típicos, como es el caso de la coca de recapte (típica de Cataluña), la coca de trempó (de Baleares), la coca de atún o "amb tonyina" (de Alicante), etc... Y también en versión dulce, como la famosa coca boca o de llanda, la coca de vidre, la de albaricoque, o la de Monserrat, esta última más parecida al brioche.

La receta para la masa que yo he utilizado es la que viene en el libro básico verde de la thermomix, y ya a partir de ahí, lo hice todo manual, pero voy a explicar cómo hacer la masa a mano, aunque si tenéis la máquina podéis hacer la masa ahí y seguir después con el resto de la receta.


Ingredientes:
- 50 gramos de aceite de oliva
- 100 ml de agua
- 50 gramos de manteca de cerdo
- 20 gramos de levadura fresca prensada o bien 2 cucharaditas de levadura seca de panadería
- 300 gramos de harina de fuerza
- 1 cucharadita de sal
- Pizca de azúcar
- Aceite para rehogar las setas
- 250 gramos de setas shiitake frescas
- Sal al gusto
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de perejil picado seco
- 5 - 6 dientes de ajo negro
- Chorro de vino blanco

Elaboración:
1. Primero haremos la masa, para ello, tendremos que calentar unos segundos el agua en el microondas, no mucho, sólo que esté tibia, y disolvemos en ello la levadura.
2. En un bol, ponemos la harina y hacemos un hueco en el centro. En ese hueco vertemos el agua con la levadura, el aceite, la sal y la pizca de azúcar, y mezclamos todo con ayuda de una espátula o cuchara de madera.
3. Cuando nos sea imposible seguir mezclando con la cuchara, pasaremos a las manos, amasando bien hasta obtener una bola lisa. La dejaremos reposar en un bol untado con aceite y la taparemos con un paño. La dejaremos así mínimo 30 minutos en lugar cálido.
4. Mientras, prepararemos las setas: las limpiamos y cortamos en láminas o en trozos y las ponemos a rehogar en una sartén con aceite. Salamos al gusto (aunque también podríamos utilizar salsa de soja para hacerlo aún más "oriental").
5. Les añadimos el ajo en polvo y el perejil y continuamos rehogando y removiendo de vez en cuando.
6. Agregamos el chorro de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol y que prácticamente se consuma casi todo el líquido, pero no todo. Retiramos del fuego. Precalentamos el horno a 200º C.
7. Sobre una lámina de papel de hornear, ponemos la masa de coca y la estiramos con un rodillo hasta darle forma rectangular.
8. Ponemos la masa estirada sobre la bandeja del horno (con el papel incluido) y repartimos por encima el salteado de shiitake.
9. Pelamos los ajos y negros y los cortamos en láminas, y los distribuimos por encima de las setas, por toda la superficie.
10. Metemos la coca al horno y la cocemos unos 10 ó 12 minutos, cuando veamos que los bordes han tomado color (como si se tratara de una pizza), y ya podemos servirla. Probadla y me contáis!



Tarta de hojaldre con kiwi y frutos rojos

 

La semana pasada compré unos kiwis, pero aún estaban un pelín verdes, por lo que los dejé un par de días a temperatura ambiente antes de utilizarlos. Los compré precisamente para hacer esta tarta o tartaleta que, cosas que pasan, me apeteció hacer de repente, para no hacer siempre la típica tarta de manzana, eso sí, lleva su crema pastelera aromatizada con vainilla, para contrarrestar la acidez del kiwi y de los frutos rojos.
En cuanto a estos últimos, eran unos congelados que tenía para gastar: frambuesas, moras, arándanos y grosellas. Vosotros podéis utilizar los que más os gusten o tengáis a mano, tanto frescos como congelados. Para descongelarlos, yo lo que hago es ponerlos en un plato o recipiente con una lámina de papel de cocina absorbente para que vaya absorbiendo el agua a medida que se van descongelando los frutos, así no se me quedan deshechos.

En cuanto a los kiwis, he utilizado la variedad verde, pero si os gustan más los amarillos, podéis utilizarlos también, o incluso, una mezcla de ambos.
Para finalizar, el toque brillante se lo dí con un preparado de cobertura que suelo comprar en Lidl y que se prepara con agua o zumo de frutas y azúcar, se calienta y termina gelatinizando. Pero podéis utilizar simplemente alguna mermelada de color claro, tipo ciruela, albaricoque o melocotón, y quedará de vicio.

Este es el preparado que compro en Lidl, viene en paquetes de 10 sobres

Ingredientes:
- 1 lámina de hojaldre rectangular (fresco o descongelado)
- 250 ml de leche
- 25 gramos de maicena
- 1 huevo
- 1 cucharadita de azúcar vainillado (o esencia de vainilla)
- 50 gramos de azúcar blanco
- 3 o 4 kiwis
- Frutos rojos al gusto
- Para terminar: mermelada o preparado para cobertura de tartas

Elaboración:
1. Antes que nada, empezaremos preparando la crema pastelera para que esté fría, o por lo menos, templada. Para ello, vamos a hacerlo de forma rápida y fácil: mezclamos la leche, la maicena, el huevo batido (reservamos una cucharada para pintar el hojaldre), el azúcar vainillado o esencia de vainilla (o el interior raspado de una vaina de vainilla natural) y el azúcar y lo mezclamos muy bien con ayuda de unas varillas.
2. Lo llevamos al fuego en un cazo y lo dejamos que se haga a fuego medio, sin dejar de remover, hasta que espese y se forme la crema. Si queréis verlo más detalladamente, en mi canal de Youtube tengo la receta de los buñuelos de viento rellenos de crema pastelera. En la primera parte del video podréis ver esta forma de hacer la crema de manera fácil y rápida.
3. Una vez hecha la crema, la pasamos a un recipiente para que se vaya enfriando, y lo cubrimos con film de plástico transparente tocando la superficie de la crema, para que no se forme "costra", es decir, que no se seque. Reservamos para después.
4. Ahora, precalentamos el horno a 200º C, con calor arriba y abajo. Desenrollamos el hojaldre y pinchamos la superficie con un tenedor, dejando sin pinchar un borde todo alrededor de unos 2 cm.
5. Pintamos el hojaldre con la cucharada de huevo batido que habíamos reservado, con ayuda de una brocha de repostería, y lo metemos al horno unos 20 minutos, hasta que esté doradito.
6. Lo sacamos y lo dejamos enfriar. Si se ha hinchado por algún lado podemos aplastar un poquito la burbuja pero sin hacer mucha fuerza, para que no se nos rompa el hojaldre.
7. Cuando ya esté todo a temperatura ambiente (hojaldre y crema), empezamos a repartir la crema pastelera por encima del hojaldre con ayuda de una espátula, dejando sin cubrir el borde que habíamos dejado sin pinchar con el tenedor.
8. Ahora pelamos los kiwis, los cortamos en rodajas y cada rodaja en dos mitades y las vamos colocando de forma superpuesta. Repartimos los frutos rojos, ya descongelados, por entre medias de los kiwis.
9. Finalmente, hacemos la cobertura siguiendo las instrucciones del fabricante, o bien lo pincelamos con la mermelada. Quedará todo muy brillante y delicioso, tenéis que probarlo!

Donuts glaseados al horno

 

Desde que me compré el molde para hacer donuts en el horno no hago más que buscar y guardar recetas para probar, aunque tenía claro que de las primeras que quería hacer era la de los donuts con glaseado de azúcar. Ya he hecho en otras ocasiones los donuts tradicionales que se hacen con levadura de panadería y después van fritos en la sartén, pero entre el tiempo de levado y la fritura... muchas veces se me quitan las ganas de hacerlos y los compro directamente hechos (lo sé, no tengo perdón...), así que con el molde de donuts para el horno tengo la solución definitiva para cuando quiero comerme unos buenos donuts caseros, sanos y que no tarden mucho en hacerse, ya que la levadura que utilizaremos en este caso será la química en polvo, es decir, la que usamos para los bizcochos, de hecho, será como hacer una masa de bizcocho, rellenar los moldes hasta la mitad y cocerlos unos 15 minutos en el horno... fácil, ¿verdad? Y lo mejor de todo es lo ricos que están!! La receta más o menos me la he inventado teniendo como referencia la de un bizcocho normal o unas simples magdalenas, pero modificando algunas cosillas para que quedaran como más ligeros y aireados...


De todas formas, si queréis hacerlos de forma tradicional, al final de la receta os dejaré el enlace a un video antiguo donde lo explico (digo antiguo porque el nombre de la intro es "El taller de la repostería", como sabéis, era el nombre de este blog antes de darle el "lavado de cara" que le hice este año", aunque tengo pendiente reeditar los videos antiguos para actualizarlos y que se vean con mejor calidad).


Ingredientes:
- 200 gramos de harina de repostería (pero sin gasificante)
- 2 cucharaditas de levadura química en polvo
- 2 huevos L batidos
- 40 gramos de mantequilla (o de aceite de girasol)
- 100 gramos de azúcar blanco
- 1 cucharadita de vainilla líquida
- Pizca de sal
- 150 ml de buttermilk o suero de leche (podemos comprarlo ya hecho, o bien hacerlo casero, simplemente mezclamos 150 ml de leche normal con una cucharada de vinagre y lo dejamos reposar unos 5-10 minutos antes de utilizarlo)
- Media cucharadita de canela (aunque esto es opcional, pero es que a mí me encanta!)

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 180º C y engrasamos nuestro molde para donuts.
2. En un bol mezclamos la harina, levadura, sal y canela, es decir, los ingredientes secos. Los tamizamos y reservamos.
3. En otro bol, batimos los huevos junto con el azúcar y añadimos la mantequilla fundida (que no esté caliente, para que no se cuajen los huevos de golpe) y el buttermilk. Añadimos también la esencia de vainilla y mezclamos todo muy bien.
4. Agregamos ahora la mezcla de ingredientes secos de cucharada en cucharada, removiendo bien con una espátula hasta obtener una mezcla homogénea.
5. Ahora podemos echar esta mezcla en una manga pastelera, utilizar una cuchara o, como hice yo: echarla en una jarra que tenga una boquilla más o menos estrecha e ir vertiendo la masa en los huecos del molde. Hacedlo con lo que os resulte más cómodo. Los rellenamos hasta la mitad aproximadamente.
6. Los metemos al horno en la parte media-alta y los dejamos unos 15 minutos, hasta que estén doraditos, los sacamos y dejamos enfriar unos 5 minutos antes de desmoldarlos.
7. Una vez desmoldados, los dejamos enfriar del todo sobre una rejilla. Mientras, repetimos la operación de horneado hasta acabar con toda la masa. A mí me salieron 18 donuts, aunque dependerá del tamaño de vuestro molde, el mío es tipo mini-donuts, por lo que si lo usáis más grande quizá os salgan diez o doce unidades...

Aquí los donuts ya hechos, listos para ser glaseados

8. Una vez terminados los donuts y ya enfriados, prepararemos el glaseado de azúcar. Las cantidades en general las podemos echar a ojo, dependiendo de la cantidad de donuts que nos hayan salido. La idea es mezclar azúcar glass (no es necesario que esté tamizado) con agua, que añadiremos de cucharadita en cucharadita, hasta obtener una consistencia espesa pero líquida. Entonces, bañaremos los donuts en este glaseado, yo sólo lo hice por delante, pero podéis bañarlos enteros. Después, los dejamos escurrir sobre una rejilla y listo, ¡a disfrutar!



6 recetas de Halloween para hacer con niños

 


Ayer subí el video que llevaba dos semanas preparando con 6 recetas muy fáciles y rápidas para hacer con niños en Halloween, ya que no podemos salir este año a buscar caramelos por las calles, podemos entretenernos un buen rato en la cocina y pasarlo bien haciendo decoraciones que les encantan. Estas son sólo algunas ideas, en cada una de ellas os daré algún tip o idea para hacerlo de otra manera por si no tenéis en ese momento algún ingrediente o utensilio en concreto. Al final del post os dejo también el video por si queréis verlo todo de manera más rápida, y os animo también a que os suscribáis y que le echéis un vistazo a la sección Especial Halloween del blog. Vamos allá!

Mini donuts con telarañas:


Esta es una receta para hacer en el horno con un molde específico para donuts, o mini donuts, pero si no tenéis uno, también podéis hacerlo tipo magdalenas, simplemente poniendo la masa en unas cápsulas de papel. Si queréis podéis adquirir el molde en Amazon:



La masa es, como podéis ver en el video, bastante densa, por lo que no os recomiendo que rellenéis los moldes con manga pastelera, mejor utilizar una cuchara, una espátula... Eso sí, tienen una miga que me ha encantado y con un sabor a cacao increíble. Los ingredientes son:
- 150 gramos de harina común
- 25 gramos de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 huevo L
- 100 gramos de azúcar
- 1 yogur natural o de limón (125 gramos)
- 25 gramos de mantequilla fundida
- Opcional: 1/2 cucharadita de vainilla líquida

Para el glaseado de la decoración, se trata de uno muy básico, simplemente tendremos que mezclar azúcar glass con agua, pero echándola muy de poco en poco, de cucharada en cucharada e ir removiendo. El resultado debe ser de una consistencia media, para que deslice bien. El resto de la receta podéis verlo en el video, la verdad es que es sencillísimo!

Mini pizzas con cortadores:


Las formas que elegí para estas mini pizzas fueron el fantasma, el murciélago y la calabaza, pero podemos utilizar cualquier otro cortador de galleta que tengamos, ya sea con forma típica de Halloween o no, a los niños en realidad lo que les gusta es "trastear" con la masa...jejeje La receta de la masa es la que ya publiqué y que se puede hacer manual o con thermomix. El resto ya sólo es ponerle tomate frito, u otra salsa, como por ejemplo salsa pesto, por aquello del color verde... y ponerle encima los ingredientes que más nos gusten o que tengamos a mano: jamón, anchoas, aceitunas, atún, etc y cubrir con queso rallado, orégano, albahaca...

Cupcakes con gusanos:


Para estos cupcakes, o muffins o magdalenas, como queráis llamarlos, utilicé la receta de los muffins estilo Starbucks que hice hace ya bastante tiempo, sólo que sin añadirle los chips de chocolate y rellenando menos las cápsulas de papel para que no rebosaran tanto. Después, simplemente hay que triturar unas cuantas galletas tipo Oreo, untar la superficie de las magdalenas con crema de cacao tipo nocilla o nutella y rebozarlo en el polvo de oreo. Finalmente se decora con gusanos de gominola. También se puede hacer un agujerito en la magdalena y poner el gusano como si saliera de la tierra (podéis verlo en el video). Otra opción, en lugar de usar gusanos, es utilizar alguna golosina que tenga forma de pie, de mano... como si fuera de zombie saliendo, incluso ponerle una mini lápida hecha con fondant o con chocolate (se pueden hacer caseras o comprarlas ya hechas en tiendas de repostería).

Dedos de zombie:


No es la primera vez que hago unos dedos de zombie, ya publiqué unos hace tiempo, pero en aquella ocasión eran de masa de galleta, con sabor a almendra, y el "pegamento" de la uña era mermelada de fresa... Esta vez, la masa es de pizza (la que me sobró de hacer las mini pizzas), y el pegamento de la uña es ketchup. Para acompañar podemos utilizar cualquier salsa que se nos ocurra, o varias. En este caso acompañé estos dedos de pizza con salsa agridulce.

Fantasmas de merengue:


Estos pequeños fantasmas están hechos con merengue italiano (si queréis saber más, podéis ver el post que publiqué sobre los tipos de merengue). En esta ocasión los he dejado sin hornear, ya que son pequeños bocados que con un par de cucharadas ya te los has comido. Si queremos darle un toque mate para que no sean tan brillantes, siempre podemos espolvorear un poco de azúcar glass por encima. Las cápsulas que he utilizado son las de los mini cupcakes, ya que con las grandes se haría muy pesado comer sólo merengue (aunque yo no tengo ningún problema en comerme yo sola una buena milhojas...jejeje). 
Para que el merengue italiano nos salga perfecto, tendremos las claras de huevo a temperatura ambiente, y antes de empezar a batirlas le pondremos una pizca de sal o unas gotas de zumo de limón. También es importante que el recipiente y las varillas estén lo más limpios posible, sin ningún resto de grasa, al igual que las claras, que no deberán tener restos de yema. Para hacer el almíbar que echaremos sobre las claras, se suele utilizar 1/3 de agua de la cantidad de azúcar aproximadamente y ponerlo al fuego hasta que llegue a los 115º C (para saber más podéis ver el post Puntos del caramelo). La temperatura se alcanza bastante rápido, por lo que podemos empezar a batir las claras cuando pongamos el almíbar al fuego, cuando estén a medio montar, empezaremos a verter el almíbar con mucho cuidado sin que toque las varillas, en forma de hilo fino, para que no se formen grumos de caramelo, y una vez terminemos de echar el almíbar, continuar batiendo hasta que el bol se enfríe a temperatura ambiente. Nos quedará un merengue maravilloso, prieto, blanquísimo y brillante. 

En cuanto a las medidas que utilicé son las siguientes:
- 2 claras de huevo a temperatura ambiente
- 125 gramos de azúcar blanco
- 50 ml de agua

Spookyguetis:


Para finalizar quise hacer una receta salada muy sencilla, unos simples espagueti "nero di seppia" que podemos comprar en cualquier supermercado, aunque si nos animamos podemos hacerlos de pasta fresca. Las cantidades son al gusto, o según las necesidades, ya que sólo se necesitan: la pasta propiamente dicha, unos huevos de codorniz, unas aceitunas rellenas, y para rehogar, mantequilla, ajo, perejil y sal. Aunque podemos sustituir el perejil por otra hierba que nos guste más, como el orégano, por ejemplo.

Y hasta aquí este pequeño recopilatorio de recetas que he hecho este año que espero que os guste y entretenga a los más peques de la casa. Ahora sí, os dejo el video para que le echéis un vistazo, ¡feliz noche de halloween!



Buñuelos de viento (video-receta)

 

Con la llegada del otoño y la festividad de Todos los Santos, las pastelerías se llenan de los dulces típicos. Uno de ellos son los famosos buñuelos de viento, elaboración tan antigua que su origen se pierde en el tiempo.

Existe una mención a unos dulces llamados "globos" en el libro De Agri Cultura de Catón el Viejo (siglo II a.C.). Los judíos sefardíes elaboraban, ya en el siglo X, los que llamaban "bimuelos", con ocasión del Janucá existiendo también una versión árabe que se hacía en la zona de al-Ándalus. 
El nombre de "buñuelo" como tal podemos verlo ya en una receta del cocinero de la Corte y escritor del libro "Arte de Cocina" que ya hemos mencionado en otras ocasiones, Francisco Martínez Montiño, a principios del siglo XVII. Con el tiempo, se hicieron muy famosos en Madrid, dedicándoles incluso un artículo Ramón Gómez de la Serna: "Buñuelos y Churros" en La Esfera el 1 de noviembre de 1924 (año XI, nº 565, puede consultarse esta publicación digitalizada en la web de prensa histórica del Ministerio de Cultura).


Al final del post podréis ver la receta en video de mi canal de Youtube, a donde os animo a que os suscribáis (gracias por adelantado!)

Ingredientes para la crema pastelera:
- 50 gramos de azúcar blanco
- 25 gramos de maicena o fécula de maíz
- 1 huevo
- 1 cucharadita de azúcar vainillado
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (o el interior de una vaina de vainilla)
- 250 ml de leche

Ingredientes para los buñuelos:
- 50 ml de agua
- 40 gramos de mantequilla
- 60 gramos de harina común
- 2 huevos
- Aceite para freír
- Azúcar para rebozar al final

Elaboración de la crema pastelera:
1. En un cazo, mezclamos todos los ingredientes con ayuda de unas varillas manuales hasta que todos estén bien integrados.
2. Ponemos el cazo al fuego a potencia media-alta, sin dejar de remover para que no se queme la leche. Continuaremos así hasta que espese.
3. Retiramos del fuego y vertemos la crema en una manga pastelera y reservar. Mientras se enfría (a temperatura ambiente) vamos preparando los buñuelos.

Elaboración de los buñuelos:
1. En un cazo, ponemos el agua junto con la mantequilla y lo calentamos para que se disuelva y se integren ambos ingredientes.
2. Cuando rompa a hervir, echamos la harina de golpe y removemos con energía con una cuchara de madera o una espátula. Esto es lo que se conoce como "escaldar" la harina (para saber más podéis ver mi post sobre los tipos de masas en repostería). Continuamos removiendo hasta que la masa sea compacta y forme una especie de bola que no se pegue a las paredes del cazo.
3. Lo retiramos del fuego y añadimos uno de los huevos. Lo mezclamos con la masa con la cuchara. Al principio parecerá que no se integran y que queda todo como con grumos, pero continuad removiendo ya que al final consiguen mezclarse.
4. Añadimos ahora el otro huevo y removemos de la misma forma.
5. En una sartén que sea honda o una cazuela pequeña, echamos bastante aceite para freír (de oliva o de girasol) ya que los buñuelos tienen que flotar para que no se quemen.
6. Con ayuda de dos cucharillas, vertemos porciones de masa en el aceite cuando esté caliente (aunque no demasiado, es decir, no tiene que echar humo). Dejaremos los buñuelos que se vayan dorando e hinchando. Si es necesario, les ayudamos a dar la vuelta con una espumadera, aunque normalmente se dan la vuelta solos.
7. Los sacamos y los dejamos escurrir el exceso de aceite sobre un plato con un papel de cocina absorbente.
8. Una vez fríos, podemos rellenarlos con la crema pastelera y después rebozarlos en el azúcar.

Notas:
- Además de la crema pastelera tradicional, se pueden rellenar con crema pastelera de chocolate, crema de cacao tipo Nutella, crema de limón o lemon curd, dulce de leche...
- En vez de rebozarlos en azúcar, se puede espolvorear azúcar glass por encima, o bañarlos en chocolate, etc.



Quiche de atún y pavo (video-receta)

 

La semana pasada subí a mi canal de Youtube el video con esta receta que titulé "la quiche más fácil y rápida del mundo!", y no sólo porque el video dure menos de dos minutos (jejeje) sino porque en realidad se hace de manera rapidísima! Además, los ingredientes adicionales como el atún o el fiambre de pavo se puede sustituir por otros que tengáis más a mano, como bacon, jamón de York, anchoas, etc... y en un rato tendremos lista una cena fácil y económica.

Aunque en realidad la quiche original sólo lleva los huevos y la crema de leche o nata, ni siquiera queso. El origen de la quiche se remonta al siglo XVII, concretamente en la zona de Lorena (Francia), donde apareció la palabra por primera vez en 1605 en la localidad de Nancy (Guy Cabourdin, La vida cotidiana en Lorena en los siglos XVII y XVIII, ed. Hachette, 1984). Como decía, en origen era una tarta salada elaborada con masa quebrada (o brisa) como base, que se rellenaba con una mezcla de huevos batidos y crema de leche, denominada "migaine". Posteriormente, se le fueron añadiendo diversos ingredientes, como las tiras de panceta, que caracterizan a la célebre quiche lorraine actual.
Según los ingredientes que se le añadan, recibe distintas denominaciones, por ejemplo, el añadido de queso rallado a la quiche lorraine hace que se le conozca como "quiche de los Vosgos" (por dicha zona francesa). La versión alsaciana lleva cebolla cortada en aros (que puede ser rehogada o caramelizada, yo la hice una vez con cebolla carameliza y os aseguro que es una auténtica delicia). A la versión mediterránea se le añaden distintas hortalizas cortadas, como tomate, calabacín, puerros... E incluso también podemos encontrar versiones marineras, hechas con salmón (combinado también con brócoli está de escándalo), marisco, o atún en conserva como en este caso.

Si os interesa podéis adquirir el libro de G. Cabourdin en Amazon

Sea como fuere, como os decía, podemos hacerla con los ingredientes que tengamos a mano o que más nos gusten, incluso, si no tenemos en ese momento masa quebrada, podemos hacerlo con hojaldre. En el video he utilizado masa ya comprada, que podéis encontrar en la zona de refrigerados de los supermercados, junto a las masas para pizza, hojaldre, pasta fresca, etc. Si queréis hacerla casera, os dejo el enlace a la receta en la lista de ingredientes. Al final de la receta os dejo también el video.


Ingredientes:
- 2 huevos
- 200 ml de nata o crema para batir
- 1 cucharadita de sal y otra de pimienta (o al gusto)
- 2 latas de atún en conserva escurrido (aprox. unos 120 gramos)
- 120 gramos de fiambre de pavo en dados pequeños
- 1 lámina de masa quebrada
- Queso rallado al gusto para fundir

Elaboración:
1. Precalentamos el horno a 200º C.
2. En un bol, batimos los huevos con la sal y la pimienta.
3. Agregamos la nata y batimos de nuevo.
4. Incorporamos el atún escurrido y el fiambre de pavo y mezclamos con ayuda de una espátula.
5. Sobre un molde de perfil bajo (como de tartaleta), ponemos la lámina de masa quebrada y acomodamos los bordes (ver en el video).
6. Con un tenedor, pinchamos varias veces la masa y vertemos la mezcla, repartiendo bien por toda la superficie.
7. Espolvoreamos con el queso rallado a nuestro gusto y metemos en el horno unos 30 minutos. Se puede comer calentita recién salida del horno, tibia o incluso fría, está buenísima, probadla!



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